Como bien afirma el Naturalista Revolucionario , el darwinismo es incompatible con cualquier tipo de religión o de filosofía que no sea totalmente materialista. El cumplimiento del programa máximo impedirá cualquier desvío por muy pequeño que sea del más estricto materialismo filosófico en la enseñanza y en el debate público. El materialismo científico (ahora darwinista, no marxista) debe ser impuesto por decreto, con el razonable argumento de que lo que no se atenga a este materialismo, hará recaer a la humanidad en el animismo y la superstición lo que acarreará enormes males.
Esto anterior es tan cierto como que que el cumplimiento de este programa no es posible en las actuales circunstancias en Estados Unidos ni en Europa, y que la saña con que se ataca cualquier, no ya disidencia, sino una no absoluta sumisión al programa llama la atención a personas que están al margen de estas polémicas.
La afirmación de Robredo:Enseñar la controversia"no es libertad sino abuso infantil, no deja indiferente a quien la lee y nos hace ver hasta que punto el materialismo científista es totalitario.
Otras "anécdotas"como la protesta de Pinker por el nombramiento de Francis Collins para dirigir los NIH por haber manifestado que era cristiano, dejan sorprendidos a mucha gente que no pensaba que habíamos llegado tan lejos.
En mi opinión Robredo y otros de su estilo pecan de izquierdismo ingenuo y no favorecen, afortunadamente el triunfo de la Revolución Naturalista destapando claramente unas intenciones que permanecen más ocultas en otros a los que llama diplomáticos y "compatibilistas".
Uno de los más conspicuos representantes de esta postura diplomática, Francisco J Ayala, pope darwinista moderado, no es partidario aparentemente del ataque directo y feroz a la religión, solo ataca con verdadera saña al Diseño Inteligente. Podemos permitir la religión, afirma, pero no que se hable o se postule de alguna de inteligencia en el Universo y que esta pueda manifestarse de alguna forma en la vida. Adentrándose inevitablemente en la teodicea, como Dawkins y otros tantos, quizás recordando sus tiempos de fraile antes que cocinero, el moderado Ayala desbarra de forma ridícula cuando llega a afirmar que Dios ama más a los pulpos y los calmares que a los humanos porque según este orate, los ojos de los cefalópodos tienen un mejor diseño, o cuando afirma que la teoría neodarwinista está más demostrada que la teoría heliocéntrica, que afirma que la Tierra gira alrededor del Sol.
Tanto revolucionarios permanentes, como moderados diplomáticos en mi opinión hacen ver con tanto dislate a cualquiera que pase por ahí, que existe una enorme y en cierto modo misteriosa anomalía en esa visión cientifista que solo puede ser ocultada con exabruptos, griterío, o apelando a la censura.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Revolucionarios y diplomaticos
martes, 6 de octubre de 2009
Un compromiso absoluto con el materialismo

Nos ponemos del lado de la ciencia a pesar de lo patentemente absurdo de algunos de sus conceptos, a pesar de su fracaso en cumplir muchas de sus extravagantes promesas de vida y salud, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica a historias ad-hoc sin fundamento, porque tenemos un compromiso anterior, un compromiso con el materialismo. No es que los métodos y las instituciones de la ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenomenológico, sino, por el contrario, que nosotros estamos forzados por nuestra adherencia a priori a las causas materiales para crear un aparato de investigación y una serie de conceptos que producen explicaciones materialistas sin importar qué tanto vayan en contra de la intuición, sin importar qué tan místicas sean para el que no ha sido iniciado. Más allá de eso, el materialismo es un absoluto, pues no podemos dejar que un Pie Divino cruce la puerta.
El famoso biólogo Richard Lewontin nos aclara en este párrafo de Billions and Billions of Demon la verdadera intención y métodos de los materialistas-darwinistas, que anteponen radicalmente su filosofía materialista a cualquier principio científico. Está claro por el contexto que lo que defiende con uñas y dientes no es la ciencia como pretende, es la filosofía materialista que quiere hacer pasar por tal. El materialismo es un absoluto para ellos y lucharán con uñas y dientes para mantenerlo, todo está permitido, incluso la mentira. Pero el materialismo no solo no es obligatorio, es que está condenado al fracaso ante el avance del conocimiento que nos muestra una inteligencia en el Universo, pues con ese avance vemos que la vida es siempre más compleja no solo de lo que imaginan los materialistas sino de lo que puedan imaginar jamás, e incompatible con las fantasías azarosas.
domingo, 1 de febrero de 2009
El darwinismo, un materialismo mágico.
Esta definición de la teoría se encuentra escondida en el libro de Gould "La estructura de la teoría de la evolución" Un tocho de más de mil quinientas páginas. No es fácil encontrar definiciones, el darwinismo permanece agazapado y a la defensiva y no tiene deseos de mostrar claramente la doctrina, porque por mucho que griten ellos saben en el fondo, al menos los más informados, que sus explicaciones son ridículas.
"La formulación básica- el esqueleto- de la selección natural es un argumento de una simplicidad desarmante, basado en tres hechos innegables (sobreproducción de descendencia, variación y heredabilidad) y una inferencia silogística: la selección natural, o la afirmación de que los organismos con más éxito reproductivo serán, en promedio, las variantes que por azar, resulten estar mejor adaptadas a los entornos cambiantes, los cuales, por herencia, trasferirán a sus descendientes sus rasgos favorecidos".
Todos ustedes saben lo que es un rasgo favorecido: que favorece al sujeto evolutivo. La trompa y la piel gruesa favorecen al elefante, y el esqueleto y el cerebro también lo son. Los tentáculos del pulpo seguramente le favorecen, y sus fabulosos ojos. A la bacteria primigenia no le favorecerían ninguno de estos rasgos.
En realidad el darwinismo se limita a repetir mantras y formulas mágicas para "explicar" la evolución de órganos complejos, para explicar cualquier hecho evolutivo.
La formula "rasgos favorecidos" de Gould es mejor que otras; cuando el pequeño mamífero precursor del murciélago tenía cuatro patas, estas patas eran rasgos favorecidos, y cuando algunos de estos comenzaron a trocar sus patas delanteras por apéndices prealados, sin duda estos proyectos de alas productos de los errores en la copia del genoma, eran rasgos favorecidos durante el largo trayecto evolutivo, como se vería en el futuro. Y las patas delanteras de los que no emprendieron el proyecto volador también eran buenos rasgos favorecidos. Las azarosas prealas se unieron a otros múltiples cambios azarosos en la morfología, musculatura y otros aspectos del bicho para que en el futuro las alas sean funcionales. Un número muy elevado de milagros, que siempre se explica dándole tiempo al tiempo.
Las explicaciones darwinistas de la evolución son pura magia: la supervivencia de los más aptos, siendo los más aptos los que sobreviven o la reproducción diferencial, siendo los que más se reproducen los que más se reproducen, ni la trasferencia de los "rasgos favorecidos" tienen la más mínima relación lógica con lo que sería una explicación del hecho evolutivo, desde la materia inerte a la célula, y desde esta al elefante.
Las ciencias biológicas que avanzan a pesar del darwinismo que pretende encorsetarlas nos muestran cada día lo alejada que la realidad está de las fantasías darwinistas.
La genética nos muestra que la información genética sustantiva es previa a la evolución, aparecida en enormes bloques informativos para actuar en un futuro lejano.
La paleontología nos enseña que los grandes cambios evolutivos, la verdadera evolución, son más rápidos cuanto más grandes sean estos: lo contrario exactamente de lo que predice el darwinismo.
Todos estos hechos no afectan a la filosofía darwinista que podría ser definida como un materialismo mágico.
lunes, 16 de junio de 2008
El árbol de la vida
Las diversas especies descienden de un tronco común, los primeros arboles de la vida los dibujó Haeckel con un particular estilo. Son arboles siniestros, es posible que hayan inspirado a dibujantes de películas de dibujos, arboles como estos aterrorizan a los niños perdidos en el tenebroso bosque.
Haeckel fue el mayor divulgador y defensor del darwinismo en Alemania y en el resto de Europa en el primer tercio del Siglo XX con un enorme éxito. No hay ninguna relación entre el darwinismo y las razas superiores, eso dicen. El libro de Darwin se titulaba "El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida": razas favorecidas y sobrevivientes, no razas superiores.
Nulla etica sine aesthetica.
El materialismo siniestro de los más aptos es la raíz del árbol de la muerte, de esa ética y esa estética que inevitablemente llevan a esto.

