
Existe una famosa sentencia, aplicable en ciencia y en cualquier área de conocimiento: afirmaciones extraordinarias requieren demostraciones extraordinarias.
La afirmación más extraordinaria que jamás se ha hecho, y que ha sido considerada como científica, es que la vida apareció por casualidad en una sopa templada o calentita, o en cualquier caso por azar.
Esa extravagante idea, lo era menos en tiempos de Darwin cuando la célula era solo "una unidad uniforme de protoplasma", con el avance de la ciencia se han descubierto dentro de ella, las más extraordinarias y complejas máquinas jamás imaginadas y las dificultades para explicar su aparición han aumentado de una forma exponencial. De tal manera que sostener hoy en día que ese "programa biológico"es fruto de la casualidad o de alguna otra de las estrafalarias explicaciones que nos ofrece la ideología darwinista es simple y llanamente una locura.
Ante esta situación los darwinistas, afirman con la boca pequeña, que el problema de la aparición de la vida es algo distinto de la evolución de esta, y que hay que separarlos tajantemente, y a la supuesta ciencia que estudia la aparición de la vida celuar, la llaman abiogénesis, o generación espontánea. Ya con una procariota formada, esta evoluciona hasta llegar a ser un elefante o una almeja y eso si lo explica al parecer la teoría la teoría neodarwinista.
En mi opinión esta diferenciación es una estafa intelectual, para poder seguir sosteniendo lo insostenible durante algún tiempo más. La evolución prebiológica y la biológica, deben ser estudiadas conjuntamente para poder comprender la vida. Nada tiene sentido en la biología si no es a la luz de la evolución.
El argumento de Paley, tiene hoy mucha más vigencia que cuando se formuló hace dos siglos, infinitamente más. Si alguien encuentra un reloj aún cuando no sepa para lo que sirve, la compleja configuración de las partes nos lleva a concluir que han sido diseñadas con un propósito por una inteligencia. Hoy vemos más y más complejidad irreductible en la vida, ya no sería un reloj, hoy serían los más complejos artefactos fabricados por el hombre, los que tendríamos que comparar de forma desventajosa con el programa vida.
Los ventajistas estafadores darwinistas siguen afirmando que la hipótesis filosófica más parsimoniosa es el azar y que está prohibido invocar cualquier tipo de inteligencia. Ambas afirmaciones son falsas y nada razonables, y son fruto de un materialismo filosófico que quiere imponerse como obligatorio. El azar exige cada vez más y más milagros, hasta un punto realmente ridículo, pero creen con gran fe en ellos porque son milagros materialistas. Cualquier estupidez, cualquier locura vale antes de reconocer lo evidente, que la vida es producto de una inteligencia.
Anthony Flew, el más famoso filosofo ateo del Reino Unido durante décadas, tuvo la honradez intelectual de rendirse a la evidencia, cuando vio lo que significaba la complejidad de la vida:
Mi propia idea de que la complejidad integrada de la vida misma –que es mucho más compleja que el universo físico- solo puede ser explicada en términos de una fuente inteligente. Creo que el origen de la vida y de la reproducción sencillamente no pueden ser explicados desde una perspectiva biológica, a pesar de los numerosos esfuerzos para hacerlo. Con cada año que pasa, cuanto más descubrimos de la riqueza y de la inteligencia inherente a la vida, menos posible parece que una sopa química pueda generar por arte de magia el código genético. Se me hizo palpable que la diferencia entre la vida y la no-vida era ontológica y no química. La mejor confirmación de este abismo radical es el cómico esfuerzo de Richard Dawkins para aducir en El espejismo de Dios que el origen de la vida puede atribuirse a un “azar afortunado”. Si este es el mejor argumento que se tiene, entonces el asunto queda zanjado.
[...]
Creo que los orígenes de las leyes de la naturaleza, de la vida y del universo señalan claramente a una fuente inteligente. La carga de la prueba recae sobre los que argumentan lo contrario.
Esta última afirmación de Flew, que conoce bien el paño, pone histéricos a los fanáticos cientifistas-darwinistas, pero antes o después tendrá que aceptarla la comunidad científica, eso es algo inevitable, no se puede seguir aumentando los milagros hasta el infinito.
Todos esfuerzos de estos fanáticos van dirigidos a intentar ridiculizar o demonizar a quién les diga alguna de estas verdades. Quieren permanecer anclados en una filosofía materialista decimonónica, incompatible con el avance de la ciencia.


