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lunes, 1 de marzo de 2010

Argumentos y consideraciones incontestables contra el diseño.



Los argumentos contra el diseño inteligente, son muy numerosos y no hacen sino aumentar día a día. Me voy a referir en principio solo a los expuestos por autoridades académicas reconocidas porque si nos extendemos a las expuestas en foros de internet serían infinitas.



Comencemos con Francisco Ayala que fue Presidente de la American Asociación for the Advancement of Science ante el comentario inteligente de un entrevistador.



El diseño inteligente presupone que estamos demasiado bien hechos como para ser fruto de mutaciones azarosas y de la selección natural. Sin embargo, como suele decirse irónicamente, hasta un urbanista humano consideraría un disparate colocar un vertedero (la cloaca) junto a un parque de atracciones (los genitales).

(No sé lo que dirán los sodomitas y mereceria la pena saber dónde lo colocaría este sujeto).


Responde entre otras cosas:


Si estudias al detalle el organismo humano, no hay nada que esté bien diseñado.

Y


Nuestro ojo tiene un punto ciego porque el nervio se forma dentro de él, y no por fuera. Los calamares y los pulpos tienen un ojo complejo, muy parecido al nuestro, pero sin el punto ciego, porque el nervio se forma por fuera de la retina, lo cual demuestra, evidentemente, que Dios quiere a los pulpos y los calamares mucho más que a nosotros.


Este gran científico recurre al cariño de Dios por los calmares y nos muestra nuestro poco inteligente punto ciego por el que tanto sufrimos. Ante ante estos argumentos no hay respuesta.




Y qué contestar a Don Eustoquio, cuando afirma:


Si en nuestro Sistema Solar los planetas tuviesen otras características más propicias para el desarrollo de la vida, los seres vivos podrían haber prosperado más rápidamente, y podría haber un régimen distinto de evolución y extinciones. Tampoco parece que sea un diseño perfecto el enorme derroche de espacio en el universo y que tengamos que hacinarnos en la Tierra tantos millones de personas.

D.Eustoquio el hacinado tiene razón. ¿Por qué este enorme derroche de espacio?



La simplicidad de la mayor parte del universo y el derroche de espacio quedan claramente en evidencia considerando su proporción de elementos químicos. Los átomos existentes en el universo conocido son casi exclusivamente hidrógeno y helio, los dos más simples. Por cada millón de átomos de hidrógeno existen 160.000 átomos de helio, 700 de oxígeno, 600 de neón, 300 de carbono, 100 de nitrógeno, 30 de silicio, 30 de magnesio, 20 de azufre, 10 de hierro, 5 de argón, 2 de aluminio, 2 de sodio, 2 de calcio y menos de uno de todos los demás elementos (Bresch, 1989). ¿Por qué un diseñador inteligente y todopoderoso haría esta repartición de átomos?


Eso es incostestable. Demasiado helio y espacio desperdiciado para cualquier persona sensible.



Y qué decir a las consideraciones del Presidente de La Sociedad Española de Biología Evolutiva, D. Manuel Soler. No se puede permitir ese desembarco. Es lógica la absoluta censura por el riesgo de "infección por la duda", algo inadmisible en la ciencia.



Es cierto, no tenemos contestación a los argumentos y consideraciones de tan destacados darwinistas, tendríamos que parar de reír y estudiar Teodicea, como ellos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Azar o diseño




¿Cómo explica el darwinismo la aparición y diversificación de la vida sobre la Tierra?
La explica por azar, y porque algunos seres que son más aptos sobreviven y otros que son menos aptos mueren, en realidad todos mueren, pero los más aptos se han reproducido más antes de morir. La supervivencia de los más aptos, la llaman. Esa es la "explicación" darwinista para la aparición de almejas, sardinas y elefantes sin entrar en detalles, si entramos en ellos la explicación aparece mucho más ridícula.
Como sobre la aparición de la vida las especulaciones son muy vagas, y algunos afirman que son problemas distintos, comencemos la historia con el bicho ya vivo y reproduciéndose.

Al principio fue una bacteria, una célula de pequeño tamaño sin núcleo definido que apareció hace más de tres mil millones de años y se diversificó y de paso en ese periodo de vida exclusivamente bacteriano, que ocupa tres cuartas partes de la historia de la vida, las bacterias cambiaron la Tierra en muchos aspectos que servirán para la vida posterior, por ejemplo produjeron el oxígeno atmosférico.

Un día, no durante cien millones de años ni nada por el estilo, un día, no se sabe muy bien cuando, varias bacterias que llevaban viviendo de forma independiente miles de millones de años, se ensamblaron y formaron una célula mayor y con cualidades muy distintas: la célula eucariota con núcleo diferenciado, esta célula es la que forma parte de todos los seres pluricelulares.
El darwinismo había "explicado"según lo que ellos entienden como una explicación, la aparición de la célula eucariota de otra forma, por la que son capaces de explicarlo todo, la aparición de ojos, pulmones, o cualquier otro adelanto: el azar y la aptitud, la pequeña célula iría haciéndose más apta y llegó a ser una eucariota.
Este descubrimiento del mayor paso evolutivo, no agradó mucho a los darwinistas, por lo que tuvo muchas dificultades para ser aceptado, pero al final ante la evidencia no les quedó otro remedio que aceptarlo a regañadientes, pero siguen afirmando de forma estúpida que ese ensamblaje se produjo por azar porque una célula se comió a otras y comenzaron a funcionar conjuntamente, algo así como si un hombre se comiera un caballo y surgiera un centauro.
Por mucho azar y mucha comilona, ellos saben que eso es absurdo, que dos sistemas complejísimos que funcionan de forma independiente, no se pueden fusionan por azar y así adquirieren nuevas cualidades.

La célula se fue haciendo más apta y adaptada y se agrupó con otras y aparecieron almejas y elefantes. La explicación darwinista es clarísima: se producen algunos errores en la copia del genoma de la célula, y esta aprovecha algunos de esos errores, se hace más apta y adaptada a los diversos medios y así poco a poco y dándole tiempo al tiempo llega a ser un elefante o una almeja, según esos errores azarosos emprendan el camino de formar un bivalvo o un cuadrúpedo con trompa y cola. Como vemos las palabras clave son apto y adaptado ¿Hay alguna forma de medir la aptitud o la adaptación? Sí, contesta el neodarwinismo, los que más se reproducen son más aptos.
Esto haría suponer que los seres vivos se reproducirían cada vez más rápido, aumentando su aptitud y adaptación, pero lo que sucede es todo lo contrario. La bacteria primigenia se reproduce por billones en días mientras que sus sucesores evolutivos las almejas, las sardinas y los elefantes tardan mucho más y de cualquier forma que se pueda imaginar medir la aptitud y la adaptación, la bacteria es más apta y adaptada que sus descendientes evolutivos.

Estas enormes contradicciones lógicas que incomodarían a cualquier persona, no hacen mella en los creyentes darwinistas. Nada hace mella en ellos, esta religión materialista produce un tipo de demencia muy característica como podemos observar en los predicadores de este blog y que divierte a los observadores externos.

Estos absurdos milagros evolutivos eran explicados antes porque dado la enorme cantidad de tiempo disponible todo es posible, pero ahora ya no necesitan ni eso, han entrado en en un estado de irracionalidad sin límites. Los más perturbados que son los que se arriman a este rincón explican la aparición de todos los diseños animales con sus características en un instante geológico sin antecedes fósiles divergentes en la explosión Cámbrica y ni siquiera ven el problema que supone, que el azar tiene unas reglas y que los infinitos milagros estadísticos que exigen no hacen sino aumentar al disminuir el tiempo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Afirmaciones extraordinarias requieren demostraciones extraordinarias



Existe una famosa sentencia, aplicable en ciencia y en cualquier área de conocimiento: afirmaciones extraordinarias requieren demostraciones extraordinarias.

La afirmación más extraordinaria que jamás se ha hecho, y que ha sido considerada como científica, es que la vida apareció por casualidad en una sopa templada o calentita, o en cualquier caso por azar.

Esa extravagante idea, lo era menos en tiempos de Darwin cuando la célula era solo "una unidad uniforme de protoplasma", con el avance de la ciencia se han descubierto dentro de ella, las más extraordinarias y complejas máquinas jamás imaginadas y las dificultades para explicar su aparición han aumentado de una forma exponencial. De tal manera que sostener hoy en día que ese "programa biológico"es fruto de la casualidad o de alguna otra de las estrafalarias explicaciones que nos ofrece la ideología darwinista es simple y llanamente una locura.

Ante esta situación los darwinistas, afirman con la boca pequeña, que el problema de la aparición de la vida es algo distinto de la evolución de esta, y que hay que separarlos tajantemente, y a la supuesta ciencia que estudia la aparición de la vida celuar, la llaman abiogénesis, o generación espontánea. Ya con una procariota formada, esta evoluciona hasta llegar a ser un elefante o una almeja y eso si lo explica al parecer la teoría la teoría neodarwinista.

En mi opinión esta diferenciación es una estafa intelectual, para poder seguir sosteniendo lo insostenible durante algún tiempo más. La evolución prebiológica y la biológica, deben ser estudiadas conjuntamente para poder comprender la vida. Nada tiene sentido en la biología si no es a la luz de la evolución.

El argumento de Paley, tiene hoy mucha más vigencia que cuando se formuló hace dos siglos, infinitamente más. Si alguien encuentra un reloj aún cuando no sepa para lo que sirve, la compleja configuración de las partes nos lleva a concluir que han sido diseñadas con un propósito por una inteligencia. Hoy vemos más y más complejidad irreductible en la vida, ya no sería un reloj, hoy serían los más complejos artefactos fabricados por el hombre, los que tendríamos que comparar de forma desventajosa con el programa vida.

Los ventajistas estafadores darwinistas siguen afirmando que la hipótesis filosófica más parsimoniosa es el azar y que está prohibido invocar cualquier tipo de inteligencia. Ambas afirmaciones son falsas y nada razonables, y son fruto de un materialismo filosófico que quiere imponerse como obligatorio. El azar exige cada vez más y más milagros, hasta un punto realmente ridículo, pero creen con gran fe en ellos porque son milagros materialistas. Cualquier estupidez, cualquier locura vale antes de reconocer lo evidente, que la vida es producto de una inteligencia.



Anthony Flew, el más famoso filosofo ateo del Reino Unido durante décadas, tuvo la honradez intelectual de rendirse a la evidencia, cuando vio lo que significaba la complejidad de la vida:

Mi propia idea de que la complejidad integrada de la vida misma –que es mucho más compleja que el universo físico- solo puede ser explicada en términos de una fuente inteligente. Creo que el origen de la vida y de la reproducción sencillamente no pueden ser explicados desde una perspectiva biológica, a pesar de los numerosos esfuerzos para hacerlo. Con cada año que pasa, cuanto más descubrimos de la riqueza y de la inteligencia inherente a la vida, menos posible parece que una sopa química pueda generar por arte de magia el código genético. Se me hizo palpable que la diferencia entre la vida y la no-vida era ontológica y no química. La mejor confirmación de este abismo radical es el cómico esfuerzo de Richard Dawkins para aducir en El espejismo de Dios que el origen de la vida puede atribuirse a un “azar afortunado”. Si este es el mejor argumento que se tiene, entonces el asunto queda zanjado.

[...]

Creo que los orígenes de las leyes de la naturaleza, de la vida y del universo señalan claramente a una fuente inteligente. La carga de la prueba recae sobre los que argumentan lo contrario.


Esta última afirmación de Flew, que conoce bien el paño, pone histéricos a los fanáticos cientifistas-darwinistas, pero antes o después tendrá que aceptarla la comunidad científica, eso es algo inevitable, no se puede seguir aumentando los milagros hasta el infinito.

Todos esfuerzos de estos fanáticos van dirigidos a intentar ridiculizar o demonizar a quién les diga alguna de estas verdades. Quieren permanecer anclados en una filosofía materialista decimonónica, incompatible con el avance de la ciencia.

jueves, 2 de abril de 2009

El Universo inteligente, Fred Hoyle.



Este es el Prefacio, con algún pequeño corte, del libro de Fred Hoyle, El universo inteligente. Aunque no suscribiría todo lo que afirma Hoyle, estoy de acuerdo en lo sustancial: la visión materialista estrecha y en el fondo nihilista que ofrece el darwinismo es un enorme peligro para el futuro de la humanidad. Hoy hay muchas más evidencias que cuando esto se escribió para desmentir las fantasías darwinistas, por eso sus ideólogos están enfurecidos y se revuelven con más furor contra todo el que disiente, pero espero que más pronto que tarde, la razón se impondrá.


Todo el mundo se ha preguntado en algún momento si existe un objetivo real en la vida. Evidentemente, todos tenemos objetivos inmediatos: lograr el éxito en nuestras carreras, educar a nuestros hijos y en muchas zonas del planeta, simplemente en subsistir. Pero ¿hay objetivos a largo plazo? ¿Por qué razón vivimos en definitiva nuestras vidas?
La biología, tal como se enseña en la actualidad, responde diciendo que para producir la siguiente generación. Pero muchos de nosotros seguimos preguntándonos si es así en realidad. Sí el objetivo de toda generación se limita a producir la siguiente, ¿tiene algún sentido, el resultado global que se alcance en un futuro más o menos lejano? No, responde otra vez la biología; no hay nada sino la continuidad, ningún objetivo salvo la prosecución de la existencia, ahora o en el futuro.

Entonces ¿para qué sirve esa característica única de nuestra especie, el código moral vigente en todas las sociedades humanas? Sirve para asegurar la continuidad de nuestra existencia, responde el biólogo. Puesto que los seres humanos alcanzan mejores resultados al trabajar conjuntamente en grupos, la preocupación por el bienestar de los demás, aparte del nuestro, favorece la supervivencia de la comunidad.
En principio demos por cierta esa proposición. Está claro que carecemos de muchas de las propiedades que favorecerían nuestra supervivencia: por ejemplo, el hombre no tiene la ventaja de huir del peligro corriendo como una liebre o elevándose al cielo como un pájaro. Esto evidencia una lógica no lineal; así como el deseo no genera automáticamente lo deseado, tampoco lo que constituye una ventaja se impone de de forma necesaria, ni en biología ni en cualquier otro campo.

El sentido del hombre es muy frágil, y requiere el reforzamiento de un entramado de leyes, pues por si misma la virtud no resulta especialmente ventajosa para la supervivencia. En nuestra vida cotidiana se saca, en muchos casos mayor provecho de la mentira que de la verdad, y demasiado a menudo la violencia y la agresión siguen siendo provechosas para la supervivencia de las naciones. En cambio, sería fácil elaborar una bien tramada argumentación para demostrar que el sentido moral persiste en el hombre, a pesar de todas las tentaciones que se le presentan constantemente en sentido contrario.

El punto de vista moderno según el cual la supervivencia lo es todo, deriva de la teoría de Darwin sobre la evolución biológica a través de la selección natural. Por muy desagradable que pueda parecer, ese es un capítulo abierto a todo tipo de oportunismos. Siempre que pueda presentarse como verosímil que incluso la mentira y el asesinato pueden contribuir a la supervivencia -la nuestra como individuos o la de la comunidad en que nos ha tocado vivir- ,entonces la lógica ortodoxa nos obliga a aceptar esas prácticas, solo porque no hay más moralidad que la de la supervivencia.
Si tuviese que defender la ciencia ortodoxa de esta desagradable acusación, insistiría en que no se trata tanto de que la biología influya en el estado de la sociedad, sino más bien que dicho estado controla el pensamiento de los biólogos. Empezaría demostrando que las ideas que informan la teoría de Darwin ya habían aparecido hacia 1830,casi un un tercio de siglo antes de la publicación de El origen de las especies. Sin embargo, aunque las ideas ya estaban ahí, el estado de la sociedad todavía no se hallaba a punto para asimilarlas. Se requería un cambio importante antes de que pudieran penetrar esas ideas.

Resulta fácil determinar en qué consistía el cambio. Hacia la década de 1860 florecía el mundo industrial. Las compañías competían ferozmente en la manufactura de productos análogos, las naciones competían por el Lebensraum. Esto último no era especialmente nuevo, pero sí lo era el comercio agresivo, con su secuela de desgracias a gran escala. De la experiencia práctica en el mundo del comercio no quedaba más que un pequeño paso para introducir el concepto de mejora de la especie mediante la selección natural, es decir, la teoría darwinista.
Exceptuando unos pocos científicos, nadie advirtió ese paso crucial en la analogía entre la selección comercial y la natural. La selección comercial sólo se da porque detrás tiene inteligencias humanas en un esfuerzo continuo por mejorar la gama y la calidad de sus productos; así pues, la selección comercial está muy lejos de carecer de objetivo, como se considera es el caso de la selección natural en biología.
En realidad la selección natural actúa como un cedazo. Puede distinguir entre las especies, pero no decidir a cuál de ellas le corresponderá ser separada en primer lugar. El control sobre lo que se presenta en el cedazo debe entrar en la biología terrestre procedente de su exterior (no solo del mundo viviente sino mucho más allá de los confines de nuestro planeta).

En la actualidad existe una montaña de pruebas o evidencias en que basar ese punto de vista. Exploraremos algunas en los primeros capítulos. En cuanto se admite que la biología terrestre ha sido empujada a través de la evolución por una fuerza exterior a la propia Tierra, entonces queda amenazada la visión ortodoxa: la ausencia de un objetivo. Pues así como como el comercio orientado por la inteligencia humana tiene un objetivo, lo mismo ocurre con la influencia orientadora de la biología.
Eso es justamente lo que los científicos ortodoxos se niegan a admitir. Como de ello pueden resultar connotaciones religiosas- a falta de de una palabra mejor-, y como los científicos ortodoxos se muestran más preocupados por evitar el retorno a los excesos religiosos del pasado que por mirar cara a cara la verdad, la visión nihilista descrita anteriormente ha dominado el pensamiento científico durante un siglo.
La presente obra es la protesta más decidida contra dicha visión de las que he formulado. Sinceramente, me obsesiona la idea de que las concepciones nihilistas -que la opinión cualificada prefirió adoptar tras la publicación de El origen de las especies -comprometieron a la humanidad en una vía de autodestrucción automática. Se puso una bomba de relojería. No está muy claro que esta situación pueda remediarse aún, que la bomba de relojería pueda detenerse de alguna manera.
Son muchas las personas que hoy advierten graves desajuste en la sociedad, pero por desgracia disipan sus energías protestando contra un asunto inconsecuente tras otro. Lo adecuado es protestar, como propongo hacerlo aquí de modo parecido a la precisión matemática, en torno a la naturaleza y el origen cósmico del hombre.

domingo, 8 de marzo de 2009

La cola del cerdo o el jamón.


Taducción rápida y casera del artículo de Michael Behe a que se refiere la anterior entrada.





En una larga reseña en The New Republic, el biólogo evolutivo de la Universidad de Chicago Jerry Coyne llama creacionista al biólogo celular de la Universidad de Brown Ken Miller. Algo poco sorprendente - la palabra "creacionista" tiene una resonancia emocional muy negativa en muchos círculos intelectuales, por lo que cualquier esfuerzo retórico se hace mucho más fácil si se puede etiquetar así al oponente intelectual. (Algo parecido a llamar a alguien "comunista" en los años cincuenta). No hace falta que el desventurado "creacionista" sea un literalista bíblico, o crea que la tierra tiene 6.000 años, o que sea política o socialmente conservador, o que tenga cualquier otro atributo que el público en general asocie a la palabra "C". Para Coyne, basta con pensar que pueda haber un Dios que haya afectado a la naturaleza de algún modo.
De hecho, Miller piensa que Dios dispuso las leyes generales del universo sabiendo que algunas especies inteligentes emergerían con el tiempo, para acompañarle. (Para estar convencido de la existencia de Dios, el escéptico Coyne quiere que un Jesús de 300 metros de alto se les aparezca a los habitantes de Nueva York, o algo igualmente dramático. Algunos pensamos que el código genético y la intrincada maquinaria molecular de la la vida es algo bastante más espectacular que esa desproporcionada aparición). Miller, sin embargo, es el modelo de un científico religioso que piensa que Dios nunca interferiría en las leyes de la naturaleza (al menos durante el desarrollo general del universo - los acontecimientos especiales en la historia religiosa son otro tema). Llamar a Miller creacionista es estirar el término hasta desfigurarlo, para hacerlo simplemente sinónimo de "teísta", con la ventaja para Coyne de que todas las connotaciones retóricas asociadas al creacionismo caen sobre Miller.


Sentiría más simpatía por Miller si no fuera por el hecho de que él utiliza el mismo truco cuando le conviene. Como apunta Coyne, "Una de las ideas más agudas de Miller es que el Diseño Inteligente implica no sólo diseño, sino una creación sobrenatural". Así, aunque los partidarios del DI como (ejem) yo, explícitamente negamos la necesidad de una creación sobrenatural del DI, y nos esforzamos mucho en explicar la diferencia entre una conclusión científica del diseño y una conclusión teológica de la creación, eso se ignora, y tanto Coyne como Miller pintan al diseño inteligente con la brocha gorda del creacionismo, lo mejor posible para desacreditarlo.
Mi propósito, sin embargo, no es ni atacar ni defender a Miller, que puede defenderse sólo. Más bien, es señalar una confusión bastante grande en el pensamiento de Jerry Coyne. Escribe:


"Sorprende lo cercanos que los creacionistas se han vuelto al darwinismo. Importantes defensores del DI como Michael Behe, profesor de la Universidad de Leigh (y testigo de la defensa en el caso Harrisburg), aceptan que la tierra tiene miles de millones de años, que la evolución ocurrió - parte de ella causada por selección natural - y que muchas especies comparten un antecesor común. Desde el punto de vista de Behe, el papel de Dios en el desarrollo de la vida habría sido simplemente el de Hacedor de Mutaciones, trucando las secuencias de ADN cuando fuese necesario para alimentar la aparición de nuevas especies y mutaciones. De hecho, Behe a comprado todo el cerdo darwiniano menos el rabo."


Pero si he aceptado todo menos la pequeñita cola del darwinismo, ¿por qué Coyne se molesta tanto conmigo (ver su reseña anterior de The Edge of Evolution, también en The New Republican)? Uno pensaría que si Jerry Coyne y yo estamos de acuerdo en el 99% de las cosas importantes, debería ser un poco más amigable. ¿Y por qué lincha a Miller como a un "creacionista" por aceptar todo excepto la más diminuta punta de la cola del cerdo? De hecho, ¿por qué usa el mismo epíteto para Miller que para alguien que cree que el mundo se creo en un torbellino de humo hace 6.000 años?
Porque, por supuesto, al contrario de lo que dice Jerry Coyne, la cuestión de "un diseño con sentido versus ningún diseño" no es precisamente secundaria - es central. La existencia de un diseño no es la cola del cerdo; es el jamón. Un verdadero "Hacedor de Mutaciones" o "Movedor de Electrones" (como Coyne nombra con sorna a la visión de Miller de Dios) atraviesa el corazón del puro del darwinismo. Como mucha gente además de mí ha señalado a lo largo de los años, la afirmación por la que Darwin se hizo famoso no fue la "evolución", había otras versiones teleológicas de la misma antes que él. Más bien, la contribución de Darwin fue proponer un mecanismo aparentemente ateleológico para la evolución - mutación al azar y selección natural. Francamente, es asombroso que Jerry Coyne se confunda tanto acerca de la importancia de la teoría de Darwin.

martes, 13 de enero de 2009

¿Dawkins abandona el barco? 2

Dawkins, por supuesto no abandona el barco, pero sin duda su confesión es muy significativa. Para él, en el estudio de la biología es posible dilucidar si la vida es producto del Diseño Inteligente, esto es algo que anteriormente quedaba desechado de antemano y no merecía la pena considerar.

Las dificultades que tiene que sortear el darwinismo son innumerables.
De tipo lógico: ni la supervivencia de los más aptos ni la reproducción diferencial explican ni de lejos el hecho evolutivo.

El ritmo evolutivo no encaja con lo que en cierto modo predice la teoría, pues aunque vaga tiene un cierto afán predictivo.

La aparición de la información genética es previa a la evolución, esta es solo el despliegue de esta información, para cuya aparición no existe la menor explicación.

Pero para quién considera los problemas de la doctrina del azar con cierta seriedad, hay uno que se muestra con gran nitidez: la aparición de la vida en la Tierra. Se estrujaron la sesera para encontrar una explicación plausible. La verdad es que imaginación no ha faltado, pero los resultados son miserables.



El gran Francis Crick, hace treinta años, pensó que las posibilidades de la aparición de la vida en la Tierra eran ínfimas y propuso que la vida habría sido enviada a la Tierra en una nave por una civilización superior desde alguna remota galaxia: la panspermia dirigida, y escribió un libro sobre este tema, a pesar de las advertencias de su esposa para que no se metiera en esos berenjenales.

Ahora Dawkins retoma esa posibilidad. En mi opinión el estudio del "programa vida" nos hará posible ver con total claridad que esta es producto de un diseño inteligente. Las elucubraciones sobre el autor de este programa en una remota galaxia o fuera del espacio-tiempo, no tienen el menor contenido científico, pero nadie debería prohibirlas. Dawkins puede especular cuanto quiera.

domingo, 11 de enero de 2009

¿Dawkins abandona el barco?

Ustedes pensarán que Richard Dawkins está en contra del Diseño Inteligente, pero eso no es cierto, el fanático predicador piensa que la vida en la Tierra puede ser producto de la inteligencia, no del azar y la necesidad, y lo más importante, que es posible dilucidarlo estudiando el "programa vida", analizando detalles de la bioquímica y la genética. El predicador solo exige que esa inteligencia que fabricó la vida en el planeta Tierra sea una civilización alienígena.
Tantos años diciendo que eso del DI es absurdo e imposible y el principal pope de la iglesia darwinista-atea se suelta con esto. Muy mal deben ver el panorama.

No piensen que lo que van ver es una broma o falsificación, es una secuencia de la película Expelled: No Intelligence Allowed.



Para los no angloparlantes, si tienen problemas con los subtítulos en español, abajo a la derecha.

viernes, 29 de agosto de 2008

Diseñadores de universos para-lelos



Molina en un descanso en su tarea de diseño de universos

Don Eustoquio Molina Doctor en Ciencias Geológicas y Catedrático de Paleontología y Don Manuel Tamayo Magister en Biología y profesor universitario en Chile, son pareja de hecho en la lucha contra el Diseño Inteligente. Además del artículo publicado en la revista de la Sesbe han escrito otros en la misma linea. Hoy voy a comentar este que es menos extenso que otros pero concentra casi todas las estupideces vertidas por la pareja en otros más farragosos.

D Eustoquio y D Manuel son un par de charlatanes que comienzan como siempre confundiendo el hecho cierto de la evolución, con la teoría de que esta evolución es producto del azar y la necesidad y meten a la Iglesia por medio y pretenden con sus mentiras que esta admite la estúpida teoría del "relojero ciego"


la evolución biológica es un hecho que no cambiará porque se modifique algún aspecto del mecanismo y existe un amplio consenso entre los científicos (Troncoso y Tamayo, 1998), de tal forma que es una teoría tan sólida como que la Tierra es casi esférica y gira alrededor del Sol (Molina, 2006). Sin embargo, a pesar de que actualmente la evolución es aceptada por la Iglesia Católica, es atacada por los proponentes del diseño inteligente con argumentos pretendidamente científicos.


Por supuesto los argumentos de William Paley a los que aluden estos estafadores intelectuales siguen vigentes con mucha más fuerza que cuando se formularon por primera vez porque en el intervalo se ha visto la enorme complejidad de la vida. En tiempos de Darwin la célula era "una unidad uniforme de protoplasma", hoy conocemos mucho de sus decenas de miles de enzimas y su increíble perfección.
La metáfora de Paley se refería a que si alguien encontraba un reloj, infería que alguien lo ha había fabricado, porque la complejidad del mecanismo excluía su aparición por azar y nos remitía a un fabricante y lo mismo sucede con los seres vivos mucho más complejos. No existen relojeros ciegos, los mecanismos que según el darwinismo llevan a la materia inerte a trasformarse en una célula y a esta en un elefante son estúpidos. Ni la supervivencia del más apto ni la reproducción diferencial explican de ningún modo la evolución y ellos lo saben, por eso estos sujetos como Dawkins y otros abandonan la biología evolutiva y se adentran en territorios metafísicos y en la teodicea donde piensan que el terreno le es más propicio que en la biología.

El gran descubrimiento de estos tipos es que el Universo no es perfecto y comienzan a enumerar defectos.
Por supuesto hay un enorme "non sequitur" lógico entre las imperfecciones en el Universo según su punto de vista y la deducción que ellos hacen de la inexistencia de un diseño inteligente.

La demostración del universo mal diseñado comienza con los posibles meteoritos que nos pueden caer en la cabeza y prosigue con el despilfarro de espacio no utilizado cuando en este sería muy útil en la Tierra


Si en nuestro Sistema Solar los planetas tuviesen otras características más propicias para el desarrollo de la vida, los seres vivos podrían haber prosperado más rápidamente, y podría haber un régimen distinto de evolución y extinciones.Tampoco parece que sea un diseño perfecto el enorme derroche de espacio en el universo y que tengamos que hacinarnos en la Tierra tantos millones de personas.

Tamayo y Molina,"los hacinados"hubieran preferido llegar a la existencia hace muchos millones de años, en el fondo se trasluce el pensamiento que se llega a la existencia para quedarse.
Prosiguen quejándose de la cantidad de hidrógeno y del poco calcio y sodio


La simplicidad de la mayor parte del universo y el derroche de espacio quedan claramente en evidencia considerando su proporción de elementos químicos. Los átomos existentes en el universo conocido son casi exclusivamente hidrógeno y helio, los dos más simples. Por cada millón de átomos de hidrógeno existen 160.000 átomos de helio, 700 de oxígeno, 600 de neón, 300 de carbono, 100 de nitrógeno, 30 de silicio, 30 de magnesio, 20 de azufre, 10 de hierro, 5 de argón, 2 de aluminio, 2 de sodio, 2 de calcio y menos de uno de todos los demás elementos (Bresch, 1989). ¿Por qué un diseñador inteligente y todopoderoso haría esta repartición de átomos?

La pareja de diseñadores aficionados no explicita la cantidad de cada elemento que ellos proponen, el caso es quejarse.
Puede que esto demuestre conformismo, pero a mi me parece muy bien que haya mucho helio en las estrellas y que el universo sea muy grande, vamos no tengo queja.
Siguen comentando el despilfarro de tiempo y espacio, al parecer ellos no solo lo hubieran hecho mejor sino también más eficiente y económico.

Si estos tipos se quejan de la escasez de calcio y el derroche de espacio, imaginen lo que ven la vida: todo un desastre, el león se come a la gacela y el gato mata al ratón.

Si los antílopes están diseñados para eludir el ataque de los leones, y los leones fabricados para cazar antílopes, a su vez diseñados para destruir hierbas. ¿Cuál es el fin de estos diseños contrapuestos?
Se comienza con incursiones metafísicas y se acaba con absurdas preguntas, es inevitable.

Para estos psicópatas compasivos como Darwin que sufren con la oruga, lo ideal es que todos nos alimentásemos de pasto y papel.


A proposito de la evolución del ojo escriben:
La formación de nuestros ojos a través de una serie de pasos evolutivos está claramente estudiada (Simpson, 1961; De Beer, 1970; Salvini-Plawen y Mayr, 1977).

Es realmente extraordinario que acudan a trabajos tan antiguos que han quedado obsoletos y actualmente no tienen el menor sentido donde se expone la evolución "independiente" de los diversos ojos e ignoren los experimentos de Gehring, el PAX 6 y todas las novedades que echan por tierra todas esas fantasías previas. Una actitud infantil, esa de taparse los ojos ante la realidad.

Si Molina, que es paleontólogo, hubiese podido farfullar alguna explicación darwinista para la explosión Cámbrica, no habría tenido que realizar estas incursiones teológico-filosóficas, pero a veces las circunstancias obligan y ha tenido que enfangarse en la dura tarea del diseño de universos.

jueves, 22 de mayo de 2008

Darwin y el diseño inteligente. FJ Ayala. Alianza Editorial.




Ayala es un gran biólogo, fue presidente de la American Asociación for the Advancement of Science, es un darwinista moderado de los que cree que la ciencia y religión son compatibles y pertenecen a ámbitos distintos, critica a Dawkins y a todos los que niegan esa compatibilidad, hace años comentaba las insuficiencias del darwinismo, pero ahora se ha radicalizado ante el avance de la ciencia que desmiente los dogmas darwinistas y miente inmoderadamente desde la primera frase del prólogo.

Estas mentiras no se reducen a los típicos trucos del trilero darwinista que confunde el hecho de la evolución con la teoría darwinista como si fuesen algo único y común o a calificar a los organismos primigenios como relativamente sencillos (se refiere a seres celulares con sus decenas de miles de enzimas) o afirmar que las diferentes clases de ojos han evolucionado de forma independiente cuando hoy sabemos que el programa para la fabricación de esos ojos es común y previo a la evolución de los ojos.
No, me refiero a datos contrastables que simplemente falsifica para mejor defender sus tesis. Afirma que que los vertebrados aparecen hace 400 millones de años o que la fauna de Ediacara es de unos 700 millones. Es imposible que un biólogo evolucionista desconozca la falsedad de estos datos, comprendo que les sean muy incómodos los vertebrados de la Explosión Cámbrica y que los ignore, pero esas mentiras tan fácilmente comprobables dichas por un prestigioso y moderado biólogo nos muestra la verdad: si Darwin ha muerto, todo está permitido.

Ayala llega hasta el fondo de la ignominia cuando hablando del diseño inteligente y el problema evolutivo de la coagulación sanguínea deja caer que Behe probablemente no conoce los trabajos de Doolittle, cuando este es citado de forma reiterada y elogiosa en el libro de Behe por su frustrado intento de explicar de algún modo el proceso evolutivo de la coagulación. Es posible que Ayala no haya leído Behe para hacer su crítica, pero vistos los antecedentes, la hipótesis más parsimoniosa es que Ayala es un embustero compulsivo.

sábado, 5 de abril de 2008

Las cuarenta sendas hacia la iluminación.





Así titula Richard Dawkins el capítulo de su libro “Escalando el monte improbable”, donde habla de la evolución del ojo, ese problema que producía escalofríos en Darwin, según propia confesión.
Dawkins siguiendo las teorías ortodoxas sobre el tema, en particular el clásico articulo de Salvini- Plawen y Mayr nos explica que la visión ha evolucionado de manera independiente y por separado de cuarenta a sesenta veces en el reino animal y que se han reconocido nueve tipos básicos y distintos de ojos.
La primera conclusión a la que llega Dawkins y cualquier hijo de vecino, es que si la visión ha evolucionado tantas veces de manera independiente es porque es algo fácil. Esto lo repite por activa y por pasiva.”Un mensaje fundamental de este capítulo es que los ojos evolucionan fácil y rápidamente, sin mayores problemas”.
Dawkins nos lo muestra en cincuenta amenas páginas con bonitos dibujos. Es un maestro. Los pequeños problemas y objeciones que podrían plantearse los resuelve con elegancia y algún toque humorístico: “el diafragma del iris no es una barrera evolutiva más impenetrable de lo que pueda serlo el esfínter anal”.
Ojos tipo cámara con lente, ojos compuestos, de aposición y de superposición, la imaginación darwinista desbordada. No hay fósiles de transición porque según los estándares geológicos, “la tasa de evolución es más o menos instantánea”.
Esta confianza en la selección natural que produce órganos tan complejos con tanta rapidez y abundancia, me parece algo parecido a la fe, una fe inquebrantable que resiste las evidencias contrarias como veremos más adelante.
Solo al final del extenso articulo Dawkins se enfrenta a los experimentos recientes que ponen en cuestión sus tesis: el gen eyeless de la Drosophila, puede, aplicando ingeniosos tratamientos, expresarse en antenas, alas y patas, y estas moscas manipuladas tienen ojos ectópicos completamente funcionales, y el gen small eye de los ratones indujo ojos ectópicos en la Drosophila, pero no ojos de ratón, sino ojos compuestos como corresponde a un insecto.
Las secuencias de DNA de estos genes de vertebrado e insecto son casi idénticas, el llamado PAX 6, lo que demuestra un origen común, y que el remoto antepasado común del que descienden moscas y ratones ya poseía este gen y posiblemente ojos, y que esta secuencia génica posee una enorme estabilidad temporal. Dejando aparte el problema que supone para el darwinismo que los artrópodos y cordados, incluyendo vertebrados, aparecen brusca y simultáneamente en el Cámbrico inferior junto al resto de phyla bilaterales sin antecedentes fósiles divergentes, este primitivo antecesor común, ¿el mítico Urbilateria?, ya poseía un magnífico manual de instrucciones de como fabricar ojos, multiuso y adaptable a las circunstancias, que produce, junto con otros genes, los ojos más adecuados a cada animal . Un diseño inteligente, desde luego.
Dawkins es un charlatán desvergonzado que después de esta evidencia es capaz de escribir: “¿Nos equivocamos al pensar que los ojos se han desarrollado cuarenta veces de forma independiente? No lo creo así [ ] La conclusión no se tambalea por la demostración de que el antepasado común de todos estos animales probablemente poseía ojos de algún tipo, y que el desarrollo embrionario de todos los ojos parece tener suficientes rasgos comunes para ser inducible por la misma secuencia de DNA.”
Un científico es aquel que intenta ver como llegó a existir este enorme bloque de información con fases intermedias darwinianas, pero al parecer han renunciado, en estas cuestiones, están callados como putas y prefieren los cuentos de hadas.