miércoles, 24 de diciembre de 2008

El extraño darwinismo de Lynn Margulis.






La explicación darwiniana sobre la totalidad de la evolución es una verdad a medias, cuya carencia de poder explicativo solo puede ser compensada con la ferocidad religiosa de su retórica. Aun cuando las mutaciones aleatorias hayan alterado el decurso de la evolución, su influencia se debe principalmente a la pérdida, a la alteración y al refinamiento. Una mutación puede conferir resistencia a la malaria, pero también puede convertir a los glóbulos rojos sanos en deficientes transportadores de oxígeno de la anemia falciforme. Otra mutación convierte a un espléndido recién nacido en víctima de la fibrosis quística, o de una diabetes prematura. Es una mutación la que impide volar a la mosca de la fruta de ojos rojos. Sin embargo, ninguna mutación ha conseguido que aparezcan alas, que nazca un fruto, que brote un tallo o que surja una uña. En general, las mutaciones tienden pues a generar enfermedades, deficiencias o muerte. No existe en toda la vasta literatura sobre el cambio hereditario, prueba alguna que demuestre de forma indiscutible que ni siquiera en el caso de las poblaciones geográficamente aisladas, la mutación de nuevas especies.
Captando genomas. Lynn Margulis


Si Lynn Margulis se viese citada en un sitio como este, sin duda le molestaría, ella siempre se ha declarado darwinista. Soy darwinista pero no neodawinista repite, y soy darwinista en cuanto que Darwin es lamarckista.

Estas afirmaciones de Margulis no tienen el menor sentido, el neodarwinismo es una respuesta imprescindible a la aparición de la genética mendeliana que era ignorada en tiempos de Darwin, sin neodarwinismo hoy no puede haber darwinismo.

La cita de Margulis es una andanada certera a la linea de flotación del darwinismo, con estos darwinistas sobramos los anti. Solo habría que ver por qué se empeña en seguir considerándose darwinista a pesar de todo.