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viernes, 2 de octubre de 2009

Cuando la ciencia avanza el darwinismo retrocede





En enero de 2002 un equipo de investigadores presentó en Nature los resultados de la primera búsqueda sistemática de maquinas multiproteicas. Este equipo dirigido por Giulio Superti-Furga, analizó de un golpe unos 1400 genes (una tercera parte del genoma) de la levadura Saccharomyces cerevisiae.
El resultado fue una de las mayores sorpresas científicas de los últimos años: las 1400 proteínas fabricadas por esos 1400 genes no vagan en solitario por la célula, cada una aportando su pequeña cuota de know how a la empresa celular, sino que todas están formando parte de máquinas multiproteicas [...]Cuando los científicos de Heidelberg representaron en un solo mapa todas las interacciones, descubrieron un hecho inesperado más: la mayoría de las máquinas están asociadas entre sí, directa o indirectamente, a través de proteínas comunes."En una primera aproximación toda la célula es una sola máquina".



La organización de la célula en máquinas altísimamente estructuradas supone una enorme restricción a los mecanismos evolutivos concebibles. En palabras de Superti-Furga:"Las levaduras y las células humanas comparten un altísimo número de máquinas similares, compuestas por proteinas relacionadas. Esto significa que mientras cada proteína ha cambiado significativamente a través de mutaciones en el curso de la evolución, las células de las nuevas especies siguen construyendo los mismos tipos de máquinas, usando para ello los componentes alterados". Las graduales sustituciones de letras en el ADN, que van alterando poco a poco la secuencia de aminoácidos de una proteína - y que siempre ha hecho las delicias de los darwinistas ortodoxos- parecen ahora menos relevantes que nunca para la generación de la novedad evolutiva.

En el seno de una máquina multiproteica, las lentas variaciones de una proteína tienen que venir compensadas por la alteración de la proteína de al lado, de modo que la interacción entre las dos proteínas se mantenga y la máquina no se deshaga en pedazos. Si todas las células eucariotas están basadas en máquinas multiproteicas complejas, ajustadas y engrasadas, y si esas máquinas son en gran medida las mismas en todas las especies animales, lo más probable es que la materia prima de la innovación evolutiva no sea el gen , en su constante fluir acumulativo de cambios de aminoácidos, sino la máquina en su conjunto, que puede ser reclutada como tal en un nuevo lugar, tiempo o situación, tal vez mediante la mera sustitución de uno de sus componentes.

Deconstruyendo a Darwin. Javier Sampedro.

Dejando aparte, algo que ya se ha convertido en un lugar común en la investigación biológica y es la constante manifestación de sorpresa y asombro ante cada nuevo descubrimiento en el que se que manifiesta que la vida es siempre más compleja de lo que esperaban, estos párrafos nos muestran varias cuestiones que están pendientes de abordar y resolver por la ciencia ortodoxa. Como bien manifiesta Sampedro la organización de la célula en máquinas tan bien estructuradas supone una enorme restricción a los mecanismos evolutivos, y las graduales sustituciones de letras de ADN parecen menos relevantes que nunca para la generación de la novedad evolutiva. Lo más probable es que la materia prima de la innovación evolutiva no sea el gen sino la máquina en su conjunto.

El problema para el darwinismo es que eso es simplemente imposible de explicar con los mecanismos darwinianos, se exigen unos enormes milagros estadísticos para la aparición de esa gran máquina en su conjunto, que ninguna persona sensata podrá admitir. La solución que han encontrado es hablar en voz muy baja de estos temas y e intentar disimular.

Los observadores externos contemplamos el circo darwinista cada día más divertidos, viendo como hasta le crecen los enanos.

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