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jueves, 21 de enero de 2010

Complejidad Especificada

Artículo remitido por Exceed73

Seguro que muchos de los lectores de este blog que han oído hablar del Diseño Inteligente están interesados en saber como se infiere diseño en la naturaleza, es decir, que criterio científico utilizan los teóricos del Diseño Inteligente para distinguir lo que es fruto del diseño de lo que no lo es.

Pues bien, este criterio no es otro que la complejidad especificada. A continuación explico de qué se trata.

El término tiene poco más de 35 años de vida. El investigador Leslie Orgel fue el primero en utilizarlo, en su libro de 1973 The Origins of Life, en donde escribió:

“Los organismos vivos se distinguen por su complejidad especificada. Cristales tales como el granito no pueden ser considerados como organismos vivos porque carecen de complejidad; las mezclas azarosas de polímeros tampoco pueden serlo porque carecen de especificación".

Más tarde, en 1999, Paul Davies en The Fith Miracle identificó la complejidad especificada con la clave para resolver el problema del origen de la vida:

"Los organismos vivos son misteriosos no por su complejidad per se sino por su hermética complejidad especificada. Para comprender plenamente el surgimiento de la vida a partir de lo inanimado, tenemos que conocer no sólo el modo en que fue concentrada la información necesaria, sino saber también de qué manera llegó a ser especificada la información biológicamente útil."

Sin embargo, fue William Dembski en 1998 quien ofreció una explicación analítica precisa de la complejidad especificada, en su libro The Design Inference.

Dembski define la complejidad especificada como la característica que se compone de una alta improbabilidad (complejidad) y una baja complejidad especificativa. Una baja complejidad especificativa significa que se puede describir el patrón utilizando una secuencia relativamente corta, dado que la complejidad especificativa está concebida como una cadena de longitud mínima (para más detalles, véase www.mdl-research.org) Ilustremos esto con un ejemplo: consideremos 2 secuencias de 10 tiradas de una moneda, con el siguiente resultado: a)++cc+ccc+c y b) cccccccccc. ¿cuál nos sentimos más inclinados a atribuir al azar? Aunque su probabilidad es la misma, el modelo que especifica la segunda secuencia es mucho más simple que el de la primera. Para la primera secuencia el modelo es: "dos cruces, dos caras, una cruz, tres caras, una cruz y una cara, en este orden." Sin embargo el de la segunda secuencia es simplemente:"diez caras seguidas" o sólo "diez caras" si ya hemos especificado que se trataba de 10 tiradas.

¿Por qué elegir la complejidad especificada como criterio para detectar diseño?

Porque en todos, absolutamente en todos los casos en se conoce la historia causal subyacente, la complejidad especificada no aparece sin diseño.

Ahora bien, ¿cómo se cuantifica la complejidad especificada?

En cuanto al componente de la complejidad probabilística (improbabilidad), a fin de ser conservador, Dembski ha situado el límite inferior en el límite de la probabilidad universal. ¿Cuál es ese límite? El límite de probabilidad universal que establece este matemático es de 1/10e150: Veamos de que se deduce.

Sabemos que el número de partículas elementales del universo físico conocido se mueve en torno a 10e80. Por su parte, las propiedades de la materia son tales que las transiciones desde un estado físico a otro no pueden darse a una velocidad mayor de 10e45 veces por segundo. Finalmente, Dembski atribuye al universo una edad de aproximadamente 10e25 segundos, que dicho sea de paso es superior a las estimaciones más aceptadas. Si suponemos ahora que cualquier especificación de un suceso dentro del universo conocido requiere al menos una partícula elemental que lo especifique y que tal especificación no puede ser generada con una velocidad mayor de 10e45 veces por segundo, entonces estas limitaciones cosmológicas implican que el número total de sucesos especificados a lo largo de la historia cósmica no puede exceder la cifra de 10e80*10e45*10e25=10e150. Así pues, cualquier caso especificado de probabilidad que sea menor que 1 sobre 10e150 seguirá siendo improbable incluso después de que todos los recursos concebibles del universo observable hayan sido factorizados en él.

Otros científicos y matemáticos han calculado el límite de probabilidad universal, siendo el de Dembski tremendamente conservador. Por ejemplo, el científico computacional Seth Lloyd calcula un límite de 1/10e120. Esta cifra es la que utiliza Dembski en algunos cálculos, como veremos.

En lo que respecta a la baja complejidad especificativa, Dembski la incluye en el siguiente cálculo:

CE=-log2[ R x φ(T) x P (T)]


Que es la definición matemática de la complejidad especificada, y donde R es el límite universal de probabilidad, en este caso de 10e120 que es el valor que le asigna Seth Lloyd, φ(T) es el número de patrones, dado un modelo T, que tienen una complejidad especificativa menor o igual que la del patrón que estamos examinando y P(T) es la probabilidad del patrón que esatmos examinando

A partir de esta fórmula, Dembski establece el siguiente criterio para detectar complejidad especificada:

(10e120) x φ(T) x P (T) < 1/2


Dembski aplicó esta fórmula para determinar si el flagelo de la bacteria E.Coli posee complejidad especificada y por lo tanto, ha sido diseñado. Esta estructura puede describirse mediante el patrón: “hélice motora giratoria bidireccional”

El cálculo resultó ser:

P (T)< 1/2 x 10e(-140)


Dado que φ(T)=10e20, pues los patrones que pueden ser descritos con cuatro palabras o menos, asumiendo un límite de términos de un diccionario en 10e5 son:

10e5 x 10e5 x10e5 x 10e5= 10e20.

Cómo el flagelo bacteriano tiene una probabilidad calculada de 10e(-1170) -Dembski explica en No Free Lunch como calcularla- se concluye que es diseñado.

El filtro explicativo

Hemos visto como un patrón que exhibe complejidad especificada se conforma a un patrón dado independiente, es decir todo el cúmulo de proteínas que componen el flagelo bacteriano se puede describir como “hélice motora giratoria bidireccional”. Esta es la base del procedimiento que ha ideado Dembski para detectar complejidad especificada y por tanto diseño: el filtro explicativo.

El filtro consiste en los siguientes tres nodos de decisión:

1.- Contingencia: si X no es contingente, esto es, si X no es incierta, entonces se debe a ley y queda aquí como plenamente explicada (suelto una piedra y cae). Si es contingente o incierta, pasa al siguiente nodo.

2.- Complejidad: si X no es sumamente compleja, es decir, si tiene una probabilidad de ocurrir mayor de 1/10e150, se detiene aquí y se atribuye al azar. Si la probabilidad es tan pequeña que es menor pasa al siguiente nodo.

3.- Especificación: si X se conforma a una pauta dada independiente, se atribuye al diseño. Si no, entonces una vez más puede explicarse por azar.

Por supuesto, este procedimiento ha sido y es objeto de críticas por parte de los adversarios del Diseño Inteligente, pero el caso es que hasta ahora, el filtro no ha dado ni un sólo falso positivo.

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Doctrina darwinista




Los darwinistas predican mucho pero procuran ocultar lo que afirma la teoría porque se dan cuenta en el fondo de lo ridículas que son sus afirmaciones si se las muestra con claridad.
Ya he repetido alguna vez cual es el contenido informativo de la teoría desprovista de adornos. Puede resumirse así:

El darwinismo nos enseña que una bacteria, aprovechando algunos errores ocasionales que se producen en la copia de su genoma, se puede hacer más apta y adaptada y sobreviviendo y reproduciéndose más que sus colegas con el tiempo llegar a ser un elefante o una almeja. Si tiene pocos errores, o si tiene muchos, eso en realidad no importa, puede ser tan o más apta y estar tan adaptada y reproducirse más o menos y sobrevivir, y seguir siendo una puñetera bacteria por siempre, si no le da por hacerse más grande y pluricelular.


Esta es la doctrina darwinista.
Dawkins afirma:
"Lo que Hoyle y Wickramasinghe no entienden es que el darwinismo no es una teoría de posibilidades aleatorias. Se trata de una teoría de mutación aleatoria más selección natural acumulativa no aleatoria. ¿Por qué razón me pregunto, es tan difícil, incluso para científicos refinados, comprender algo tan sencillo?"

Escalando el monte improbable.

Probablemente Dawkins no es consciente de su estupidez, si lo fuese tendría la respuesta a su pregunta: hay quien tiene un mínimo de sentido común y ve que la frase "selección natural acumulativa"no tiene el menor sentido. Los darwinistas son así con su palabrería, acumulan selección natural o lo que haya que acumular, y ellos en su delirio entienden todo lo que a cualquier persona le parecen desvaríos porque lo son.

jueves, 2 de abril de 2009

El Universo inteligente, Fred Hoyle.



Este es el Prefacio, con algún pequeño corte, del libro de Fred Hoyle, El universo inteligente. Aunque no suscribiría todo lo que afirma Hoyle, estoy de acuerdo en lo sustancial: la visión materialista estrecha y en el fondo nihilista que ofrece el darwinismo es un enorme peligro para el futuro de la humanidad. Hoy hay muchas más evidencias que cuando esto se escribió para desmentir las fantasías darwinistas, por eso sus ideólogos están enfurecidos y se revuelven con más furor contra todo el que disiente, pero espero que más pronto que tarde, la razón se impondrá.


Todo el mundo se ha preguntado en algún momento si existe un objetivo real en la vida. Evidentemente, todos tenemos objetivos inmediatos: lograr el éxito en nuestras carreras, educar a nuestros hijos y en muchas zonas del planeta, simplemente en subsistir. Pero ¿hay objetivos a largo plazo? ¿Por qué razón vivimos en definitiva nuestras vidas?
La biología, tal como se enseña en la actualidad, responde diciendo que para producir la siguiente generación. Pero muchos de nosotros seguimos preguntándonos si es así en realidad. Sí el objetivo de toda generación se limita a producir la siguiente, ¿tiene algún sentido, el resultado global que se alcance en un futuro más o menos lejano? No, responde otra vez la biología; no hay nada sino la continuidad, ningún objetivo salvo la prosecución de la existencia, ahora o en el futuro.

Entonces ¿para qué sirve esa característica única de nuestra especie, el código moral vigente en todas las sociedades humanas? Sirve para asegurar la continuidad de nuestra existencia, responde el biólogo. Puesto que los seres humanos alcanzan mejores resultados al trabajar conjuntamente en grupos, la preocupación por el bienestar de los demás, aparte del nuestro, favorece la supervivencia de la comunidad.
En principio demos por cierta esa proposición. Está claro que carecemos de muchas de las propiedades que favorecerían nuestra supervivencia: por ejemplo, el hombre no tiene la ventaja de huir del peligro corriendo como una liebre o elevándose al cielo como un pájaro. Esto evidencia una lógica no lineal; así como el deseo no genera automáticamente lo deseado, tampoco lo que constituye una ventaja se impone de de forma necesaria, ni en biología ni en cualquier otro campo.

El sentido del hombre es muy frágil, y requiere el reforzamiento de un entramado de leyes, pues por si misma la virtud no resulta especialmente ventajosa para la supervivencia. En nuestra vida cotidiana se saca, en muchos casos mayor provecho de la mentira que de la verdad, y demasiado a menudo la violencia y la agresión siguen siendo provechosas para la supervivencia de las naciones. En cambio, sería fácil elaborar una bien tramada argumentación para demostrar que el sentido moral persiste en el hombre, a pesar de todas las tentaciones que se le presentan constantemente en sentido contrario.

El punto de vista moderno según el cual la supervivencia lo es todo, deriva de la teoría de Darwin sobre la evolución biológica a través de la selección natural. Por muy desagradable que pueda parecer, ese es un capítulo abierto a todo tipo de oportunismos. Siempre que pueda presentarse como verosímil que incluso la mentira y el asesinato pueden contribuir a la supervivencia -la nuestra como individuos o la de la comunidad en que nos ha tocado vivir- ,entonces la lógica ortodoxa nos obliga a aceptar esas prácticas, solo porque no hay más moralidad que la de la supervivencia.
Si tuviese que defender la ciencia ortodoxa de esta desagradable acusación, insistiría en que no se trata tanto de que la biología influya en el estado de la sociedad, sino más bien que dicho estado controla el pensamiento de los biólogos. Empezaría demostrando que las ideas que informan la teoría de Darwin ya habían aparecido hacia 1830,casi un un tercio de siglo antes de la publicación de El origen de las especies. Sin embargo, aunque las ideas ya estaban ahí, el estado de la sociedad todavía no se hallaba a punto para asimilarlas. Se requería un cambio importante antes de que pudieran penetrar esas ideas.

Resulta fácil determinar en qué consistía el cambio. Hacia la década de 1860 florecía el mundo industrial. Las compañías competían ferozmente en la manufactura de productos análogos, las naciones competían por el Lebensraum. Esto último no era especialmente nuevo, pero sí lo era el comercio agresivo, con su secuela de desgracias a gran escala. De la experiencia práctica en el mundo del comercio no quedaba más que un pequeño paso para introducir el concepto de mejora de la especie mediante la selección natural, es decir, la teoría darwinista.
Exceptuando unos pocos científicos, nadie advirtió ese paso crucial en la analogía entre la selección comercial y la natural. La selección comercial sólo se da porque detrás tiene inteligencias humanas en un esfuerzo continuo por mejorar la gama y la calidad de sus productos; así pues, la selección comercial está muy lejos de carecer de objetivo, como se considera es el caso de la selección natural en biología.
En realidad la selección natural actúa como un cedazo. Puede distinguir entre las especies, pero no decidir a cuál de ellas le corresponderá ser separada en primer lugar. El control sobre lo que se presenta en el cedazo debe entrar en la biología terrestre procedente de su exterior (no solo del mundo viviente sino mucho más allá de los confines de nuestro planeta).

En la actualidad existe una montaña de pruebas o evidencias en que basar ese punto de vista. Exploraremos algunas en los primeros capítulos. En cuanto se admite que la biología terrestre ha sido empujada a través de la evolución por una fuerza exterior a la propia Tierra, entonces queda amenazada la visión ortodoxa: la ausencia de un objetivo. Pues así como como el comercio orientado por la inteligencia humana tiene un objetivo, lo mismo ocurre con la influencia orientadora de la biología.
Eso es justamente lo que los científicos ortodoxos se niegan a admitir. Como de ello pueden resultar connotaciones religiosas- a falta de de una palabra mejor-, y como los científicos ortodoxos se muestran más preocupados por evitar el retorno a los excesos religiosos del pasado que por mirar cara a cara la verdad, la visión nihilista descrita anteriormente ha dominado el pensamiento científico durante un siglo.
La presente obra es la protesta más decidida contra dicha visión de las que he formulado. Sinceramente, me obsesiona la idea de que las concepciones nihilistas -que la opinión cualificada prefirió adoptar tras la publicación de El origen de las especies -comprometieron a la humanidad en una vía de autodestrucción automática. Se puso una bomba de relojería. No está muy claro que esta situación pueda remediarse aún, que la bomba de relojería pueda detenerse de alguna manera.
Son muchas las personas que hoy advierten graves desajuste en la sociedad, pero por desgracia disipan sus energías protestando contra un asunto inconsecuente tras otro. Lo adecuado es protestar, como propongo hacerlo aquí de modo parecido a la precisión matemática, en torno a la naturaleza y el origen cósmico del hombre.

martes, 9 de diciembre de 2008

Los monos tecleadores y la horda darwinista

Decimos que estas alteraciones son accidentales, que tienen lugar al azar y que constituyen la única fuente posible de modificaciones del texto genético, único depositario a su vez de las estructuras hereditarias del organismo, se deduce necesariamente que solo el azar está en el origen de de toda novedad en la biósfera. El puro azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución: esta noción central de la biología moderna no es ya hoy en día una hipótesis entre otras posibles o al menos concebibles. Es la sola concebible como única compatible con los hechos de observación y experiencia

"El azar y la necesidad"Jacques Monod






Hace una generación, o tal vez más, al pensamiento popular le hizo un flaco favor la difusión de la idea según la cual una horda de monos, a base de aporrear una máquina de escribir, podría llegar a producir finalmente las obras de Shakespeare. La idea es falsa, tanto que uno se pregunta cómo llegó a a extenderse en tal medida. A mi entender, la respuesta es que los científicos deseaban creer que cualquier cosa, incluso el origen de la vida, podía producirse gracias al azar, solo solo con que éste se manifestase a escala suficientemente amplia.
Este es el error obvio, ya que la totalidad del Universo observado por los astrónomos no sería, ni de lejos, lo bastante grande como para albergar la horda de monos necesaria para escribir una sola escena de una obra de Shakespeare, o para contener sus máquinas de escribir y, en todo caso, para dar cabida a las papeleras necesarias para tirar los volúmenes de disparates que podrían escribir los monos. Lo realmente notable es que sólo hay una forma posible de que el Universo diese lugar a las obras de Shakespeare: a través de la existencia de vida capaz de producir al propio Shakespeare.
A pesar de todo, la estructura de la biología ortodoxa aún sostiene que la vida se produjo gracias al azar. No obstante a medida que los bioquímicos profundizan en sus descubrimientos acerca de la tremenda complejidad de la vida, resulta evidente que las posibilidades de un origen accidental son tan pequeñas que deben descartarse por completo. La vida no puede haberse producido por casualidad.


El Universo inteligente. Fred Hoyle



La horda darwinista sigue tecleando millones de páginas para hacer tragar la bola al público desprevenido, pero cada vez más gente se rebela contra la desvergüenza cientifista y tira a la papelera esas estupideces.

sábado, 5 de abril de 2008

¿Por qué persiste el darwinismo?

El contenido lógico e informativo del darwinismo tan ridículo y escaso pretende explicar la aparición y evolución de la vida sobre la tierra.

La vida apareció por azar y se diversifica y evoluciona porque unos sobreviven o se reproducen más que otros, pequeños cambios en la copia del genoma, algunos de los cuales son útiles, hacen que sobrevivan unos y no otros y explican que una bacteria llegue a ser un elefante, con el tiempo y sobreviviendo, o que esa bacteria permanezca siendo una bacteria por los siglos de los siglos. Lo explica todo y nada.

Cualquier persona sensata se preguntará ¿Por qué persiste el darwinismo como teoría científica contrastada? La respuesta es sencilla: Porque cualquier alternativa es imposible de aceptar, dadas las premisas de nuestro paradigma cultural: el cientifismo. La primera de estas premisas es que todo es material y la materia es explicable por si misma, la afirmación central del darwinismo, no es la supervivencia del mas apto, es que todo el universo y en el universo es producto del azar y la necesidad. El darwinismo exige aceptar esta premisa, arguyendo el principio de la navaja de Occam: “En igualdad de condiciones la solución más sencilla, es probablemente la correcta”.

Afirmar que todo es producto del azar es sin duda una solución simple y elegante, el problema para el darwinismo es que el azar también tiene sus reglas detectables, Hoyle el famoso astrofísico, habla de ello en “Matemáticas de la evolución” y “El universo inteligente”, por supuesto que el sentido común nos indica que grandes cambios y gran complejidad necesitan enormes cantidades de tiempo para que lleguen a producirse, por eso a los darwinistas les pone de los nervios entrar en detalles de la complejidad de la vida o del ritmo evolutivo, simplemente esas cosas no se comentan con adversarios.

Sin embargo el darwinismo persiste como teoría ortodoxa, cada vez con más contradicciones y problemas, pero ahí sigue.
Como escribió Von Bertalanffy:

El hecho de que una teoría tan vaga, tan insuficientemente demostrable, tan ajena a los criterios que suelen aplicarse en las ciencias empíricas, se haya convertido en un dogma no es explicable, si no es con argumentos sociológicos.


Como explica T. S. Kuhn en “La estructura de las revoluciones científicas”, los paradigmas científicos, no se abandonan porque se demuestre su falsedad, sino que en la periferia del sistema se comienzan a plantear alternativas a la ortodoxia y posteriormente el núcleo principal de los científicos siguiendo el lema universal de “¿donde va Vicente? donde va la gente”, da un cambio brusco, revolucionario.

Muchos científicos permanecen ortodoxos porque fuera hace frío, y la represión es cada vez mayor para quien se sale del rebaño, pero la mayoría simplemente no se plantea problemas globales, o no los entiende. La barbarie del especialista que no sale de su pequeño campo.

La caída del darwinismo irá unida, si es que algún día se produce, a la del cientifismo que es uno con él, y esto hará más difícil y brusco este cambio.

Creer que se sabe lo que en realidad se desconoce, es una característica central del cientifismo, y técnicamente como indica I.Berlin, una superstición, ya se trate de creer saber que un gato negro da mala suerte o que se sabe por qué y como evoluciona la vida. En ese sentido la ciencia es tremendamente supersticiosa, desde Lord Kelvin que afirmaba que los físicos del futuro solo podrían ocuparse de la séptima cifra decimal o Haenckel que en su libro “Los enigmas del Universo”, un bestseller de principios del siglo XX, donde afirmaba que no existían estos enigmas porque la ciencia los había resuelto, hasta el último telediario donde se afirma que están a punto de descubrir un remedio contra el cáncer, el cientifismo es la religión de nuestro tiempo, ya sabemos lo fundamental sobre el universo, solo nos faltan los detalles.

La complejidad de la vida que se nos muestra cuando se avanza en el conocimiento de esta, hace muy difícil la defensa del darwinismo, pero ellos tratan de ocultarlo y gritan: ¡creacionistas! y repiten su mantra: El azar lo puede todo.
La sabiduría y la ciencia no deberían estar reñidas, pero hoy lo están, por no recordar la máxima de un sabio de hace dos mil cuatrocientos años: Solo sé que no se nada, pero al menos sé más que los cientifistas-sofistas que creen saber.