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martes, 9 de diciembre de 2008

Los monos tecleadores y la horda darwinista

Decimos que estas alteraciones son accidentales, que tienen lugar al azar y que constituyen la única fuente posible de modificaciones del texto genético, único depositario a su vez de las estructuras hereditarias del organismo, se deduce necesariamente que solo el azar está en el origen de de toda novedad en la biósfera. El puro azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución: esta noción central de la biología moderna no es ya hoy en día una hipótesis entre otras posibles o al menos concebibles. Es la sola concebible como única compatible con los hechos de observación y experiencia

"El azar y la necesidad"Jacques Monod






Hace una generación, o tal vez más, al pensamiento popular le hizo un flaco favor la difusión de la idea según la cual una horda de monos, a base de aporrear una máquina de escribir, podría llegar a producir finalmente las obras de Shakespeare. La idea es falsa, tanto que uno se pregunta cómo llegó a a extenderse en tal medida. A mi entender, la respuesta es que los científicos deseaban creer que cualquier cosa, incluso el origen de la vida, podía producirse gracias al azar, solo solo con que éste se manifestase a escala suficientemente amplia.
Este es el error obvio, ya que la totalidad del Universo observado por los astrónomos no sería, ni de lejos, lo bastante grande como para albergar la horda de monos necesaria para escribir una sola escena de una obra de Shakespeare, o para contener sus máquinas de escribir y, en todo caso, para dar cabida a las papeleras necesarias para tirar los volúmenes de disparates que podrían escribir los monos. Lo realmente notable es que sólo hay una forma posible de que el Universo diese lugar a las obras de Shakespeare: a través de la existencia de vida capaz de producir al propio Shakespeare.
A pesar de todo, la estructura de la biología ortodoxa aún sostiene que la vida se produjo gracias al azar. No obstante a medida que los bioquímicos profundizan en sus descubrimientos acerca de la tremenda complejidad de la vida, resulta evidente que las posibilidades de un origen accidental son tan pequeñas que deben descartarse por completo. La vida no puede haberse producido por casualidad.


El Universo inteligente. Fred Hoyle



La horda darwinista sigue tecleando millones de páginas para hacer tragar la bola al público desprevenido, pero cada vez más gente se rebela contra la desvergüenza cientifista y tira a la papelera esas estupideces.

sábado, 19 de julio de 2008

En otros tiempos los darwinistas creían en su doctrina



En otros tiempos, los darwinistas creían en su doctrina, hace más de veinte años, algunos como Gould se permitían hacer bromas con el secreto profesional de los paleontólogos.
Otros como Jacques Monod eran capaces de escribir así sin rodeos: "Decimos que estas alteraciones son accidentales, que tienen lugar al azar y que constituyen la única fuente posible de modificaciones del texto genético, único depositario a su vez de las estructuras hereditarias del organismo, se deduce necesariamente que solo el azar está en el origen de de toda novedad en la biósfera. El puro azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución: esta noción central de la biología moderna no es ya hoy en día una hipótesis entre otras posibles o al menos concebibles. Es la sola concebible como única compatible con los hechos de observación y experiencia"El azar y la necesidad"El mismo Ayala, autor de ese bodrio titulado Darwin y el diseño inteligente, escribía antes estas cosas:
Los origenes evolutivos de los taxones superiores son poco conocidos. La posibilidad de que las brechas tengan como causa la extinción de intermedios se convierte cada vez en más inverosímil.
La mayor parte de de los órdenes, clases y filos aparecen de repente y normalmente con todos los caracteres que las distinguen.
Estamos obligados a concluir que la mayor parte de los taxones realmente nuevos que aparecen repentinamente debieron de hecho de originarse repentinamente.

Una proteína de tamaño moderado puede tener 150 aminoácidos; las combinaciones posibles de la tal molécula son 10^195, lo que es un número realmente grande ; si las secuencias de aminoacidos en una proteína prebiótica, se produjeron por procesos aleatorios, no sería esperable que se produjese ninguna proteina determinada de esa longitud en la Tierra. Se estima que el número de estrellas en el universo conocido es aproximadamente 10^27. Si cada una de estas estrellas tuviera un planeta en el que la síntesis prebiotica produjese mil millones de proteínas diferentes de 150 aminoácidos por segundo durante cinco mil millones de años, se producirían aproximadamente 7´8x 10^25 combinaciones de aminoácidos: billones sobre billones resumen el total de combinaciones posibles. La probabilidad de descubrir una combinación particular de 150 aminoácidos por azar sería a pesar de eso mínima.
"La evolución en acción" FJ Ayala y JW Valentine

Si mostraban las contradicciones era porque tenían la esperanza de que la ciencia les daría respuesta, pero esa esperanza ha desaparecido, hoy ni sometido a tortura a Ayala escribiría algo parecido, muy al contrario, mentiras por una buena causa, la ocultación o el silencio.

Hoy ni los más fanáticos se sienten orgullosos
En mi opinión hay una pérdida muy generalizada de fe en la doctrina, siguen en sus trece pero disimulando, y muy crispados. ¡Ay! Aquellos tiempos de risas a costa de los creatas, no volverán. Todo evoluciona.