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domingo, 1 de febrero de 2009

El darwinismo, un materialismo mágico.



Esta definición de la teoría se encuentra escondida en el libro de Gould "La estructura de la teoría de la evolución" Un tocho de más de mil quinientas páginas. No es fácil encontrar definiciones, el darwinismo permanece agazapado y a la defensiva y no tiene deseos de mostrar claramente la doctrina, porque por mucho que griten ellos saben en el fondo, al menos los más informados, que sus explicaciones son ridículas.

"La formulación básica- el esqueleto- de la selección natural es un argumento de una simplicidad desarmante, basado en tres hechos innegables (sobreproducción de descendencia, variación y heredabilidad) y una inferencia silogística: la selección natural, o la afirmación de que los organismos con más éxito reproductivo serán, en promedio, las variantes que por azar, resulten estar mejor adaptadas a los entornos cambiantes, los cuales, por herencia, trasferirán a sus descendientes sus rasgos favorecidos"
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Todos ustedes saben lo que es un rasgo favorecido: que favorece al sujeto evolutivo. La trompa y la piel gruesa favorecen al elefante, y el esqueleto y el cerebro también lo son. Los tentáculos del pulpo seguramente le favorecen, y sus fabulosos ojos. A la bacteria primigenia no le favorecerían ninguno de estos rasgos.
En realidad el darwinismo se limita a repetir mantras y formulas mágicas para "explicar" la evolución de órganos complejos, para explicar cualquier hecho evolutivo.

La formula "rasgos favorecidos" de Gould es mejor que otras; cuando el pequeño mamífero precursor del murciélago tenía cuatro patas, estas patas eran rasgos favorecidos, y cuando algunos de estos comenzaron a trocar sus patas delanteras por apéndices prealados, sin duda estos proyectos de alas productos de los errores en la copia del genoma, eran rasgos favorecidos durante el largo trayecto evolutivo, como se vería en el futuro. Y las patas delanteras de los que no emprendieron el proyecto volador también eran buenos rasgos favorecidos. Las azarosas prealas se unieron a otros múltiples cambios azarosos en la morfología, musculatura y otros aspectos del bicho para que en el futuro las alas sean funcionales. Un número muy elevado de milagros, que siempre se explica dándole tiempo al tiempo.

Las explicaciones darwinistas de la evolución son pura magia: la supervivencia de los más aptos, siendo los más aptos los que sobreviven o la reproducción diferencial, siendo los que más se reproducen los que más se reproducen, ni la trasferencia de los "rasgos favorecidos" tienen la más mínima relación lógica con lo que sería una explicación del hecho evolutivo, desde la materia inerte a la célula, y desde esta al elefante.

Las ciencias biológicas que avanzan a pesar del darwinismo que pretende encorsetarlas nos muestran cada día lo alejada que la realidad está de las fantasías darwinistas.

La genética nos muestra que la información genética sustantiva es previa a la evolución, aparecida en enormes bloques informativos para actuar en un futuro lejano.

La paleontología nos enseña que los grandes cambios evolutivos, la verdadera evolución, son más rápidos cuanto más grandes sean estos: lo contrario exactamente de lo que predice el darwinismo.

Todos estos hechos no afectan a la filosofía darwinista que podría ser definida como un materialismo mágico.

domingo, 18 de mayo de 2008

Rasgos favorecidos.

El darwinismo es una teoría pretendidamente científica, que explica la aparición y evolución de la vida en el planeta Tierra.
Saber que es lo que afirma exactamente el darwinismo, no es tarea fácil, los darwinistas últimamente están algo escamados, tras la ridícula evidencia de que el enunciado clásico de la supervivencia de los más aptos por selección natural, como explicación del cambio evolutivo es equivalente a decir que sobreviven los que sobreviven. La única medida de la aptitud, es la supervivencia, se mire como se mire, esto es así.
Durante más de un siglo nadie se apercibió que la afirmación central de la teoría, era una estúpida tautología, sin ningún valor explicativo. Posteriormente han cambiado al afirmar que es la reproducción diferencial: unos se reproducen más que otros gracias a pequeñas diferencias y esto explica que una bacteria llegue a ser un elefante tras acumular pequeños errores en la copia del genoma, y siendo apto y adaptado durante el trayecto evolutivo.
Los darwinistas procuran permanecer mudos sobre el contenido informativo de la teoría, o hacerlo de una forma más enrevesada por si cuela. Un ejemplo de esto es Stepen Jay Gould, que escribió sus casi mil quinientas páginas sobre “La estructura de la teoría de la evolución”.Cuando comencé a leer el libro tenía la vaga esperanza de encontrar a Wally entre tanta palabrería y lo encontré. En un capítulo de más de cien páginas de letra menuda titulado: "Definición y revisión de la estructura de la teoría de la evolución", aparecia la siguiente frase:
“La formulación básica- el esqueleto- de la selección natural es un argumento de una simplicidad desarmante, basado en tres hechos innegables (sobreproducción de descendencia, variación y heredabilidad) y una inferencia silogística: la selección natural, o la afirmación de que los organismos con más éxito reproductivo serán, en promedio, las variantes que por azar, resulten estar mejor adaptadas a los entornos cambiantes, los cuales, por herencia, trasferirán a sus descendientes sus rasgos favorecidos.”

En el principio, fueron las bacterias, (dejamos fuera el problema que supone la aparición de la vida en el sopicaldo templado primigenio) que poco a poco transfiriendo sus “rasgos favorecidos” a sus descendientes llegaron a ser (evolucionaron a) una almeja, una sardina o un elefante, dependiendo naturalmente, del tipo de rasgos favorecidos que les transfirieran, rasgos de concha, de trompa o de raspa. El único problema lógico, es que las bacterias llevan miles de millones de años perfectamente adaptadas a todos los entornos y se reproducen con más rapidez que cualquiera de sus descendientes evolutivos. Las almejas, las sardinas y los elefantes pasan, mientras las bacterias permanecen.
La maravillosa lógica difusa del darwinismo es así.