Estas reflexiones de un gran biólogo, un verdadero sabio, que fue presidente de la Academia Francesa de Ciencias, y durante su larga vida no dejó de reflexionar sobre la evolución biológica, no han perdido actualidad aunque hayan pasado treinta años. El obstáculo que la ideología darwinista supone para el avance de la ciencia persiste como entonces. Hace muchos años que leí este libro, y algunas reflexiones a las que yo pensaba que había llegado independientemente, tienen sin duda el origen en estas lecturas cuyo contenido había olvidado aparentemente.
Las interpretaciones de los hechos evolutivos.
Constatamos no sin sorpresa, que las teorías que explican actualmente la evolución descansan sobre los mismos principios que las del pasado. A pesar de ello no han disminuido en absoluto las pretensiones de sus partidarios, sino todo lo contrario, y muchos biólogos anglosajones e incluso franceses escriben sin vacilación que el mecanismo de la evolución es conocido con toda precisión y certeza; tal es su fe en la doctrina. Se ha pasado del darwinismo al neodarwinismo y recientemente al ultradarwinismo, que pretende ser no solo el depositario exclusivo de la verdad en materia de evolución, sino incluso de la evolución misma; resulta pues vana toda discusión con sus partidarios.
El ultradarwinismo actual, que pretende estar en posesión de la verdad, engaña a los biólogos deficientemente informados, les extravía y les inspira interpretaciones erróneas.
He aquí un ejemplo tomado al azar de una lectura: "Entre los microorganismos, el tiempo de generación es corto y el tamaño de la población es enorme. Por consiguiente, la mutación actúa como un proceso de evolución muy potente en periodos de tiempo más breves que en una población de organismos superiores" P R Lewin 1969
Este texto da claramente a entender que las bacterias actuales evolucionan muy rápidamente gracias a sus innumerables mutaciones. Pero eso no es cierto: desde hace milenios, incluso miles de millones de años, las bacterias no se han despegado de su cuadro estructural, dentro del del que han fluctuado y continúan haciéndolo. Por supuesto, en los cultivos, el microbiólogo ve las especies bacterianas oscilar en torno a una forma media, pero esta constatación no autoriza a Levine a confundir dos fenómenos diferentes, como son la variación del código genético por copiado erroneo del DNA y la evolución. Variar es una cosa, evolucionar es otra; no nos cansaremos de repetirlo.
A golpe de dobles postulados, de extrapolaciones temerarias- si no ilegítimas-, se crea y se instala una seudociencia en el corazón mismo de la biología, induciendo a error a muchos bioquímicos y biólogos que de buena fe, creen demostrar la exactitud de nociones fundamentales que de hecho no lo son.
Los bioquímicos y biólogos que se adhieren con los ojos cerrados a la doctrina darwinista se esfuerzan por hacer corresponder con ella los resultados de sus trabajos, y orientan en consecuencia, sus investigaciones, ya se refieran a la ecología, la etología, la sociología, la dinámica de poblaciones, la genética o la paleontología... Esta intrusión de la teoría tiene tres efectos inoportunos: priva de objetividad a las observaciones y las experiencias, las hace parciales y, lo que es más grave, engendra falsos problemas.
Evolución de lo Viviente. Pierre P Grassé.
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domingo, 8 de noviembre de 2009
Reflexiones de un sabio
Etiquetas:
filosofía darwinista,
Grassé
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