martes, 26 de mayo de 2009

A los creyentes darwinistas les faltan monos y tiempo, y les sobra fantasía




Hace unos meses, el profesor Herrero Brasas publicó este artículo en El Mundo. Para mi fue una sorpresa, nunca antes había visto algo parecido en la prensa española, solo conocía algún escrito de Juan Manuel De Prada. El artículo del profesor Herrero, expone con claridad los problemas estadísticos a los que se enfrenta el darwinismo, hace vislumbrar algo la inmensidad de los milagros que exige la doctrina a sus creyentes de una forma somera pero accesible a cualquiera aunque no esté familiarizado con el tema. To be or not to be es infinitamente más simple que la más sencilla de las enzimas que aparecieron por azar. Destaco estos párrafos centrales del articulo:


La idea de la supervivencia del más fuerte, versión original de la teoría de la evolución darwiniana, entendida como mecanismo exclusivo, carece de suficiente fuerza explicativa. Por ello daría paso en la segunda mitad del pasado siglo a la más sofisticada noción de mutación genética por azar (random genetic mutation). Las mutaciones genéticas, que se producen por azar, pueden ser positivas (las que favorecen una mejor adaptación al medio y proporcionan ventajas reproductivas), indiferentes o negativas. Las mutaciones favorables ocurridas al azar -estadísticamente muy improbables- se habrían ido acumulando hasta dar lugar al estado actual de la naturaleza. Por supuesto, según la teoría, el proceso es más complejo de lo que es posible explicar en un par de líneas, pero lo que subyace en definitiva es la noción del puro azar.

La idea de que, dada la suficiente cantidad de tiempo, el azar es capaz de dar lugar a todo tipo de combinaciones ha sido defendida por los teóricos más radicales del evolucionismo. Es famoso el planteamiento del astrónomo Sir Arthur Edington, que en 1929 afirmó que, dado el tiempo suficiente, un batallón de chimpancés tecleando al azar acabaría escribiendo todas las obras que hay en el Museo Británico. Hoy, sin embargo, una rama de las matemáticas, la probabilística, valiéndose de los últimos avances de la informática, ha demostrado la práctica imposibilidad de la predicción de Edington, y con ello, sin pretenderlo, ha planteado un imponente reto a la teoría de la evolución. Un ejemplo concreto que ponen matemáticos y expertos en probabilidad, como Michael Starbird, de la Universidad de Texas, es el análisis de las probabilidades que hay de que a base de teclear una combinación de 18 caracteres y espacios al azar surja de modo fortuito la shakespeareiana frase To be or not to be.

Este es el resultado: si tuviéramos mil millones de chimpancés tecleando al azar una vez por segundo una combinación de 18 letras y espacios (los que ocupa dicha frase) desde el inicio mismo del universo, hace aproximadamente 13.700 millones de años, la probabilidad de que para el momento actual en alguno de esos tecleos al azar hubiera surgido To be or not to be es una de entre mil millones. Es decir, pese a ese inimaginable número de tecleos, la aparición de dicha frase al azar es infinitamente más improbable que ganar la más difícil de las loterías a base de comprar tan sólo un billete.

Cada una de los millones de coincidencias fortuitas, mutaciones y combinaciones de mutaciones al azar que han tenido que ocurrir para dar lugar a la extrema sofisticación del organismo humano y del resto de la naturaleza implican una probabilidad menor que la aparición de To be or not to be en un tecleado al azar. No hará falta decir más para hacerse idea del descomunal problema que este hallazgo representa para una teoría de la evolución puramente ciega, al azar: dicho de modo simple, no ha habido, ni remotamente, tiempo suficiente desde que hay vida en el planeta Tierra para que se produzcan y acumulen al azar semejante cantidad de mutaciones.

martes, 19 de mayo de 2009

La gallina





Son muchos los físicos a los que cuando echan un vistazo a la doctrina darwinista, se les ponen los pelos de punta, viendo como esas estupideces pueden ser consideradas como ciencia válida. Para Robert B Laughlin, Nobel de física y que ha reflexionado mucho sobre que es la ciencia y el método científico, el darwinismo es el mejor ejemplo de una antiteoría, una ideología que realmente frena el pensamiento y el avance del conocimiento.

Gran parte del actual conocimiento biológico, es ideológico.Una clave del pensamiento ideológico es la explicación que no tiene implicaciones y que no puede ser verificada. Yo llamo a tales caminos lógicos cerrados, antiteorías, porque tienen exactamente el efecto opuesto de las teorías reales: detienen el pensamiento en vez de estimularlo.
La evolución natural por selección natural, por ejemplo, que Charles Darwin concibió originalmente como una gran teoría, ha venido últimamente a funcionar más como una antiteoría, llamada para cubrir los resultados experimentales embarazosos y legitimar descubrimientos que en su mejor estado son cuestionables y en su peor estado ni siquiera equivocados. ¿Su proteína desafía las leyes de la acción de masas?¡La evolución lo hizo! ¿Su desorden complejo de reacciones bioquímicas se convirtió en un pollo? ¡La evolución! ¿El cerebro trabaja bajo principios lógicos que ningún computador puede igualar? ¡La causa es la evolución!

Robert B Laughlin

Lo que más me ha gustado de esta cita es como la evolución es la solución al problema que supone como un lío de reacciones químicas se trasformó en un pollo. La solución siempre es la evolución darwinista o en su defecto la gallina. Me ha recordado una reflexión de ese gran pensador darwinista, que según algunos es el mejor filosofo de los últimos siglos, que confunde o identifica la evolución con la gallina.
«¿Cómo de caro sería construir una máquina que partiendo de huevos revueltos a la entrada, entregase huevos enteros a la salida? La evolución nos da una solución inmediata; simplemente pon una gallina viva en una caja. Dale huevos revueltos para comer, y pondrá huevos enteros para ti.» —Daniel C. Dennett

viernes, 8 de mayo de 2009

El origen de la información biológica y las categorías taxonómicas superiores






En 2004 Stephen C. Meyer publicó un artículo titulado El origen de la información biológica y las categorías taxonómicas superiores, en la revista Proceedings of the Biological Society of Washington. El revuelo que se armó por la publicación precedió a la persecución del editor Richard Sternberg. La publicación había seguido las normas habituales, siendo revisada por tres especialistas de diversas universidades, y trata un problema muy importante de la evolución biológica, pero los capos darwinistas no podían permitir que se expusiese un problema que deja en evidencia las fantasías de la doctrina.
La revista es de bajo impacto, pero pertenece a la Smithsonian Institution, una poderosa organización en la que como en otras, sus dirigentes son fervientes defensores de la mitología darwinista y censores feroces de sus críticos. Aquí, o aquí se puede leer un relato de lo sucedido.
Por cierto, en los sótanos de la Smithonian permanecieron durante muchas décadas ocultos los miles de fósiles de Burgess Shale, los más maravillosos jamás vistos, pero que no se podían mostrar a la comunidad científica porque evidenciaban el alcance de la Explosión Cámbrica, tan poco compatible con la doctrina darwinista.
Lo cierto es que el darwinismo no puede persistir sin una feroz censura que frene desde la raíz cualquier crítica que desvele la estupidez de esta filosofía.

Recomiendo leer el artículo completo, pero aquí algunos párrafos:

Muchos científicos y matemáticos han cuestionado la capacidad de las mutaciones y de la selección para generar información, en forma de nuevos genes y proteínas. Tal escepticismo se deriva a menudo de las consideraciones sobre la extrema improbabilidad (y especificidad) de los genes y proteínas funcionales.
Un gen típico contiene más de mil bases precisamente ordenadas. Para cualquier ordenamiento específico de longitud n de cuatro nucleótidos, hay un número correspondiente de 4^n ordenamientos posibles. Por cada proteína, hay 20^n ordenamientos posibles de aminoácidos formadores de proteínas. Un gen de 999 bases de longitud representa una de 4^999 secuencias posibles de aminoácidos; una proteína de 333 aminoácidos, una de 20^333 posibilidades
.


la extrema especificidad y complejidad de las proteínas presenta una dificultad, no sólo para el origen aleatorio de la información biológica especificada (esto es, para las mutaciones al azar actuando solas), sino también para la selección y las mutaciones actuando concertadamente. En efecto, los experimentos en mutagénesis arrojan dudas sobre cada uno de los dos escenarios mediante los cuales los neodarwinistas conciben la aparición de nueva información, surgida a partir del mecanismo de mutación/selección (para una revisión, ver Lonnig 2001). Para los neodarwinistas, los nuevos genes funcionales aparecen ya sea a partir de los segmentos no codificantes en el genoma, o bien a partir de genes preexistentes. Ambos escenarios son problemáticos.


los nuevos animales del cámbrico requerirían proteínas de mucho más de 100 unidades para llevar a cabo muchas funciones especializadas. Ohno (1996) ha observado que los animales del cámbrico habrían requerido proteínas complejas tales como la lisil-oxidasa para soportar sus robustas estructuras corporales. Las moléculas de lisil-oxidasa en los organismos vivos contienen más de 400 aminoácidos. Estas moléculas son, a la vez, altamente complejas (no repetitivas) y funcionalmente especificadas. Una extrapolación razonable a partir de experimentos en mutagénesis hechos en moléculas de proteínas más cortas, sugiere que la probabilidad de producir proteínas secuenciadas funcionalmente de esta longitud, al azar, es tan pequeña, como para hacer absurdas las apelaciones a la casualidad, aun concediendo la duración de todo el universo.


El mecanismo de la selección/mutación enfrenta otro obstáculo probabilístico. Los animales que aparecen en el cámbrico exhiben estructuras que habrían requerido muchos nuevos tipos de células, cada una de las cuales habría necesitado numerosas proteínas nuevas para llevar a cabo sus funciones especializadas. Además, los nuevos tipos celulares requieren sistemas de proteínas que deben, como condición de su funcionamiento, actuar en estrecha coordinación unos con otros. Esta unidad de selección en tales sistemas, alcanza a la totalidad del sistema. La selección natural selecciona a partir de una ventaja funcional. Pero los nuevos tipos celulares requieren sistemas enteros de proteínas para realizar sus funciones precisas. En tales casos, la selección natural no puede contribuir al proceso de generación de la información hasta después que la información necesaria para formar el requerido sistema ya ha aparecido. Por lo tanto, las variaciones al azar deben, una vez más, hacer el trabajo de generación de la información —y ahora no simplemente para una proteína, sino para muchas proteínas apareciendo casi al mismo tiempo. Por eso, las probabilidades de que esto ocurra solamente por azar son, desde luego, mucho más pequeñas que las probabilidades del origen al azar de un único gen o de una proteína —tan pequeña, de hecho, como para hacer problemático el origen aleatorio de la información genética necesaria para formar un nuevo tipo celular (una condición necesaria pero no suficiente para construir una nueva estructura corporal), aun teniendo en cuenta los cálculos más optimistas sobre la duración de la explosión del cámbrico.


El análisis del problema del origen de la información biológica, por lo tanto, pone de manifiesto una deficiencia en los poderes causales de la selección natural, que corresponde precisamente a los poderes que caracterizan singularmente a los agentes (inteligentes). Dichos agentes inteligentes tienen previsión y pueden seleccionar objetivos funcionales antes de que estos existan. Ellos pueden inventar o seleccionar los medios materiales para llevar a cabo aquellos objetivos, de entre un conjunto de posibilidades y luego realizar esos objetivos de acuerdo a un plan, designio o curso preconcebido de requerimientos funcionales. Los agentes racionales pueden restringir los espacios de combinación teniendo en cuenta resultados lejanos. Los poderes causales que la selección natural no tiene —casi por definición— están asociados a los atributos de la conciencia y la racionalidad —con inteligencia intencional. Por ello, al invocar el diseño para explicación del origen de la nueva información biológica, los actuales teóricos del diseño no están proponiendo un elemento explicatorio arbitrario, no motivado por la consideración de la evidencia. En lugar de eso, están proponiendo una entidad que posee precisamente los atributos y poderes causales que el fenómeno en cuestión requiere como condición de su producción y explicación.
Conclusión
Como sugiere el análisis, basado en la experiencia, de los poderes causales de varias hipótesis explicativas, el diseño intencional o inteligente es una explicación causalmente adecuada —y quizá la más adecuada— del origen de la información compleja especificada necesaria para construir los animales del cámbrico y las nuevas formas que ellos representan. Por esta razón, el reciente interés científico en la hipótesis del diseño es poco probable que disminuya, en tanto los biólogos sigan lidiando con el problema del origen de la forma biológica y de las categorías taxonómicas superiores.

miércoles, 29 de abril de 2009

Una digresión.



¿Para provecho de quién, han venido al mundo ratones, elefantes y flores?
Nos estamos acercando a una respuesta definitiva a todas las preguntas de esta clase. Las flores y los elefantes sirven "para" la misma cosa que todos los demás organismos de los reinos vivos, para diseminar programas "Duplícame" escritos en el lenguaje del DNA.[...]

El lector comprenderá que utilizo "elefante" para referirme a todos los organismos grandes y autónomos, flores o abejas, seres humanos o cactus, incluso bacterias. Las instrucciones de un virus como hemos visto, dicen "Duplicame" ¿Qué dicen las instrucciones del elefante? Esta es la idea principal que prefiero dejar para el final del capítulo. Las instrucciones del elefante también dicen "Duplícame" , pero lo dicen de una manera mucho más tortuosa. El DNA de un elefante constituye un programa gigantesco, análogo a un programa de ordenador. Al igual que el virus de DNA, es fundamentalmente un programa "Duplícame", pero contiene una digresión casi fantásticamente grande como parte esencial de la ejecución eficiente de su mensaje fundamental. Dicha digresión es un elefante. El programa dice: "Duplícame por la ruta tortuosa de fabricar primero un elefante". El elefante come para crecer, crece para hacerse adulto; se hace adulto para aparearse y reproducir nuevos elefantes; reproduce nuevos elefantes para propagar nuevas copias del de las instrucciones del programa original.


Escalando el monte improbable. Richard Dawkins


Siempre he pensado que la filosofía darwinista es ridícula y absurda, por supuesto sin ninguna relación con la verdadera ciencia, pero viendo estos discursos, se muestra claramente hasta que punto desvarían estos perturbados predicadores. Resulta que los elefantes, los humanos y las flores, somos una digresión.
Al parecer, lo importante para Dawkins, -solo le ha faltado decir"la cosa en si"- es el programa de DNA, que para duplicarse necesita en algún momento seguir la "ruta tortuosa" de fabricar un elefante o un humano, pero estos son, somos, algo accidental, máquinas ciegas utilizadas por el DNA para sobrevivir.
Se comienza abominado de la teleología y se llega a estas conclusiones. Ya lo había expresado Dawkins de otra forma:
Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.


digresión.
(Del lat. digressĭo, -ōnis).
1. f. Efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando.

jueves, 16 de abril de 2009

El cuello de las jirafas 2



Son muchos cambios conjuntos que afectan a la anatomía y fisiología de la jirafa, los que se necesitan para que sea posible que el animal adquiera un cuello tan largo. En la anterior entrada, solo se han mencionado algunos como la aparición "ex novo" de estructuras anatómicas en el sistema vascular para regular los cambios de presión al bajar la cabeza.
Que un error en la copia del genoma (muchos errores en la misma linea, no se trata de una pequeña modificación) de lugar a la aparición de una estructura anatómica nueva, una "rete mirabilis" para descargar la presión al bajar la cabeza el animal es realmente algo milagroso. Si a este se suman otros múltiples y complejos cambios necesarios, imprescindibles y simultáneos para el mismo fin: que el animal pueda bajar la cabeza, con la aparición de estructuras musculares contráctiles con "efecto corazón" en la venas de retorno del cuello y otros, el milagro es mucho mayor.

Los darwinistas no aprecian los milagros de la selección en lo que valen, no le dan la importancia que merecen. Los cambios (siempre basados en errores en la copia del genoma) que llevarían a la jirafa a tener un tercer ojo o una joroba no se produjeron, los "errores" son "direccionales" y coordinados.

Lo cierto es que una evolución compleja como el alargamiento del cuello de la jirafa con tantas modificaciones conjuntas imprescindibles, necesita una dirección de proyecto, muy probablemente con grandes cambios en los genes directores tipo hox, o la aparición de nuevos genes de este tipo que coordinen el trabajo evolutivo, ajustando los múltiples cambios en el sistema circulatorio, respiratorio y el tejido conjuntivo del animal. Para otros cambios evolutivos como la aparición de los ojos, existen estos genes directores como el pax 6, que es el mismo en todos los animales, aunque fabrica ojos con diseños muy diversos como el ojo múltiple de los insectos o el de los vertebrados, tan distintos. El pax6 es solo el director de la orquesta, son muchos los genes downstream que se ponen a sus ordenes para fabricar el ojo que convenga al animal.

Como las nociones de diseño y organización jerárquica, en biología tan evidentes, están abandonadas por culpa de la ideología darwinista, se hacen muy difícil de entender los cambios evolutivos complejos que se atribuyen a cambios basados en el azar, y en general los darwinistas no quieren entrar a fondo en estos temas porque ponen en evidencia las inconsistencias de la doctrina.

Para mi es significativo que el primero de los genes hox, biyhorax, se descubriese en en 1915 y realmente no se comenzasen a estudiar los genes reguladores hasta los años ochenta.
Las gafas de madera que se colocan los darwinistan parece que les impiden ver la realidad y han alejado su vista de la evolución direccional y jerárquica y se limitaban a repetir: un gen, una enzima. Solo cuando la evidencia se impone sin remedio, algunos hablan de "evolución modular", pero claro, es mucho más difícil imaginar como estos "módulos" (complejos programas evolutivos como podrían ser la fabricación de un ojo o el programa para alargar el cuello de la jirafa) con múltiples genes involucrados e interdependientes llegaron alguna alguna vez a aparecer por azar.

miércoles, 8 de abril de 2009

Jirafas hipertensas




En este video se explica la teoría darwinista con dos ejemplos.
Aquí el maestro Paleofriki nos muestra los errores y da la verdadera explicación darwinana del porqué del cuello largo de las jirafas.


En realidad, una explicación típicamente darwiniana de la evolución del cuello jirafal (o jiráfico), y suponiendo que es la alimentación el factor clave de la ventaja adaptativa, sería así:

Las jirafas de cuello corto primitivas varían en longitud de su cuello: unas lo tienen un poco más largo, otras un poco más corto. Las de cuello un poco más largo se alimentan mejor y se reproducen más. Sus descendientes heredan ese cuello un poco más largo que la media. En la siguiente generación sigue habiendo variación en la longitud del cuello de las jirafas, unas lo tienen un poco más largo, otras un poco más corto. Pero por término medio, el cuello es ahora un poco mayor que antes. Si las de cuello algo más largo siguen teniendo ventaja reproductiva, con el paso de las generaciones, la población tendrá un tamaño medio del cuello cada vez mayor. Gradualmente se llega a un cuello extraordinariamente largo como el de las jirafas actuales.


Según la doctrina darwinista si hay una ventaja reproductiva al tener el cuello algo más largo, entonces se hace inevitable el alargamiento.
Lo cierto es que el alargamiento del cuello produce una serie de problemas que hacen que se necesite un rediseño total del sistema cardiovascular y respiratorio del animal, con modificaciones que afectan a toda su anatomía y con aparición de nuevas estructuras, y estas modificaciones y estructuras, este rediseño global, es producto de errores en la copia del genoma según afirma el dogma darwinista, y a tiempo justo para ser útiles. Naturalmente los creyentes darwinistas no reparan en estos "detalles", porque aunque la fe es grande, se deben evitar las tentaciones.

El corazón de la jirafa tiene que agrandarse mucho para poder lanzar la sangre hasta la cabeza con un cuello de tres metros. Pesa unos 12 kilos y tiene una longitud de 60 cm; la tensión arterial es mucho mayor del doble de cualquier otro mamífero y esto supone cambios muy significativos en el tejido conjuntivo del animal para que no se produzcan hemorragias por enorme hipertensión y extravasación de liquido al espacio extravascular en las patas. Sin duda hay muchos más cambios en la anatomía y fisiología, pero solo voy a fijarme en los específicos que permiten que la jirafa pueda bajar la cabeza.
Resulta que al bajar la cabeza, la gran presión sanguínea aumenta aún mucho más y el animal moriría, pero no es así, gracias a una serie de válvulas en las arterias del cuello que modulan el flujo. El retorno sanguíneo por el sistema venoso con la cabeza baja, sería imposible y de nuevo el animal moriría, pero el azar hizo que al mismo tiempo que el sistema valvular arterial, apareciese una modificación crucial en el sistema venoso del cuello, con venas con músculo en su pared que se contrae con un efecto impulsor como el corazón, para que la sangre no se acumule en la cabeza.
El azar, nos dice el darwinismo, ha producido estos milagros anatómicos conjuntamente y justo a tiempo, mientras alargaban su cuello, y han sido aprovechados por los supervivientes. Antes todas las jirafas morirían por hipertensión y por bajar la cabeza.
Realmente hay gente que piensa cosas muy raras, porque el fanatismo darwinista ciega.

jueves, 2 de abril de 2009

El Universo inteligente, Fred Hoyle.



Este es el Prefacio, con algún pequeño corte, del libro de Fred Hoyle, El universo inteligente. Aunque no suscribiría todo lo que afirma Hoyle, estoy de acuerdo en lo sustancial: la visión materialista estrecha y en el fondo nihilista que ofrece el darwinismo es un enorme peligro para el futuro de la humanidad. Hoy hay muchas más evidencias que cuando esto se escribió para desmentir las fantasías darwinistas, por eso sus ideólogos están enfurecidos y se revuelven con más furor contra todo el que disiente, pero espero que más pronto que tarde, la razón se impondrá.


Todo el mundo se ha preguntado en algún momento si existe un objetivo real en la vida. Evidentemente, todos tenemos objetivos inmediatos: lograr el éxito en nuestras carreras, educar a nuestros hijos y en muchas zonas del planeta, simplemente en subsistir. Pero ¿hay objetivos a largo plazo? ¿Por qué razón vivimos en definitiva nuestras vidas?
La biología, tal como se enseña en la actualidad, responde diciendo que para producir la siguiente generación. Pero muchos de nosotros seguimos preguntándonos si es así en realidad. Sí el objetivo de toda generación se limita a producir la siguiente, ¿tiene algún sentido, el resultado global que se alcance en un futuro más o menos lejano? No, responde otra vez la biología; no hay nada sino la continuidad, ningún objetivo salvo la prosecución de la existencia, ahora o en el futuro.

Entonces ¿para qué sirve esa característica única de nuestra especie, el código moral vigente en todas las sociedades humanas? Sirve para asegurar la continuidad de nuestra existencia, responde el biólogo. Puesto que los seres humanos alcanzan mejores resultados al trabajar conjuntamente en grupos, la preocupación por el bienestar de los demás, aparte del nuestro, favorece la supervivencia de la comunidad.
En principio demos por cierta esa proposición. Está claro que carecemos de muchas de las propiedades que favorecerían nuestra supervivencia: por ejemplo, el hombre no tiene la ventaja de huir del peligro corriendo como una liebre o elevándose al cielo como un pájaro. Esto evidencia una lógica no lineal; así como el deseo no genera automáticamente lo deseado, tampoco lo que constituye una ventaja se impone de de forma necesaria, ni en biología ni en cualquier otro campo.

El sentido del hombre es muy frágil, y requiere el reforzamiento de un entramado de leyes, pues por si misma la virtud no resulta especialmente ventajosa para la supervivencia. En nuestra vida cotidiana se saca, en muchos casos mayor provecho de la mentira que de la verdad, y demasiado a menudo la violencia y la agresión siguen siendo provechosas para la supervivencia de las naciones. En cambio, sería fácil elaborar una bien tramada argumentación para demostrar que el sentido moral persiste en el hombre, a pesar de todas las tentaciones que se le presentan constantemente en sentido contrario.

El punto de vista moderno según el cual la supervivencia lo es todo, deriva de la teoría de Darwin sobre la evolución biológica a través de la selección natural. Por muy desagradable que pueda parecer, ese es un capítulo abierto a todo tipo de oportunismos. Siempre que pueda presentarse como verosímil que incluso la mentira y el asesinato pueden contribuir a la supervivencia -la nuestra como individuos o la de la comunidad en que nos ha tocado vivir- ,entonces la lógica ortodoxa nos obliga a aceptar esas prácticas, solo porque no hay más moralidad que la de la supervivencia.
Si tuviese que defender la ciencia ortodoxa de esta desagradable acusación, insistiría en que no se trata tanto de que la biología influya en el estado de la sociedad, sino más bien que dicho estado controla el pensamiento de los biólogos. Empezaría demostrando que las ideas que informan la teoría de Darwin ya habían aparecido hacia 1830,casi un un tercio de siglo antes de la publicación de El origen de las especies. Sin embargo, aunque las ideas ya estaban ahí, el estado de la sociedad todavía no se hallaba a punto para asimilarlas. Se requería un cambio importante antes de que pudieran penetrar esas ideas.

Resulta fácil determinar en qué consistía el cambio. Hacia la década de 1860 florecía el mundo industrial. Las compañías competían ferozmente en la manufactura de productos análogos, las naciones competían por el Lebensraum. Esto último no era especialmente nuevo, pero sí lo era el comercio agresivo, con su secuela de desgracias a gran escala. De la experiencia práctica en el mundo del comercio no quedaba más que un pequeño paso para introducir el concepto de mejora de la especie mediante la selección natural, es decir, la teoría darwinista.
Exceptuando unos pocos científicos, nadie advirtió ese paso crucial en la analogía entre la selección comercial y la natural. La selección comercial sólo se da porque detrás tiene inteligencias humanas en un esfuerzo continuo por mejorar la gama y la calidad de sus productos; así pues, la selección comercial está muy lejos de carecer de objetivo, como se considera es el caso de la selección natural en biología.
En realidad la selección natural actúa como un cedazo. Puede distinguir entre las especies, pero no decidir a cuál de ellas le corresponderá ser separada en primer lugar. El control sobre lo que se presenta en el cedazo debe entrar en la biología terrestre procedente de su exterior (no solo del mundo viviente sino mucho más allá de los confines de nuestro planeta).

En la actualidad existe una montaña de pruebas o evidencias en que basar ese punto de vista. Exploraremos algunas en los primeros capítulos. En cuanto se admite que la biología terrestre ha sido empujada a través de la evolución por una fuerza exterior a la propia Tierra, entonces queda amenazada la visión ortodoxa: la ausencia de un objetivo. Pues así como como el comercio orientado por la inteligencia humana tiene un objetivo, lo mismo ocurre con la influencia orientadora de la biología.
Eso es justamente lo que los científicos ortodoxos se niegan a admitir. Como de ello pueden resultar connotaciones religiosas- a falta de de una palabra mejor-, y como los científicos ortodoxos se muestran más preocupados por evitar el retorno a los excesos religiosos del pasado que por mirar cara a cara la verdad, la visión nihilista descrita anteriormente ha dominado el pensamiento científico durante un siglo.
La presente obra es la protesta más decidida contra dicha visión de las que he formulado. Sinceramente, me obsesiona la idea de que las concepciones nihilistas -que la opinión cualificada prefirió adoptar tras la publicación de El origen de las especies -comprometieron a la humanidad en una vía de autodestrucción automática. Se puso una bomba de relojería. No está muy claro que esta situación pueda remediarse aún, que la bomba de relojería pueda detenerse de alguna manera.
Son muchas las personas que hoy advierten graves desajuste en la sociedad, pero por desgracia disipan sus energías protestando contra un asunto inconsecuente tras otro. Lo adecuado es protestar, como propongo hacerlo aquí de modo parecido a la precisión matemática, en torno a la naturaleza y el origen cósmico del hombre.

miércoles, 25 de marzo de 2009

El avance de la ciencia arrincona las fantasías darwinistas


Única especie del phylum Placozoa: Trichoplax adhaerens

Un extraordinario trabajo, publicado recientemente en donde se modifica "el árbol de la vida" y sobre todo, muestra una vez más, que la información genética sustantiva es previa a la evolución.

Los placozoa, que están en la base del árbol evolutivo, ya poseían la información necesaria para la formación del sistema nervioso, órganos de los sentidos y otras características que aparecerán mucho después en la evolución.

El darwinismo no sabe como enfrentarse a estos datos que el avance de la ciencia nos muestra cada vez con mayor claridad ¿Cómo aparecieron esos complejos programas genéticos, para actuar en un lejano futuro? Ninguna presión selectiva, ni ningún otro mantra darwiniano sirve. La única solución por el momento es esconder la cabeza como el avestruz y esperar que escampe, o que tan extraordinarios datos puedan pasar inadvertidos.

Traducción del resumen del artículo publicado en PLoS Biology (Las negritas son mías):

Siguiendo uno de los principios básicos en biología evolutiva de que las complejas formas de vida proceden de ancestros más primitivos, durante mucho tiempo se creyó que los animales superiores, los bilaterales, surgieron de otros organismos más simples (diploblasticos) como los cnidarios (corales, pólipos, y medusas). Un gran número de estudios, utilizando diferentes bases de datos y distintos métodos, han tratado de determinar el grupo de animales más ancestrales, así como el ancestro de los animales superiores. Aquí, nosotros usamos todas las posibles pruebas de análisis, incorporando todos los datos disponibles (incluyendo la morfología, el genoma, y los datos de expresión génica) y llegamos a una conclusión sorprendente. Los bilaterales y Cnidaria (junto con los demás animales diploblasticos) son de hecho grupos hermanos, es decir que han evolucionado en paralelo a partir de un ancestro común muy simple. Se concluye que los animales superiores (Bilateria) y animales inferiores (diploblasticos), probablemente se separaron muy pronto, al principio de la evolución de los animales metazoos y han evolucionado independiente sus complejas estructuras anatómicas, incluyendo cuerpo ejes, sistema nervioso, los órganos de los sentidos, y otras características . La similitudes en varios órganos complejos (como los ojos) fue el resultado de los dos linajes con el mismo conjunto de herramientas de base genética, que ya estaba presente en el ancestro común. El estudio identifica los Placozoa como grupo más basal de los diploblasticos y, por tanto, un fósil viviente del genoma que demuestra muy bien, no sólo que el complejo de herramientas genéticas surge antes de la complejidad morfológica, sino también que estos kits pueden formar estructuras morfológicas similares en paralelo.


sábado, 14 de marzo de 2009

El darwinismo: pensamiento mágico



Pienso que el desarrollo de los pulmones se comprende ahora muy bien. Ciertos peces del periodo devónico vivían en ciénagas donde el oxígeno era tan escaso que la respiración a través de la piel y las agallas se hizo insuficiente. Aparentemente subían a la superficie y tragaban aire, el oxígeno del cual se absorbía por las membranas del tubo digestivo. Cuando se alcanzó esta fase, hubo una tremenda presión selectiva para el desarrollo de divertículos que aumentaran esta superficie respiratoria del tracto digestivo. En cuanto la necesaria combinación genética posibilitó la aparición de tales divertículos, la presión selectiva pudo empujar esta tendencia cada vez más, y esto condujo de manera natural al desarrollo de los pulmones.
Ernst Mayr.

Este párrafo es un buen ejemplo del modo de razonamiento y demostración del darwinismo. Mayr es uno de los científicos evolucionistas más destacados del siglo XX, y párrafos como este hay a millares en todas las obras y artículos sobre evolución.
Comienza afirmando que el desarrollo de los pulmones se comprende muy bien, no que alguien puede hacer suposiciones más o menos vagas, altamente especulativas, y por supuesto totalmente fantasiosas para cualquiera que tenga los pies en el suelo y no haya sido abducido por la locura darwinista. No, afirma que se comprende y no solo bien, muy bien.
La presión selectiva es uno de los mantras más repetidos y milagrosos del darwinismo, si aumenta es capaz de crear de la nada unos pulmones o un cerebro.
En cuanto la necesaria combinación genética... la presión selectiva...condujo de manera natural al desarrollo de los pulmones.
De manera natural, nada artificial. Esto es ciencia pura y dura.
Ningún chamán de ninguna tribu lo explicaría mejor que Mayr. La magia del darwinismo.

viernes, 13 de marzo de 2009

Teoría neodarwinista.







Hay personas que tienen problemas para saber que es lo que dice la doctrina darwinista, algunos, muchos en mi experiencia, confunden el hecho evolutivo con la explicación darwinista de esta evolución, otros creen que el contenido de verdaderas ciencias, como la genética o la paleontología, forma parte de la doctrina, pero no es así, de hecho los descubrimientos científicos a veces son ocultados por los darwinistas porque dificultan la "explicación".
El contenido de la doctrina neodarwinista puede expresarse así:



El darwinismo nos enseña que una bacteria, aprovechando algunos errores ocasionales que se producen en la copia de su genoma, se puede hacer más apta y adaptada y sobreviviendo y reproduciéndose más que sus colegas con el tiempo llegar a ser un elefante o una almeja. Si tiene pocos errores, puede ser tan apta y estar tan adaptada y reproducirse más o menos y sobrevivir, pero siempre será una puñetera bacteria.

Solo eso, ni más ni menos que eso.


domingo, 8 de marzo de 2009

La cola del cerdo o el jamón.


Taducción rápida y casera del artículo de Michael Behe a que se refiere la anterior entrada.





En una larga reseña en The New Republic, el biólogo evolutivo de la Universidad de Chicago Jerry Coyne llama creacionista al biólogo celular de la Universidad de Brown Ken Miller. Algo poco sorprendente - la palabra "creacionista" tiene una resonancia emocional muy negativa en muchos círculos intelectuales, por lo que cualquier esfuerzo retórico se hace mucho más fácil si se puede etiquetar así al oponente intelectual. (Algo parecido a llamar a alguien "comunista" en los años cincuenta). No hace falta que el desventurado "creacionista" sea un literalista bíblico, o crea que la tierra tiene 6.000 años, o que sea política o socialmente conservador, o que tenga cualquier otro atributo que el público en general asocie a la palabra "C". Para Coyne, basta con pensar que pueda haber un Dios que haya afectado a la naturaleza de algún modo.
De hecho, Miller piensa que Dios dispuso las leyes generales del universo sabiendo que algunas especies inteligentes emergerían con el tiempo, para acompañarle. (Para estar convencido de la existencia de Dios, el escéptico Coyne quiere que un Jesús de 300 metros de alto se les aparezca a los habitantes de Nueva York, o algo igualmente dramático. Algunos pensamos que el código genético y la intrincada maquinaria molecular de la la vida es algo bastante más espectacular que esa desproporcionada aparición). Miller, sin embargo, es el modelo de un científico religioso que piensa que Dios nunca interferiría en las leyes de la naturaleza (al menos durante el desarrollo general del universo - los acontecimientos especiales en la historia religiosa son otro tema). Llamar a Miller creacionista es estirar el término hasta desfigurarlo, para hacerlo simplemente sinónimo de "teísta", con la ventaja para Coyne de que todas las connotaciones retóricas asociadas al creacionismo caen sobre Miller.


Sentiría más simpatía por Miller si no fuera por el hecho de que él utiliza el mismo truco cuando le conviene. Como apunta Coyne, "Una de las ideas más agudas de Miller es que el Diseño Inteligente implica no sólo diseño, sino una creación sobrenatural". Así, aunque los partidarios del DI como (ejem) yo, explícitamente negamos la necesidad de una creación sobrenatural del DI, y nos esforzamos mucho en explicar la diferencia entre una conclusión científica del diseño y una conclusión teológica de la creación, eso se ignora, y tanto Coyne como Miller pintan al diseño inteligente con la brocha gorda del creacionismo, lo mejor posible para desacreditarlo.
Mi propósito, sin embargo, no es ni atacar ni defender a Miller, que puede defenderse sólo. Más bien, es señalar una confusión bastante grande en el pensamiento de Jerry Coyne. Escribe:


"Sorprende lo cercanos que los creacionistas se han vuelto al darwinismo. Importantes defensores del DI como Michael Behe, profesor de la Universidad de Leigh (y testigo de la defensa en el caso Harrisburg), aceptan que la tierra tiene miles de millones de años, que la evolución ocurrió - parte de ella causada por selección natural - y que muchas especies comparten un antecesor común. Desde el punto de vista de Behe, el papel de Dios en el desarrollo de la vida habría sido simplemente el de Hacedor de Mutaciones, trucando las secuencias de ADN cuando fuese necesario para alimentar la aparición de nuevas especies y mutaciones. De hecho, Behe a comprado todo el cerdo darwiniano menos el rabo."


Pero si he aceptado todo menos la pequeñita cola del darwinismo, ¿por qué Coyne se molesta tanto conmigo (ver su reseña anterior de The Edge of Evolution, también en The New Republican)? Uno pensaría que si Jerry Coyne y yo estamos de acuerdo en el 99% de las cosas importantes, debería ser un poco más amigable. ¿Y por qué lincha a Miller como a un "creacionista" por aceptar todo excepto la más diminuta punta de la cola del cerdo? De hecho, ¿por qué usa el mismo epíteto para Miller que para alguien que cree que el mundo se creo en un torbellino de humo hace 6.000 años?
Porque, por supuesto, al contrario de lo que dice Jerry Coyne, la cuestión de "un diseño con sentido versus ningún diseño" no es precisamente secundaria - es central. La existencia de un diseño no es la cola del cerdo; es el jamón. Un verdadero "Hacedor de Mutaciones" o "Movedor de Electrones" (como Coyne nombra con sorna a la visión de Miller de Dios) atraviesa el corazón del puro del darwinismo. Como mucha gente además de mí ha señalado a lo largo de los años, la afirmación por la que Darwin se hizo famoso no fue la "evolución", había otras versiones teleológicas de la misma antes que él. Más bien, la contribución de Darwin fue proponer un mecanismo aparentemente ateleológico para la evolución - mutación al azar y selección natural. Francamente, es asombroso que Jerry Coyne se confunda tanto acerca de la importancia de la teoría de Darwin.

sábado, 7 de marzo de 2009

Darwinismo. Todos son sospechosos.



Daniel Dennett, filósofo y profeta

Kenneth R Miller, el azote permanente de los proponentes del Diseño Inteligente ha sido acusado a su vez de creacionista por otro darwinista más fanático: Jerry Coyne. Al Robespierre-Miller le ha llegado la hora de encaminarse hacia la guillotina. Estas acusaciones contra fervorosos ortodoxos no son nada nuevo, hace años que Daniel Dennett acusaba a Gould de tener un programa oculto, cuando al paleontólogo se le cae la baba con solo recordar a Darwin, y se proclama permanentemente darwinista.
Creo que esto irá en aumento, se miran unos a otros con el rabillo del ojo y se escudriñan mutuamente para ver si hay infiltrados.
En mi opinión deberían organizarse de forma centralizada y elegir un Stalin que decida quién peca contra la Ciencia porque ahora con acusaciones de todos contra todos están liando una enorme algarabía y el darwinismo necesita un poco de orden y tranquilidad para poder enfrentarse al enemigo principal, pues estos enfrentamientos están debilitando al cientifísmo.
Mi propuesta para el cargo de Secretario General, descartado Dawkins por su desviacionismo, sería Dennett, que da el tipo, y a quién no se puede acusar de pusilánime y que ha propuesto encerrar en jaulas a las personas religiosas, aunque nunca se sabe. Puede resultar que todo el Comité Central estuviera conspirando contra la Ciencia Darwinista en secreto y disimulando durante muchos años como ya le pasó a Stalin.
Lo que es indudable es que los observadores externos vamos a estar divertidos con sus paranoias.

miércoles, 4 de marzo de 2009

La evolución biológica: hechos y teorías



Al parecer la Iglesia Católica comienza a plantar cara a la ofensiva atea que bajo el pretexto del hecho cierto de la evolución biológica, pretende hacer pasar por ciencia la basura ideológica neodarwinista como explicación de la evolución, y no solo eso, los fanáticos cientifistas como Dawkins y Dennett se han dedicado a la propaganda atea darwinista, el libro "El espejismo de Dios" es un buen ejemplo.


Que el Congreso Internacional tenga como tema "La evolución biológica: hechos y teorías" es un dato esperanzador, y que se asegure que:

A nivel científico se analizarán los datos conocidos desde la paleontología hasta la biología sistémica y molecular

Los avances del conocimiento en paleontología, genética y bioquímica son demoledores para las fantasías darwinistas. Espero que se entre en estos temas y no se limite a manifestar que la religión es compatible con la teoría evolutiva darwinista.

martes, 24 de febrero de 2009

Un programa metafísico frustrado

Popper tenía en estima al darwinismo, aunque no podía considerarlo científico por su escaso valor predictivo, lo consideraba positivo como "programa metafísico de investigación" porque algo predecía. Si los mecanismos darwinianos producían la evolución esta debería ser gradual, pasito a pasito, el "natura non facit saltum" de Darwin.

Predice que si una tal evolución (darwinista) se da, sera gradual.

La gradualidad es así, desde un punto de vista lógico, la predicción central de la teoría. (A mi parecer es la única predicción)

Karl Popper


Hoy el programa metafísico está agotado. El avance del conocimiento ha desvelado que los grandes cambios evolutivos son bruscos, nada graduales. La Explosión Cámbrica con la aparición de todos los phyla animales en un instante geológico sin antecedentes fósiles divergentes, es exactamente lo contrario a lo que predice la teoría, pero no solo la explosión, la aparición de todos los taxones superiores (los grandes cambios evolutivos) siempre es brusca.

Ayala, el mismo que asegura ahora que el neodarwinismo está más demostrado que la teoría heliocéntrica, escribía hace años a propósito de esto:

Los orígenes evolutivos de los taxones superiores son poco conocidos. La posibilidad de que las brechas tengan como causa la extinción de intermedios se convierte cada vez en más inverosímil.

La mayor parte de de los órdenes, clases y filos aparecen de repente y normalmente con todos los caracteres que las distinguen.

Estamos obligados a concluir que la mayor parte de los taxones realmente nuevos que aparecen repentinamente debieron de hecho de originarse repentinamente
.


Si la única predicción del programa metafísico de investigación resulta falsada de forma tan contundente, que casi podemos afirmar que parece existir alguna una ley natural que exige que los cambios evolutivos sean más rápidos cuanto más grandes, la reacción de los doctrinarios, no puede ser otra que la que ha sido: la ocultación de datos, el griterío, el abandono de la biología, las amenazas o el paso a la teodicea, eso sí proclamándose muy, muy científicos.

lunes, 23 de febrero de 2009

Mala metafísica


Quisiera ofrecer ahora algunas razones de por qué considero al darwinismo como metafísico y como un programa de investigación.


Es metafísico porque no es contrastable. Podría pensarse que lo es. El darwinismo parece afirmar que si alguna vez en algún planeta encontramos vida que satisfaga las condiciones a) herencia b) variación, entonces entrará en juego c) selección natural y producirá, con el tiempo, una rica variedad de formas distintas. Sin embargo el darwinismo no afirma tanto como eso. Pues supóngase que se encuentra vida en Marte, y que consta exactamente de de tres especies de bacterias con un equipo genético similar al de tres especies terrestres ¿Queda refutado el darwinismo? En modo alguno. Diremos entonces que esas tres especies eran las únicas entre las muchas formas mutantes que estuvieron suficientemente bien ajustadas para sobrevivir. Y diremos lo mismo si solamente hay una especie (o ninguna). Así pues el darwinismo no predice realmente la evolución de la variedad y por tanto no puede explicarla.[...]
Creo que he considerado la teoría darwinista casi en su mejor aspecto -casi en su forma más contrastable. Uno podría decir que ella "casi predice " una gran variedad de formas de vida. En otros terrenos su poder predictivo o explicativo es aún más decepcionante.


Karl Popper. Búsqueda sin término.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Entrevista a Conway-Morris en Desde el Exilio.



Cuando los fanáticos darwinistas afirman que los disidentes son dos y medio, en cierto modo tienen razón, son muy pocos los que se atreven a ridiculizar las fantasías de la doctrina, pero eso va cambiando, si leemos la entrevista a Simon Conway-Morris vemos que el paleontólogo británico, protagonista de la hazaña que supuso el estudio de la fauna de Burgess Shale y que Gould relata en "La vida maravillosa", se ríe con descaro de los neodarwinistas. El famoso profesor de Cambridge, el más prestigioso paleontólogo del mundo puede permitírselo, en apariencia sigue siendo ortodoxo, pero sus palabras lo desmienten.

Qué divertido, ver cómo las ideas de muchos neodarwinistas entregados a un estéril reduccionismo demuestran ser sólo ensueños. No es extraño que estén tan obsesionados con el mecanicismo darwiniano y tan poco dispuestos a considerar las implicaciones de hallarse a sí mismos en un universo que, misteriosamente, tiene sentido. Ejem.


Aunque no se reconoce ampliamente, buena parte de los fundamentos necesarios se consiguieron mucho antes de que evolucionasen los propios animales. En el caso de los músculos, por ejemplo, el que la actina y la miosina evolucionaran miles de millones de años antes que el primer animal me sugiere que no debería sorprendernos demasiado que emergiese un motor celular que llamamos músculo.


No se reconoce ampliamente porque los darwinistas esconden la cabeza como el avestruz, lo cierto es que la información genética sustantiva es previa a la evolución, el ejemplo de Conway-Morris de la miosina y la actina para músculos que aparecerán mil millones de años después es claro. La evolución es el ensamblaje de estructuras existentes desde el principio. No hay la menor respuesta para el problema que supone la aparición de estos enormes bloques de información genética para actuar en el lejano futuro.

Lo que sí sabemos es que estructuras biológicas muy complejas pueden ensamblarse con notable facilidad, así que olvide la idea de que la evolución es una suerte de penoso esfuerzo desde lo terriblemente simple hacia lo sorprendentemente complejo: aun en el punto de inicio las cosas son ya notablemente complejas.


No, la evolución no es un avance de lo simple a lo complejo. "El programa vida" es complejo desde el principio hasta hoy, en nada ha aumentado su complejidad, solo en la apariencia y el tamaño, la información estaba ahí siempre dispuesta a desplegarse, como el zigoto no es menos complejo que el adulto que llega a ser.
Esperemos que el profesor Conway-Morris siga durante muchos años contaminando con sus ideas a la élite de la paleontogía.

sábado, 14 de febrero de 2009

Ayala, teólogo, predicador y diseñador alternativo.




La entrevista a F Ayala en El Correo es muy ilustrativa del grado de confusión, estupidez y temor de los predicadores darwinistas.
Un biólogo que diserta sobre teología y sociología sería visto en otros tiempos como algo raro, pero hoy las cosas están así, todos lo hacen, han olvidado la biología.

Ayala ejerce de poli bueno, de los que no se oponen en principio a que pueda haber personas que disientan de la religión darwinista, no como Dawkins o Dennett, partidarios de de medidas más drásticas.

Afirma el ilustre profesor que la teoría neodarwinista está más comprobada que la teoría heliocentrica que dice que la Tierra gira al rededor del Sol (no tan comprobada, más, más comprobada) y que solo hay dos científicos que disientan. Claro que si esto es así, estan totalmente paranoicos, estos tipos no hablan de otra cosa, se pasan la vida con este tema.
Lo cierto es que hay miles de científicos que comienzan a ver el absurdo de la doctrina darwinista y hay que atemorizarlos, o al menos mantenerlos callados el mayor tiempo posible, y se dedican a ello con saña. La película Expelled: No Intelligence Allowed, nos muestra algunos ejemplos de como se las gastan, expulsando de Universidades a los disidentes, aunque se trate de un astrofísico competente, sin relación académica con la biología evolutiva.

Verlos en sus predicaciones produce una extraña sensación mezcla de estupor y divertimento al comprobar que es cierto, que andan como pollos sin cabeza. Nada mejor que esta pregunta y respuesta para comprobarlo:

El diseño inteligente presupone que estamos demasiado bien hechos como para ser fruto de mutaciones azarosas y de la selección natural. Sin embargo, como suele decirse irónicamente, hasta un urbanista humano consideraría un disparate colocar un vertedero (la cloaca) junto a un parque de atracciones (los genitales).


Si estudias al detalle el organismo humano, no hay nada que esté bien diseñado. Un ejemplo menos dramático: nuestra mandíbula no es suficientemente grande para todos los dientes y, por eso, nos tienen que sacar la muela del juicio y, frecuentemente, enderezar las otras piezas. Un ingeniero que hubiera diseñado la mandíbula humana habría sido despedido al día siguiente. Y lo mismo pasa con el resto. Nuestro ojo tiene un punto ciego porque el nervio se forma dentro de él, y no por fuera. Los calamares y los pulpos tienen un ojo complejo, muy parecido al nuestro, pero sin el punto ciego, porque el nervio se forma por fuera de la retina, lo cual demuestra, evidentemente, que Dios quiere a los pulpos y los calamares mucho más que a nosotros.


Este perturbado teólogo es capaz de disertar sobre el amor de Dios por los calamares, y que todo está muy mal, pero el tipo no indica donde hubiera colocado el ano, y así nos quedamos intrigados ¿Quizá en la frente? Si no muestra sus diseños alternativos no podremos apreciar toda su inmensa sabiduría.

viernes, 6 de febrero de 2009

Sampedro rellenando a Darwin, un bufón en la Corte de los milagros




Entre los innumerables artículos a propósito del aniversario de Darwin voy a comentar algo sobre el de Javier Sampedro en El País.
Tengo debilidad por Sampedro, al contrario que tantos filósofos, periodistas e intelectuales varios que pontifican sobre evolución sin tener la menor idea del tema, Sampedro lo domina, se dedicó durante muchos años a la investigación genética y según propia confesión, y esto es lo que más me impresiona de él, dejó de ser darwinista por grises y aburridas razones científicas y su alegación por la pérdida de la fe, es toda una confesión de su incomoda posición.


"Yo era un darwinista ortodoxo y convencido, y ahora he dejado de serlo ¿Qué objetivos ocultos han guiado mi pérdida de fe? Era entonces y sigo siendo un correoso ateo, un izquierdista moderado y un amante del jazz. Darwin sigue siendo un modelo intelectual para mi, y sigo valorando el darwinismo como lo que es: un sólido argumento matemático para compatibilizar la naturaleza discreta del gen con el gradualismo darwiniano. ¿Cuáles son entonces mis objetivos ocultos? Mi fe en el darwinismo se ha disipado por las más grises, planas y aburridas razones científicas"


Tener que explicar que no hay razones ocultas (Sampedro recuerda la acusación del psicópata Dennett a Gould de tener un programa oculto por algunas críticas moderadas al darwinismo) y repetir a cada ocasión que se presenta que sigue siendo ateo, es algo que conmueve a cualquier observador externo ¡Lo que sufren los disidentes!
Al pobre Javier se le ponen los pelos de punta con solo imaginar que puede ser confundido con un creacionista ¡Soy ateo, soy ateo, no disparen!

El artículo es un sí pero no, un ejercicio de equilibrismo sobre el alambre.
La bola de nieve planetaria que algunos científicos -pocos- postulan es una hipótesis muy poco verosímil, y de ningún modo explica la explosión cámbrica. Al menos reconoce el problema teórico que supone la explosión, algo poco habitual:
"el problema estrella de la biología evolutiva: la explosión cámbrica, la gran dificultad que atormentó a Darwin hace un siglo y medio."

Atormentó es una palabra demasiado fuerte, Darwin se liberó del tormento suponiendo que esta era un artefacto del registro fósil y para él era indudable la existencia del crustáceo precambrico que nunca existió. Los atormentados serían los actuales darwinistas tras ciento cincuenta años sin crustáceo, yo los veo crispados pero no por este tema.

Sampedro menciona otros temas como el conflicto intragenómico, o la duplicación de genes para intentar completar a Darwin.
A las inagotables metáforas del darwinismo para explicar lo inexplicable, se ha añadido una nueva: la hipótesis del "bufón de corte". Según afirman estos darwinistas, los bufones no cambiaban jamás su numerito si no eran forzados a ello por una catástrofe. Así la evolución no se produce si no hay grandes cambios ambientales, como Sampedro no evoluciona y permanece en el limbo del darwinismo sin fe, en ese equilibrio inestable pero persistente, completando o rellenando a Darwin como bufón de la Corte de los milagros. Los imposibles e innumerables milagros que exige la fantasíosa doctrina darwinista.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Darwin y el crustáceo imaginado





Charles Darwin, en su visita a Madagascar, contemplando diversas especies de orquídeas, observó que una de ellas tenía un largo tubo de casi 30 cm protegiendo el néctar. Darwin predijo que debería existir algún pájaro de largo pico o insecto con larga prosbóscide que alcanzaría el néctar, como había una especie con el tamaño adecuado para cada orquídea. Muchos años después se encontró la mariposa que se alimentaba de la orquídea, la Xanthopan morgani praedicta. con su largo apéndice para alcanzar el néctar.
La predicción de Darwin no implicaba de ningún pensamiento evolutivo, podría haber sido hecha por un fixista o lamarckiano.

Otro caso muy distinto sería la predicción de Darwin sobre el crustáceo precámbrico, realizada en el capítulo X del Origen: De la imperfección del archivo geológico, en la sección titulada:Sobre la aparición súbita de grupos de especies afines en los estratos fosilíferos más inferiores que se conocen.

Es indudable que todos los trilobites cámbricos y silúricos descienden de algún crustáceo que debió vivir mucho antes de la edad cámbrica y que probablemente difirió mucho de todos los animales conocidos.


Esta predicción sobre la existencia del crustáceo es muy distinta que la anterior, implica la posibilidad de falsación o confirmación de la teoría o al menos de algunos de sus aspectos.
Tras ciento cincuenta años de laboriosa búsqueda, el crustáceo no ha aparecido, muy al contrario, hoy es claro que la Explosión Cámbrica con la aparición de todos los phyla animales es más rápida de lo que podían haber soñado los darwinistas en sus peores pesadillas, sin un crustáceo precámbrico que echarse a la boca.
Tanto es así que estos se han olvidado del Crustáceo Predicto y lo han cambiado por un ser teórico al que llamamos Urbilateria. Este ente de ficción en creen los darwinistas y un servidor, es muy útil, algo así como un Superman que permite mantener las ilusiones darwinistas, pero lleva a otras dificultades insuperables para la doctrina, aunque esa es otra historia, eso sí, casi tan triste como la del crustáceo de Darwin anunciado y nunca encontrado.

domingo, 1 de febrero de 2009

El darwinismo, un materialismo mágico.



Esta definición de la teoría se encuentra escondida en el libro de Gould "La estructura de la teoría de la evolución" Un tocho de más de mil quinientas páginas. No es fácil encontrar definiciones, el darwinismo permanece agazapado y a la defensiva y no tiene deseos de mostrar claramente la doctrina, porque por mucho que griten ellos saben en el fondo, al menos los más informados, que sus explicaciones son ridículas.

"La formulación básica- el esqueleto- de la selección natural es un argumento de una simplicidad desarmante, basado en tres hechos innegables (sobreproducción de descendencia, variación y heredabilidad) y una inferencia silogística: la selección natural, o la afirmación de que los organismos con más éxito reproductivo serán, en promedio, las variantes que por azar, resulten estar mejor adaptadas a los entornos cambiantes, los cuales, por herencia, trasferirán a sus descendientes sus rasgos favorecidos"
.


Todos ustedes saben lo que es un rasgo favorecido: que favorece al sujeto evolutivo. La trompa y la piel gruesa favorecen al elefante, y el esqueleto y el cerebro también lo son. Los tentáculos del pulpo seguramente le favorecen, y sus fabulosos ojos. A la bacteria primigenia no le favorecerían ninguno de estos rasgos.
En realidad el darwinismo se limita a repetir mantras y formulas mágicas para "explicar" la evolución de órganos complejos, para explicar cualquier hecho evolutivo.

La formula "rasgos favorecidos" de Gould es mejor que otras; cuando el pequeño mamífero precursor del murciélago tenía cuatro patas, estas patas eran rasgos favorecidos, y cuando algunos de estos comenzaron a trocar sus patas delanteras por apéndices prealados, sin duda estos proyectos de alas productos de los errores en la copia del genoma, eran rasgos favorecidos durante el largo trayecto evolutivo, como se vería en el futuro. Y las patas delanteras de los que no emprendieron el proyecto volador también eran buenos rasgos favorecidos. Las azarosas prealas se unieron a otros múltiples cambios azarosos en la morfología, musculatura y otros aspectos del bicho para que en el futuro las alas sean funcionales. Un número muy elevado de milagros, que siempre se explica dándole tiempo al tiempo.

Las explicaciones darwinistas de la evolución son pura magia: la supervivencia de los más aptos, siendo los más aptos los que sobreviven o la reproducción diferencial, siendo los que más se reproducen los que más se reproducen, ni la trasferencia de los "rasgos favorecidos" tienen la más mínima relación lógica con lo que sería una explicación del hecho evolutivo, desde la materia inerte a la célula, y desde esta al elefante.

Las ciencias biológicas que avanzan a pesar del darwinismo que pretende encorsetarlas nos muestran cada día lo alejada que la realidad está de las fantasías darwinistas.

La genética nos muestra que la información genética sustantiva es previa a la evolución, aparecida en enormes bloques informativos para actuar en un futuro lejano.

La paleontología nos enseña que los grandes cambios evolutivos, la verdadera evolución, son más rápidos cuanto más grandes sean estos: lo contrario exactamente de lo que predice el darwinismo.

Todos estos hechos no afectan a la filosofía darwinista que podría ser definida como un materialismo mágico.

viernes, 23 de enero de 2009

Aparición de una nueva especie por mutación espontánea


Demostración científica de como una sola mutación espontánea puede crear una especie: la presión selectiva sobre sobre la eugenesia que estaba mal adaptada por la disminución de su nicho ecológico después de la caída del Nacional Socialismo aceleró y provocó la evolución.



La revista Cuadernos de Eugenesia cambió de nombre a Biología Social en 1969.

martes, 13 de enero de 2009

¿Dawkins abandona el barco? 2

Dawkins, por supuesto no abandona el barco, pero sin duda su confesión es muy significativa. Para él, en el estudio de la biología es posible dilucidar si la vida es producto del Diseño Inteligente, esto es algo que anteriormente quedaba desechado de antemano y no merecía la pena considerar.

Las dificultades que tiene que sortear el darwinismo son innumerables.
De tipo lógico: ni la supervivencia de los más aptos ni la reproducción diferencial explican ni de lejos el hecho evolutivo.

El ritmo evolutivo no encaja con lo que en cierto modo predice la teoría, pues aunque vaga tiene un cierto afán predictivo.

La aparición de la información genética es previa a la evolución, esta es solo el despliegue de esta información, para cuya aparición no existe la menor explicación.

Pero para quién considera los problemas de la doctrina del azar con cierta seriedad, hay uno que se muestra con gran nitidez: la aparición de la vida en la Tierra. Se estrujaron la sesera para encontrar una explicación plausible. La verdad es que imaginación no ha faltado, pero los resultados son miserables.



El gran Francis Crick, hace treinta años, pensó que las posibilidades de la aparición de la vida en la Tierra eran ínfimas y propuso que la vida habría sido enviada a la Tierra en una nave por una civilización superior desde alguna remota galaxia: la panspermia dirigida, y escribió un libro sobre este tema, a pesar de las advertencias de su esposa para que no se metiera en esos berenjenales.

Ahora Dawkins retoma esa posibilidad. En mi opinión el estudio del "programa vida" nos hará posible ver con total claridad que esta es producto de un diseño inteligente. Las elucubraciones sobre el autor de este programa en una remota galaxia o fuera del espacio-tiempo, no tienen el menor contenido científico, pero nadie debería prohibirlas. Dawkins puede especular cuanto quiera.

domingo, 11 de enero de 2009

¿Dawkins abandona el barco?

Ustedes pensarán que Richard Dawkins está en contra del Diseño Inteligente, pero eso no es cierto, el fanático predicador piensa que la vida en la Tierra puede ser producto de la inteligencia, no del azar y la necesidad, y lo más importante, que es posible dilucidarlo estudiando el "programa vida", analizando detalles de la bioquímica y la genética. El predicador solo exige que esa inteligencia que fabricó la vida en el planeta Tierra sea una civilización alienígena.
Tantos años diciendo que eso del DI es absurdo e imposible y el principal pope de la iglesia darwinista-atea se suelta con esto. Muy mal deben ver el panorama.

No piensen que lo que van ver es una broma o falsificación, es una secuencia de la película Expelled: No Intelligence Allowed.



Para los no angloparlantes, si tienen problemas con los subtítulos en español, abajo a la derecha.

sábado, 10 de enero de 2009

Vaz de Soto poeta y cientifista: "Después de Darwin ya no hay misterios"

"Para mí, entre los hombres de ciencia, es Darwin la figura más trascendental en la historia del saber humano. Copérnico y Galileo son buenos alumnos de primaria y Newton el primero de la clase en secundaria. Marx y Freud son ya universitarios brillantes pero un tanto especulativos y no muy fuertes en ciencias naturales. Darwin es el perfecto bachiller, plan antiguo, sobresaliente en todas las asignaturas y matrícula de honor en biología. Las consecuencias de sus descubrimientos han sido transcendentes en todos los dominios del saber humano. Después de él, ya no hay misterios, o sólo el misterio último e insoluble de la vida y la muerte de la conciencia individual."

Jose María Vaz de Soto, el Mundo Andalucía 10-1-2009





Vaz de Soto, un iluminado columnista de el Mundo Andalucía, nombra a Darwin el científico más importante de historia, por encima de Copérnico, Galileo y Newton, y también de Marx y Freud, a los que este sujeto considera enormes científicos aunque un poco especulativos.

Vaz de Soto, es de los buenos fanáticos sin fisuras, de los que afirman literalmente que después de Darwin 'ya no hay misterios'.

¿Y la aparición como hongos en otoño de incontables replicadores, lerdos robots que predican la buena nueva de la desaparición de todos los misterios, no es un misterio en sí misma?


"[La teoría de Darwin] de que la selección natural hace prevalecer, entre las mutaciones genéticas -nada de "diseño inteligente", puro azar-, las que se adaptan mejor al medio, no sólo es correcta, sino que ha sido mil veces confirmada por las distintas ramas de la investigación."


Vaz de Soto en un ignorante enciclopédico.

Estos sujetos son capaces de comprender doctrinas de esquemas simples como el marxismo o el darwinismo, y al encendérsele la lucecita quieren hacer participes al resto de la humanidad de la buena nueva.

Naturalmente la doctrina está absolutamente demostrada por mil o un millón de verificaciones independientes.

Estos pejes seguramente no hayan oído hablar de la Explosión Cámbrica dónde aparecen todos los phyla animales en un instante geológico, sin fósiles divergentes anteriores. Darwin afirmaba Natura non facit saltum, asi que un triple salto mortal como este dificilmente casa con la teoría del sabio de Down House.

Pero aunque hubieran oído hablar de la explosión cámbrica y comprendieran sus implicaciones, tampoco pasaría nada. El darwinismo es una creencia irracional y para los darwinistas cualquier dato o su contrario confirma la teoría cien o mil veces, según convenga sin exagerar.

La información genética aparece en enormes bloques previos a la evolución para ser utilizados en un remoto futuro. Esto también confirma cien o mil veces el proceso darwiniano.

martes, 30 de diciembre de 2008

¿Radicales libres?

Se titula Radicales Libres, es un blog que está dentro de la Red Liberal y aunque allí se habla habitualmente de política, últimamente toca temas evolutivos, sin duda los dueños del blog se consideran liberales y partidarios de la libertad. Es posible que se consideren radicales en defensa de la verdad, caiga quien caiga, pero ¡Ay! Son darwinistas y eso es incompatible con el debate libre y con la búsqueda de la verdad, como afirma un conspicuo darwinista: si está a favor del debate es creacionista.
Estos chicos son capaces de discutir con implacables adversarios políticos pero ante la menor discrepancia con el darwinismo implantan la más feroz censura. Con la religión darwinista no se juega, eso es superior a sus fuerzas.
Lo peor es que practican un despreciable juego sucio, los Libres te dejan una primera intervención y cuando otros te replican te amordazan y así cualquiera verá que te has tenido que callar ante estos listillos. Ya lo han hecho un par de veces.
Es seguro que la religión darwinista, tan destructiva, saca lo peor que hay en ellos, nunca en otros temas tendrían un comportamiento tan indigno. La miseria del darwinismo.

El radical no publica los post censurados pero publica esto que he escrito arriba como prueba de su liberalismo. Lo censurado es porque no admite argumentaciones sofistas, según dice, pero alegar como yo hacía que no han aparecido los crustáceos precámbricos que predecía Darwin, no es una argumentación "sofista", es un dato comprobable.
En fin, una absoluta desvergüenza.

Los enlaces de Radicales intentan ser una réplica a Pío Moa, este por cierto, recurre a la frase que Macbeth pronuncia antes de morir como resumen de la explicación darwinista de la vida:
La vida es un cuento relatado por un idiota, lleno de ruido y furia que no significa nada. Eso mismo escribía en este blog hace unos tres meses. Pensaba que era una idea original, pero es posible que otros la hayan expuesto antes, o que sea un lugar común y yo lo haya leído y no lo recuerde conscientemente, o que a Moa se le haya ocurrido de forma independiente, a veces pasan estas cosas.
Si algún lector ocasional recuerda haber leído algo similar, le ruego que me indique donde.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Fe y mala fe darwinista.



Quizá llegue un día en donde todos los experimentos químicos razonables realizados para descubrir un origen probable de la vida hayan fracasado inequívocamente. Nuevas pruebas geológicas pueden indicar una aparición súbita de la vida en la Tierra. Por último, quizás hayamos explorado el universo sin encontrar rastros de vida, ni procesos que conduzcan a la vida, en ninguna parte. En tal caso, algunos científicos pueden optar por volcarse en la religión en busca de una respuesta. Pero otros, entre ellos yo, procuraríamos revisar las improbables explicaciones científicas sobrevivientes con la esperanza de escoger una que fuera mas probable que las demás.
Origins: A skeptic´s guide to the creation of life on Earth. Robert Shapiro

Los experimentos químicos razonables posiblemente ya han sido realizados. Shapiro, uno de los pocos científicos ortodoxos que se ha enfrentado de verdad al problema que supone la aparición de la vida, se da unos millones de años de tregua para explorar el universo y no encontrar vida en ninguna parte, (si la encontrásemos no sé en que cambiaría el problema) en tal caso él no se rendiría, de hecho es un luchador que ante la evidencia del diseño inteligente, se agarra a que la imposibilidad absoluta no existe y que siempre puede haber una posibilidad infinitesimal del milagro del azar. Fe, eso se llama fe y Shapiro y los darwinistas la tienen. También la mala fe, porque rendirse a la evidencia del diseño inteligente, ver que no es posible la aparición y evolución de la vida por azar, y llamar a eso volcarse en la religión, aunque él mismo conceda antes que esa sería la hipótesis más probable.
Entender la fe darwinista y la mala fe que genera, es una tarea imprescindible.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

El extraño darwinismo de Lynn Margulis.






La explicación darwiniana sobre la totalidad de la evolución es una verdad a medias, cuya carencia de poder explicativo solo puede ser compensada con la ferocidad religiosa de su retórica. Aun cuando las mutaciones aleatorias hayan alterado el decurso de la evolución, su influencia se debe principalmente a la pérdida, a la alteración y al refinamiento. Una mutación puede conferir resistencia a la malaria, pero también puede convertir a los glóbulos rojos sanos en deficientes transportadores de oxígeno de la anemia falciforme. Otra mutación convierte a un espléndido recién nacido en víctima de la fibrosis quística, o de una diabetes prematura. Es una mutación la que impide volar a la mosca de la fruta de ojos rojos. Sin embargo, ninguna mutación ha conseguido que aparezcan alas, que nazca un fruto, que brote un tallo o que surja una uña. En general, las mutaciones tienden pues a generar enfermedades, deficiencias o muerte. No existe en toda la vasta literatura sobre el cambio hereditario, prueba alguna que demuestre de forma indiscutible que ni siquiera en el caso de las poblaciones geográficamente aisladas, la mutación de nuevas especies.
Captando genomas. Lynn Margulis


Si Lynn Margulis se viese citada en un sitio como este, sin duda le molestaría, ella siempre se ha declarado darwinista. Soy darwinista pero no neodawinista repite, y soy darwinista en cuanto que Darwin es lamarckista.

Estas afirmaciones de Margulis no tienen el menor sentido, el neodarwinismo es una respuesta imprescindible a la aparición de la genética mendeliana que era ignorada en tiempos de Darwin, sin neodarwinismo hoy no puede haber darwinismo.

La cita de Margulis es una andanada certera a la linea de flotación del darwinismo, con estos darwinistas sobramos los anti. Solo habría que ver por qué se empeña en seguir considerándose darwinista a pesar de todo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Montserrat Nebrera y los inquisidores.




A cuenta de una noticia falsa sobre el avance del creacionismo en Rumanía, las huestes darwinistas comienzan su griterío. Eso es algo habitual, de vez en cuando necesitan excitarse mutuamente como los babuinos, un artículo de JM De Prada desató una histeria colectiva digna de estudio. Ahora la noticia no da mucho de sí, hasta el primer propalador reconoce su falsedad, pero si da lugar a comentarios por parte de Robredo el Naturalista Revolucionario que nos muestra la menguada lista de creacionistas patrios: César Vidal, Jose Javier Esparza, el oftalmólogo creacionista, Juan Manuel De Prada y Montserrat Nebrera.
Aunque creata interesado, no conozco las razones por las que el naturalista califica de creacionistas a algunas estas personas, pero hacer una lista de solo uno: Juan Manuel De Prada, el único del que conozco algún artículo antidarwinista, es algo patético, sobre todo cuando se advierte sin cesar de la gran amenaza que se nos acerca. Es posible que alguno de los mencionados haya hecho algún comentario indiscreto sobre Darwin que no lo explica todo, o algo similar.
Un comentarista impele al revolucionario a justificar la imputación de creacionismo a Montserrat Nebrera y este remite a este artículo sobre "2001 una Odisea en el espacio", eso es todo lo que tiene.
Las tortuosas mentes de los inquisidores materialistas-darwinistas, son un misterio para mi, pero tras leer el artículo me pregunto que lleva al Paleofriki y al Naturalista a incluir a Montserrat en la exclusiva lista y no puedo dejar de pensar que quizás la belleza y el encanto de Nebrera ha influido en la elección. Los solitarios sueños y pesadillas de granujientos inquisidores influyen en estas cuestiones. El creacionismo está demonizado en este país, e incluir aunque sea con calzador a Nebrera en la lista, la descalifica, ningún político que sea acusado de creacionista tiene el más mínimo porvenir.
A veces las cazas de brujas y las delaciones políticas tienen su origen en los sueños torturados de algún pajillero, así que cuidado con lo que se dice, cualquiera puede ser acusado de creacionista y eso tiene difícil remedio.

martes, 9 de diciembre de 2008

Los monos tecleadores y la horda darwinista

Decimos que estas alteraciones son accidentales, que tienen lugar al azar y que constituyen la única fuente posible de modificaciones del texto genético, único depositario a su vez de las estructuras hereditarias del organismo, se deduce necesariamente que solo el azar está en el origen de de toda novedad en la biósfera. El puro azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución: esta noción central de la biología moderna no es ya hoy en día una hipótesis entre otras posibles o al menos concebibles. Es la sola concebible como única compatible con los hechos de observación y experiencia

"El azar y la necesidad"Jacques Monod






Hace una generación, o tal vez más, al pensamiento popular le hizo un flaco favor la difusión de la idea según la cual una horda de monos, a base de aporrear una máquina de escribir, podría llegar a producir finalmente las obras de Shakespeare. La idea es falsa, tanto que uno se pregunta cómo llegó a a extenderse en tal medida. A mi entender, la respuesta es que los científicos deseaban creer que cualquier cosa, incluso el origen de la vida, podía producirse gracias al azar, solo solo con que éste se manifestase a escala suficientemente amplia.
Este es el error obvio, ya que la totalidad del Universo observado por los astrónomos no sería, ni de lejos, lo bastante grande como para albergar la horda de monos necesaria para escribir una sola escena de una obra de Shakespeare, o para contener sus máquinas de escribir y, en todo caso, para dar cabida a las papeleras necesarias para tirar los volúmenes de disparates que podrían escribir los monos. Lo realmente notable es que sólo hay una forma posible de que el Universo diese lugar a las obras de Shakespeare: a través de la existencia de vida capaz de producir al propio Shakespeare.
A pesar de todo, la estructura de la biología ortodoxa aún sostiene que la vida se produjo gracias al azar. No obstante a medida que los bioquímicos profundizan en sus descubrimientos acerca de la tremenda complejidad de la vida, resulta evidente que las posibilidades de un origen accidental son tan pequeñas que deben descartarse por completo. La vida no puede haberse producido por casualidad.


El Universo inteligente. Fred Hoyle



La horda darwinista sigue tecleando millones de páginas para hacer tragar la bola al público desprevenido, pero cada vez más gente se rebela contra la desvergüenza cientifista y tira a la papelera esas estupideces.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Genes egoístas, lerdos robots.




Hace treinta y dos años se publicó "El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta" de Richard Dawkins que obtuvo un éxito inmediato, algo normal si el primer capítulo se titula nada menos que ¿Por qué existe la gente? Mucha gente y desde luego yo, tenemos cierta curiosidad en relación a ese tema y si un tipo, un científico, parece tener alguna respuesta, que menos que echar una ojeada.

Desde la primera página la respuesta es clara: Los organismos vivientes han existido sobre la Tierra sin saber nunca por qué, durante tres mil millones de años antes de que la verdad, al fin, fuese comprendida por uno de ellos. Por un hombre llamado Charles Darwin.[...] Darwin nos capacitó para dar una respuesta sensata al niño curioso cuya pregunta encabeza este capítulo. Ya no tenemos que recurrir a la superstición cuando nos vemos enfrentados a problemas profundos tales como: ¿Existe un significado de la vida? ¿por qué razón existimos? ¿qué es el hombre? Después de formular la última de esas preguntas, el eminente zoólogo G. G. Simpson afirmó lo siguiente: "Deseo insistir ahora en que todos los intentos efectuados para responder a este interrogante antes de 1859 carecen de valor, y en que asumiremos una posición más correcta si ignoramos dichas respuestas por completo"

Tras leer esta primera página, mi curiosidad se transformó en infinito asombro , conocía a Darwin y la supervivencia de los más aptos, pero no sospechaba que allí estuviese la respuesta al significado de la vida, muy anterior a la de los Monty Python y a por qué razón existimos.

Estaba claro que Dawkins y Simpson habían tenido una revelación religiosa, las grandes preguntas tenían ya respuesta, y la posición más correcta era ignorar por completo cualquier otra que se hubiese dado a lo largo de los siglos, algo parecido a la respuesta de Omar sobre la biblioteca de Alejandria:
"Con relación a los libros que mencionas, aquí está mi respuesta. Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos".
Asumiremos una posición más correcta si ignoramos dichas respuestas por completo.
Tras la revelación de Darwin nada de la sabiduría de siglos tiene el menor sentido.

El darwinismo es una religión destructiva y este libro es una muestra clara. Destructiva y estúpida (Dawkins saca mucho a colación la sopa donde se desarrollaron los puñeteros egoístas que ahora nos dominan y dirigen)

Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.

No sabemos lo que es un gen, ¿unidad de herencia? Cada vez es más difícil definirlo, Dawkins lo define como una porción de material cromosómico. Algunas moléculas agrupadas que fabrican una proteína, nos programan a ciegas, somos autómatas, seres fantasmales sin sentido.
Algunos esquizofrénicos se sienten habitados por pequeños seres que los dirigen, nada nuevo bajo el sol.

Ahora abundan en grandes colonias, a salvo dentro de gigantescos y lerdos robot. Se les conoce con el término de genes y nosotros somos sus máquinas de supervivencia.

Gigantesca estupidez. Lerdos robot: algunos persiguen serlo: el rebaño darwinista aspira a ello, sobreviviendo y tragándose semejantes estupideces sin réplica. Hace treinta años no se conocía mucho de los genes reguladores, de la exquisita complejidad e interacciones del material genetico, eso hacían menos delirante los genes egoístas, pero hoy se ve la estupidez sin sombras, Dawkins sobrevive pero renunciando a discutir de biología evolutiva y refugiándose en la teodicea.

Dawkins dixit: Si como la mayoría de los críticos de mi pasaje del robot torpe, no es usted religioso, se enfrentará al siguiente interrogante ¿Qué diablos cree usted que es sino un robot, aunque un robot muy complejo?

No es complejo de robot, es deseo de ser robot, complejo o no.