
Uno de esos profesores universitarios que pululan por aquí, decía hace poco, para demostrar que no era un dogmático neodarwinista, que ellos, hasta admitían la endosimbiosis.
A la fuerza ahorcan ¡Qué otra cosa pueden hacer! La evidencia termina por imponerse, a pesar de la censura y las trabas de todo tipo que tiene que soportar cualquier dato que afecte negativamente a la doctrina darwinista.
Con la endosimbiosis ha sucedido como con la Explosión Cámbrica, primero se intenta ignorar hasta donde se pueda, después se procuran minimizar los daños y siempre confundir y enredar. Y es que la endosimbiosis además de una realidad biológica incuestionable es un torpedo certero que ha hecho diana en la linea de flotación de la absurda teoría neodarwista, y cuando se sacan todas las consecuencias lógicas de lo que supone, esta se ve como lo que es, una infinita estupidez sin ninguna relación con la realidad que nos muestran los hechos.
El mayor paso evolutivo después de la aparición de la vida, el paso de la célula procariota a la euariota con núcleo diferenciado no se produce por mecanismos darwinistas sino por fusión, ensamblaje o acoplamiento de varias pequeñas procariotas, para formar una gran eucariota, la célula que tienen todos los seres pluricelulares, los animales y las plantas.
Como afirma Javier Sampedro, ¡y cuanta razón tiene! "Las bacterias en un sentido nada trivial son los seres vivos más evolucionados de la Tierra, no solo porque llevan aquí más tiempo que nadie, sino también porque su enorme eficacia energética, su gran adecuación a todo tipo de medios, su inmensa variabilidad y la espectacular compresión de la información - ningún artilugio existente puede empaquetar tantos bits de información en un espacio tan exiguo- las convierten en las máquinas biológicas mas engrasadas, más versátiles y las mejor adaptadas que conocemos."
Y como afirma Margulis las bacterias podrían considerarse una especie única, sus tipos cambian con fluidez y rapidez. Comparado con los animales y las plantas, el repertorio metabólico de las bacterias es inmenso.
No hay intermedios evolutivos entre procariotas y eucariotas, o se es una bacteria o un eucariota.
Este tipo de transiciones evolutivas aparentemente bruscas, sin evidencias de transición gradual, sin intermediarios que tengan representantes actuales y que ocurren una sola vez en la historia, son justamente la bestia negra del darwinismo.
Lo que piden estos sucesos a nuestra buena fe no es ya que creamos que una melodía dodecafónica se puede transformar sin ayuda externa en El concierto de Aranjuez, es que encima nos tenemos que creer que se transforma en él prácticamente de repente. Javier Sampedro.
A Margulis le costó trabajo la publicación de su tesis revolucionaria, la endosimbiosis serial. El manuscrito fue rechazado quince veces por diversas revistas antes de ser publicado y fue ignorado después. Unos años más tarde, el prestigioso y fanático darwinista Max Taylor formuló una teoría llamada de "filiación directa", lo que todo el mundo había supuesto hasta entonces, Taylor lo formalizó vagamente, es decir la evolución gradual por pequeños pasos desde una bacteria a una eucariota. Como afirma Sampedro, "la teoría de Taylor supone un buen ejemplo de la resistencia heroica del neodarwinismo a aceptar cualquier cosa que no encaje en sus preconcepciones".
Un "heroísmo"inutil y ridículo, por supuesto.
Después de los trabajos de Gupta, aunque haya zonas controvertidas, la verdad se impone, y a pesar de que algunos científicos de prestigio siguen luchando contra la verdad radical que supone la endosimbiosis, y tratan de decir que sí, que las mitocondrias y los cloroplastos provienen por simbiosis de bacterias de vida libre (eso es incontrovertible) pero que la asociación se produjo por un mecanismo casual, algo así como que una célula se comió a otra y no la digirió. Engullen dicen los tipos: un tiburón se comió a Caperucita y surgió una sirenita u otra estupidez por el estilo.
No pueden ver la verdad que se muestra: la evolución se produce porque en el "programa vida" se acoplan programas genéticos previos independientes, para producir con su fusión, con su ensamblaje, seres más grandes, pero no más complejos, solo lo son aparentemente.
El ensamblaje de seres vivos no puede tratarse de algo casual, cuando dos o más complejísimas maquinarias biológicas se unen y no solo siguen funcionando a la perfección sino que forman otra "mas evolucionada", solo puede ser porque funciona un programa inteligente previo. Eso lo saben o lo intuyen los doctrinarios y hacen lo que pueden para la persistencia de la decimonónica ideología materialista-darwinista, pero solo podrán retrasar algún tiempo que resplandezca la verdad, nuevas pruebas del ensamblaje por diseño surgen sin cesar.
lunes, 31 de agosto de 2009
Endosimbiosis y darwinismo
domingo, 16 de agosto de 2009
Afirmaciones extraordinarias requieren demostraciones extraordinarias

Existe una famosa sentencia, aplicable en ciencia y en cualquier área de conocimiento: afirmaciones extraordinarias requieren demostraciones extraordinarias.
La afirmación más extraordinaria que jamás se ha hecho, y que ha sido considerada como científica, es que la vida apareció por casualidad en una sopa templada o calentita, o en cualquier caso por azar.
Esa extravagante idea, lo era menos en tiempos de Darwin cuando la célula era solo "una unidad uniforme de protoplasma", con el avance de la ciencia se han descubierto dentro de ella, las más extraordinarias y complejas máquinas jamás imaginadas y las dificultades para explicar su aparición han aumentado de una forma exponencial. De tal manera que sostener hoy en día que ese "programa biológico"es fruto de la casualidad o de alguna otra de las estrafalarias explicaciones que nos ofrece la ideología darwinista es simple y llanamente una locura.
Ante esta situación los darwinistas, afirman con la boca pequeña, que el problema de la aparición de la vida es algo distinto de la evolución de esta, y que hay que separarlos tajantemente, y a la supuesta ciencia que estudia la aparición de la vida celuar, la llaman abiogénesis, o generación espontánea. Ya con una procariota formada, esta evoluciona hasta llegar a ser un elefante o una almeja y eso si lo explica al parecer la teoría la teoría neodarwinista.
En mi opinión esta diferenciación es una estafa intelectual, para poder seguir sosteniendo lo insostenible durante algún tiempo más. La evolución prebiológica y la biológica, deben ser estudiadas conjuntamente para poder comprender la vida. Nada tiene sentido en la biología si no es a la luz de la evolución.
El argumento de Paley, tiene hoy mucha más vigencia que cuando se formuló hace dos siglos, infinitamente más. Si alguien encuentra un reloj aún cuando no sepa para lo que sirve, la compleja configuración de las partes nos lleva a concluir que han sido diseñadas con un propósito por una inteligencia. Hoy vemos más y más complejidad irreductible en la vida, ya no sería un reloj, hoy serían los más complejos artefactos fabricados por el hombre, los que tendríamos que comparar de forma desventajosa con el programa vida.
Los ventajistas estafadores darwinistas siguen afirmando que la hipótesis filosófica más parsimoniosa es el azar y que está prohibido invocar cualquier tipo de inteligencia. Ambas afirmaciones son falsas y nada razonables, y son fruto de un materialismo filosófico que quiere imponerse como obligatorio. El azar exige cada vez más y más milagros, hasta un punto realmente ridículo, pero creen con gran fe en ellos porque son milagros materialistas. Cualquier estupidez, cualquier locura vale antes de reconocer lo evidente, que la vida es producto de una inteligencia.
Anthony Flew, el más famoso filosofo ateo del Reino Unido durante décadas, tuvo la honradez intelectual de rendirse a la evidencia, cuando vio lo que significaba la complejidad de la vida:
Mi propia idea de que la complejidad integrada de la vida misma –que es mucho más compleja que el universo físico- solo puede ser explicada en términos de una fuente inteligente. Creo que el origen de la vida y de la reproducción sencillamente no pueden ser explicados desde una perspectiva biológica, a pesar de los numerosos esfuerzos para hacerlo. Con cada año que pasa, cuanto más descubrimos de la riqueza y de la inteligencia inherente a la vida, menos posible parece que una sopa química pueda generar por arte de magia el código genético. Se me hizo palpable que la diferencia entre la vida y la no-vida era ontológica y no química. La mejor confirmación de este abismo radical es el cómico esfuerzo de Richard Dawkins para aducir en El espejismo de Dios que el origen de la vida puede atribuirse a un “azar afortunado”. Si este es el mejor argumento que se tiene, entonces el asunto queda zanjado.
[...]
Creo que los orígenes de las leyes de la naturaleza, de la vida y del universo señalan claramente a una fuente inteligente. La carga de la prueba recae sobre los que argumentan lo contrario.
Esta última afirmación de Flew, que conoce bien el paño, pone histéricos a los fanáticos cientifistas-darwinistas, pero antes o después tendrá que aceptarla la comunidad científica, eso es algo inevitable, no se puede seguir aumentando los milagros hasta el infinito.
Todos esfuerzos de estos fanáticos van dirigidos a intentar ridiculizar o demonizar a quién les diga alguna de estas verdades. Quieren permanecer anclados en una filosofía materialista decimonónica, incompatible con el avance de la ciencia.
sábado, 15 de agosto de 2009
Somos monos, solo monos. Máquinas, autómatas programados, lerdos robots

Los darwinistas repiten siempre como loros: el hombre no es más que un mono, solo un mono o las frases de Dawkins:
Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.
O también:
Si como la mayoría de los críticos de mi pasaje del robot torpe, no es usted religioso, se enfrentará al siguiente interrogante ¿Qué diablos cree usted que es sino un robot, aunque un robot muy complejo?
Solo o no más que monos, máquinas o lerdos robots ¿Por qué ese empeño obsesivo, como han podido ver en debates anteriores? La cuestión es degradar al ser humano, para así poder manipularlo sin control, ya que ha perdido toda su dignidad.
El cientifismo-darwinismo, que es una ideología totalitaria que está impregnando a la sociedad a base de mentiras e hipocresía, se cree con el derecho a imponer esta ideología de forma obligatoria y tambien a introducirse en cualquier espacio de la sociedad y practicar cualquier tipo de ingenieria social.
Estos perturbados piensan que ellos son "la ciencia", y si han visto"la verdad"tienen todo el derecho a reformar todos los ámbitos de la vida con arreglo a su ideología y las mentes de los disidentes. Con sus constantes predicaciones intentan madurar la situación para que sea posible realizarlo sin gran resistencia. Si piensan que exagero, les invito a la lectura de Daniel Dennett o Richard Dawkins, los más populares predicadores cientifistas, su primera obsesión es acabar como sea con todo sentimiento religioso ¿Algo que ver con la reproducción diferencial o los cladogramas? No, eso no.
Richard Weicart escribe en referencia a estas cuestiones, un interesante artículo que comienza con estas lúcidas reflexiones de un famoso psiquiatra y neurólogo:
Victor Frankl un sobreviviente del Holocausto que sufrió los horrores de Auschwitz, realizó inteligentes observaciones sobre la forma en que el pensamiento europeo moderno ha ayudado a preparar el camino para atrocidades nazis (y su propia miseria). Afirmó, "Si presentamos un hombre con un concepto de hombre que no es cierto, podemos corromperlo. Cuando se presenta al hombre como un autómata de reflejos, como una mente-máquina, como un manojo de instintos, como un peón de los impulsos y las reacciones, como un mero producto del instinto, la herencia y el medio ambiente, alimentamos el nihilismo al que el hombre moderno es, en cualquier caso, propenso. Me familiaricé ", continúa Frankl," con la última etapa de esta corrupción en mi segundo campo de concentración, Auschwitz. Las cámaras de gas de Auschwitz fueron consecuencia última de la teoría de que el hombre no es sino el producto de la herencia y el medio ambiente - o, les gustaba decir a los nazis, de la sangre y el suelo. Estoy absolutamente convencido de que las cámaras de gas de Auschwitz, Treblinka, Maidanek y, no se prepararon en última instancia, en algún ministerio en Berlín, sino más bien en las mesas y en las aulas de los científicos y filósofos nihilistas."
martes, 11 de agosto de 2009
"Solo unas bases" son treinta millones de pares, o todo está permitido

Jose María Hernández, ilustre visitante de esta Página, suele hacer sorprendentes afirmaciones, hoy voy a comentar las últimas(7 agosto 0:28) que vierte en este mi pequeño blog y enlaza con el suyo, para regocijo de ocasionales lectores.
Un personaje que es capaz de afirmar que sesenta millones de bases nitrogenadas son tan solo unas bases, es alguien que ha perdido cualquier contacto con la realidad. La costumbre de exagerar y mentir con total impunidad está tan arraigada que no percibe ya la estúpida mentira. Al comunicarse solo dentro de la secta que no replica a estas barbaridades ha ido subiendo progresivamente el tono de las falsedades y llegamos a estos extremos. Si alguien dentro de la grey darwinista le hubiese advertido antes que tan burdas mentiras pueden ser percibidas por algún lector imparcial y desprestigiar así lo que se pretende ciencia objetiva neodarwinista, y de paso alegrar la vida a los anti, quizás no hubiesen llegado a hacer aseveraciones tan ridículas. Pero no, no lo hacen, todo está permitido si es por el bien de la causa.
Que Hernández y otros predicadores del mismo estilo pasen por este apartado rincón de la blogosfera en su afán proselitista trae mutuas ventajas: ellos entran algo en contacto con la realidad que ignoran y yo me divierto con tan ilustres visitantes.
¿Mutualismo? ¿Comensalismo? Que sigan viniendo.
-Papá dame dinero.
-No hijo que te lo gastas
-Tan solo unos leuros
-Vale ¿Cuánto?
-Tan solo treinta o sesenta millones.
-Tú eres gilipollas.
-Eso es solo el 0,001 del PIB
-Ah bien, en ese caso toma treinta y mañana te doy el resto.
He sido citado por el predicador desmedido Hernández como profeta aneuronado. No hace falta decir que estoy encantado. Que landran y cabalgamos.
lunes, 3 de agosto de 2009
Por qué queremos a Gould

En este blog se intenta explicar la popularidad de Stephen Jay Gould entre los antidarwinistas, en mi opinión no lo consigue. Intentaré exponer las que considero las verdaderas razones de esa popularidad.
Gould es un autor muy prolífico, creo haber leído toda su obra divulgativa, sus más importantes artículos técnicos y su obra magna: La estructura de la teoría de la evolución enterita y subrayada. Confieso esto último para que se vea hasta que grado de excentricidad puede llegar un forofo del tema evolutivo.
SJG tiene un estilo barroco, enrevesado y farragoso, con algunas frases incompresibles, absurdas metáforas y disquisiciones tan interminables como sus conocimientos. Su estilo, creo que ha ido empeorando con el tiempo. Quien no lo haya leído, no puede hacerse una idea. Aquí un ejemplo en un libro abierto al azar:
La escala y el cono: iconografías de progreso
La familiaridad ha estado criando más tiempo que el reglamentario en nuestros lemas, produciendo de todo, desde desprecio (según Esopo) hasta niños (como observó Mark Twain). Polonio, en el curso de sus locuaces delirios, urgía a Laertes a buscar amigos que fueran seguros y fieles, y después, habiendo escogido bien , a "agarrarlos" a a su "alma con aros de acero".
Pero como el asesino eventual de Polonio afirmó en el más famoso soliloquio de todos los tiempos , "ahí está el problema". Esos aros no son fáciles de desatar y lo que es confortablemente familiar se convierte en una prisión del pensamiento.
Las palabras son nuestro medio favorito de dar fuerza al consenso; nada inspira tan bien la ortodoxia y la unanimidad de la acción dirigida a un fin como una divisa bien construida: "¡Que gane el mejor!", y "Que Dios derrame sobre ti su gracia!". Pero nuestra reciente invención de la palabra no puede ocultar una herencia anterior. Los primates son animales visuales por excelencia, y la iconografía de la persuasión nos llega aún más cerca del alma de nuestro ser que las palabras. Cualquier demagogo, cualquier humorista, cualquier ejecutivo de publicidad ha conocido y ha explotado el poder evocativo de una imagen bien escogida.
La cita es demasiado larga pero no podía parar antes porque el lector pensaría que estoy haciendo trampa. Sin más comentarios por mi parte, se admiten exégesis por parte de los ocasionales lectores de estos párrafos.
Gould era un adorador de Darwin. Si quería que algo cambiase en el darwinismo era con la intención de poder salvar lo esencial, pues él al contrario que otros veía la realidad de la doctrina.
Sugiero la lectura de las secciones Darwiniana de El pulgar del panda y Desde Darwin para ver el alcance de su fervor. Siendo un darwinista fervoroso, con un estilo digamos que complejo ¿Cómo es que tiene tantos lectores antidarwinistas?
La razón es bien sencilla, Gould no escondía debajo de la alfombra los temas delicados para la doctrina, al menos no de forma sistemática como otros muchos, y a veces los exponía en sus escritos.
Veamos ejemplos:
En el tema de la tautología y el contenido informativo de la teoría, tan del agrado de los darwinistas Gould escribía ya en el año 77:
Muchas grandes teorías se sostienen por medio de cadenas de dudosas metáforas y analogías. Bethell ha identificado correctamente la basura que rodea la teoría evolutiva. Pero diferimos en un aspecto fundamental: para Bethell, la teoría darwiniana está podrida hasta lo más hondo; yo encuentro en ella una perla de valor incalculable.
Hay muchas citas de ese estilo, pero solo voy a hacer mención de las del capítulo 10 de La estructura de la teoría de la evolución, allí hay frases como estas, parte de un relato extraordinario. que sin duda muestra a cualquiera que la evolución, no es el cuento darwinista sino algo muy distinto:
-La idea de que las novedades morfológicas deben "aguardar"la provisión de nuevo material genetico por duplicación (o algún otro proceso) ha quedado invalidada por el fascinante descubrimiento de que los principales genes Hox de los artrópodos ya estaban presentes antes de la separación de las clases artrópodas y , ya puestos, de los prostotomos.
- En cualquier caso, un mínimo de 7 y un máximo de 10 o más proporcionan un amplio respaldo a la conclusión clave de que ya habia evolucionado un complejo Hox entero antes de que se establecieran los rasgos distintivos de los principales Baupläne bilaterales.
-Al menos tres fuentes de evidencia subrayan la conclusión central de esta sección: que la evolución de Baupläne diferenciados y especializados a partir de un ancestro común presumiblemente homólogo procede por reducción y restricción y no por adición de genes o expansión de sus dominios de actividad.
-El ancestro común de las 40.000 especies de gnatostomos modernos ya tenía cuatro juegos Hox, y solo un puñado de especies agnatas tiene menos entre los vertebrados actuales. Esto quiere decir que nuestro gran clado de 40.000 especies evolucionó según la regla general presentada en esta sección: la correlación de la especialización fenotípica con supresión de restricción de la actividad Hox. O POR DECIRLO MAS GRÁFICAMENTE, UNO EMPIEZA CON TODO LO QUE PUEDE TENER Y VA "RESTANDO" A PARTIR DE AHÍ.
Es un hecho cierto y demostrado que la evolución empieza hasta donde conocemos con TODO LO QUE SE PUEDE TENER, y la evolución morfológica se va produciendo restando, suprimiendo o inactivando material genético. Este es el nuevo secreto profesional de la genetica, Gould al menos tuvo la decencia de exponerlo con cierta claridad, aunque es un golpe mortal a la fantasías darwinistas. Ni él ni nadie dentro del dogma puede dar un explicación plausible a esta pauta evolutiva real ¿Hasta cuando este extraordinario descubrimiento permanecerá solo en círculos superespecializados? ¿No tiene el publico culto derecho a conocer tan extraordinario descubrimiento?
No, porque es un golpe mortal al dogma darwinista.
Por eso los antidarwinistas apreciamos a Stephen Jay Gould.
lunes, 27 de julio de 2009
Tautologías y logomaquias darwinistas

Los darwinistas algunas veces responden a las acusaciones contra su doctrina en vez de ignorarlas como sucede la mayor parte de las veces. Cuando esto ocurre es que se sienten fuertes y creen que pueden contraatacar con cierta coherencia. Pero al moverse siempre dentro de la secta, y solo frecuentar las fuentes favorables, estas respuestas adolecen de consistencia y se desmoronan al mínimo contacto con la realidad.
El Naturalista Revolucionario nos explica con la ayuda de un tal Steve Harnard por qué el principio ¿enunciado? de la selección natural no es tautológico.
Creo que tanto Fedor como Popper no califican al principal enunciado de la doctrina como tautológico -Popper llegó a afirmar que era casi tautológico- pero lo que sí aseguran es que no tiene contenido empírico, ni valor predictivo y que el contenido informativo de la teoría es banal.
¿Qué otra cosa se puede deducir de "la supervivencia de los más aptos", sino que sobreviven los que sobreviven, siendo estos los más aptos por definición?
Para Harnard esta estúpida banalidad se convierte gracias a la siempre divertida logomaquia de estos charlatanes darwinistas en "una especie de requisito ontológico"y ya ontológicamente se puede se puede seguir cuesta abajo y mentir con un descaro tan grande que solo es concebible cuando se está seguro que habla solo para los ignorantes sectarios:
El éxito metodológico del PSN (leasé darwinismo) queda ampliamente certificado por 1) el hallazgo de los mecanismos de la herencia, que propician la maduración de la teoría genética a partir de Mendel y 2) el fructífero programa de investigación que intenta explicar lo qué ocurría en los ambientes ancestrales para que unos rasgos fueran transmitidos con más éxito que otros.
"el hallazgo de los mecanismos de la herencia, que propician la maduración de la teoría genética a partir de Mendel", no tiene nada que ver con el imaginado éxito metodológico del darwinismo, muy al contrario, los mecanismos de la herencia mendeliana tan evidentes y tan científicamente comprobables, nunca casaron con la fantasía darwinista. Mendel predice la estabilidad. Desde su redescubrimiento a principios del siglo XX, hasta su integración con calzador con el darwinismo para producir la"nueva síntesis"pasó medio siglo y se realizaron las contorsiones lógicas más espectaculares jamás vistas solo para concluir según ellos que no es totalmente imposible teóricamente el progreso evolutivo darwiniano en unas circunstancias muy especiales y tras múltiples hipótesis "ad hoc" para salvar la implacable ley de Hardy-Weinberg.
Ese supuesto programa de investigación que intenta explicar lo que "ocurría en los ambientes ancestrales para que unos rasgos fueran transmitidos con más éxito que otros", es pura fantasía, no existe, solo elucubraciones más o menos disparatadas. El darwinismo siempre ha sido y sigue siendo un obstáculo para el avance de la ciencia.
La triste verdad para los darwinistas es que con términos como aptitud, adaptación y esas monsergas, solo puede sobrevivir la estupidez más palmaria, que siempre ha estado bien adaptada a la condición humana.
lunes, 20 de julio de 2009
La inteligencia en el Universo, un descubrimiento de la ciencia.

Copio aquí el final de La caja negra de Darwin. Behe después de habernos abrumado con las pruebas del diseño inteligente que nos muestra la bioquímica, y que cualquier persona interesada debería leer, para no hacer el rídiculo con citas de adversarios cuyos argumentos han sido aplastados por el autor.
El reconocimiento del Diseño Inteligente se puede retrasar, pero si se niegan a ver lo evidente, los recalcitrantes que tengan conocimientos de biología, cada vez se alejarán de la realidad y entrarán en el delirio como ya se ve en algunos casos. Es inevitable.
Behe concluye:
MARCHA HACIA LA EXTRAÑEZA
La renuencia de la ciencia a abrazar la inferencia del diseño inteligente que sus largos y costosos trabajos han vuelto manifiesta no tiene fundamento. El chovinismo científico es una emoción comprensible, pero no debería afectar a cuestiones intelectuales serias. La historia de las escaramuzas entre religión y ciencia es lamentable y ha causado rencores por doquier. La furia heredada, sin embargo, no es base para efectuar juicios científicos. El argumento filosófico (planteado por por algunos teístas) de que la ciencia debería eludir teorías donde se huela un elemento sobrenatural es una restricción artificial sobre la ciencia. El temor de que las explicaciones sobrenaturales abrumen la ciencia es infundado. Más aún, el ejemplo de la teoría del Big Bang muestra que teorías con ramificaciones sobrenaturales pueden ser muy fructíferas. El compromiso filosófico de ciertas personas con el principio de que no existe nada más allá de la naturaleza no debería interferir con una teoría que surge naturalmente de los datos científicos observables. Los derechos de estas personas a eludir una conclusión sobrenatural se deben respetar escrupulosamente, pero su aversión no debe ser un determinante.
Al llegar al final de este libro, no nos queda ninguna defensa sustantiva contra lo que parece una extraña conclusión: que la vida fue diseñada por un agente inteligente. En cierto modo, sin embargo, todo el progreso de la ciencia en los últimos siglos ha sido una marcha continua hacia la extrañeza. Hasta la Edad Media la gente vivía en un mundo natural. La Tierra estable se hallaba en el centro de las cosas; el Sol, la Luna y las estrellas giraban sin cesar para alumbrarnos día y noche; desde la antigüedad se conocían las mismas plantas y animales. Había pocas sorpresas.
Entonces se postuló, absurdamente, que la Tierra se movía, rotando mientras giraba alrededor del Sol. Nadie podía sentir la rotación de la Tierra; nadie podía verla. Pero rotaba, en efecto. Desde nuestra perspectiva moderna, es difícil comprender el ataque contra los sentidos que protagonizaron Copérnico y Galileo, en definitiva, estaban afirmando que la gente ya no podía confiar en el testimonio de sus ojos.
Las cosas empeoraron con los años. Con el descubrimiento de los fósiles fue evidente que los conocidos animales del campo y el bosque no siempre habían estado en la Tierra; en una época el mundo había sido habitado por criaturas enormes y extravagantes que habían desaparecido. Tiempo después Darwin sacudió el mundo al argumentar que las especies conocidas derivan de esas formas de vida extravagantes y desaparecidas, en principio incomprensibles para la mente humana. Einstein nos dijo que el espacio es curvo y el tiempo es relativo. La física moderna dice que los objetos sólidos están constituidos principalmente por espacio, que las partículas subatómicas no tienen posición definida, que el universo tuvo principio.
Ahora le toca a la fundamental ciencia de la vida, la bioquímica moderna, cumplir ese papel perturbador. La simplicidad que en un tiempo se consideraba el fundamento de la vida ha resultado ser una fantasmagoría; en cambio, sistemas de intrincada e irreductible complejidad habitan la célula. La resultante comprensión de que la vida fue diseñada por una inteligencia constituye una una conmoción para nosotros, en el siglo veintiuno, porque nos hemos acostumbrado a pensar que la vida deriva de simples leyes naturales. Pero otros siglos han tenido sus conmociones, y no hay motivos para suponer que nosotros escaparíamos de ellas. La humanidad supo resistir el hecho de que el centro del firmamento se desplazara de la Tierra hasta más allá del Sol, que la historia de la vida se expandiera hasta incluir reptiles muertos millones de años atrás, que el universo eterno pasara a ser mortal. También resistiremos la apertura de la caja negra de Darwin.
domingo, 19 de julio de 2009
Darwinismo, más y más miseria.

Es tradicional en las páginas darwinistas practicar la censura a las opiniones discrepantes, eso es algo sabido y asumido, aún cuando la proporción de participantes darwinistas y anti, sea de cincuenta a uno. Nunca se sienten seguros. Si esta Página ha llegado a existir, ha sido por ser silenciado en prácticamente todos los foros evolutivos en los que participé. En alguno de estos foros han llegado a estar más de veinte participantes reafirmándose unos a otros con docenas y docenas de mensajes, sin ningún adversario, al haber sido silenciado hacía días. Un espectáculo realmente divertido.
Como digo todo esto es normal, pero ahora la cuestión ha alcanzado otros niveles, la costumbre se ha extendido a revistas científicas que gozaban de merecido prestigio y que jamás habían realizado estas arteras practicas, pero la enorme estafa darwinista está comenzando a ser desenmascarada y muchos de los que podían permitirse el lujo de la apariencia de imparcialidad y de estar por encima de los que realizan estas acciones tan poco justificables, ahora han tenido que enfangarse y llevar acabo los mismos reprobables usos.
La miseria del darwinismo se extiende y alcanza ya a todos los doctrinarios, tienen que caer muy bajo, los que aparentemente están muy alto, para poder seguir defendiendo tantas estupideces.
Las revistas Trends in Microbiology y nada menos que Science han publicado artículos en los que se cita reiteradamente a Michael Behe. Naturalmente estas citas son para ponerlo a caldo. Antes simplemente lo ignoraban, pero ahora les es imposible permanecer callados sobre el elefante en el salón, y hablan y hablan de él y sus teorías, pero no consienten la publicación no ya de un artículo de réplica, ni una escueta nota del aludido se permite. Esto era antes moralmente obligatorio, pero la degradación bate récord día a día. Buenos síntomas, sin duda.
La miseria del darwinismo, cada vez más evidente.
lunes, 13 de julio de 2009
La nueva inquisición darwinista

Francis Collins
Si hay algo que me molesta, es tener que hablar de política o religión es este blog, pero los darwinistas, a veces no dejan otra opción. En su gran mayoría, son militantes a tiempo completo para la implantación del ateísmo obligatorio, han dejado aparcados los temas científico-evolutivos porque las circunstancias no les son favorables y se dedican a esa noble tarea.
El Presidente Obama, acaba de nombrar a Francis Collins director del NIH. Institutos nacionales de salud, dedicados fundamentalmente a la investigación médica.
Difícilmente se podría encontrar una persona más cualificada y competente que Collins para ese puesto. Es uno de los genetistas de mayor prestigio del mundo, él y su equipo descubrieron, con un nuevo enfoque: la "posicional cloning,"los genes responsables de múltiples enfermedades, entre ellas la fibrosis quística (actualmente, los pacientes de fibrosis y sus familiares tienen muy fundadas esperanzas en las lineas de investigación abiertas para un posible tratamiento eficaz)
Collins ya dirigió a los miembros del NIH en el Proyecto Genoma Humano, y era director del Nacional Human Genome Research Institute. Un currículo insuperable y abrumador como investigador, director y organizador. No se le puede poner un pero ¿O sí?
Steven Pinker
Pues sí, Steven Pinker, un "psicólogo evolucionista" con gran éxito entre intelectuales, artistas , filósofos y periodistas en general, y portavoz autorizado del movimiento ateo, le ha puesto un pero: Collins es una persona religiosa, y no debería ocupar ese cargo. Fue ateo en su juventud, pero según confiesa se hizo teísta y posteriormente cristiano al contemplar la maravillosa complejidad de la vida en el laboratorio y por la experiencia que le supuso el contacto humano con personas con graves enfermedades.
Collins no ha puesto ninguna objeción teórica al dogma darwinista (no se lo perdono), no es partidario del DI, posiblemente, para no enturbiar las relaciones con los inquisidores y la horda darwinista que son absolutamente intransigentes en estos temas. Pero su postura claudicante no ha conseguido ablandar a estos fanáticos, que siempre exigen más. Pinker no exige por ahora que Collins sea ateo para poder desempeñar la tarea, pero sí que no hable públicamente de sus creencias.
Probablemente la reacción de Pinker haya sido precipitada e inoportuna, pues aún las personas poco familiarizadas con estos temas, no pueden dejar de apreciar la enorme distancia que separa al charlatán fanático del prestigioso investigador, pero es indicativa del programa de los nuevos líderes intelectuales "laicos".
La nueva amenaza totalitaria, como las anteriores pretende la felicidad de la humanidad, ya se incuba el huevo de la serpiente, pero no viene con svásticas, ni hoces y martillos. Tiene algunas caras amables y habla en nombre de la Ciencia, y aplicará los imprescindibles métodos eugenésicos y reeducativos a las minorías reacias, pero solo cuando la relación de fuerzas lo permita.
jueves, 9 de julio de 2009
El origen de la vida y los creyentes darwinistas

Darwin conjeturó que la vida había aparecido probablemente en un charco templado. Este tipo de conjeturas desde el completo desconocimiento de la realidad son del mismo tipo que aquellas que afirman que el mundo lo sostiene un elefante que está sobre una tortuga. En tiempos del gran embaucador nada se sabía sobre la complejidad bioquímica, la célula era "una unidad uniforme de protoplasma"y ya que la doctrina había dado una respuesta a como una bacteria llega a ser ser un elefante, por más que esta respuesta es realmente delirante, era necesario completarla con la aparición de la bacteria por generación espontánea como originalmente se llamó al proceso, aunque después éste perdió espontaneidad y ganó prosopopeya al ser llamado abiogénesis.
La abiogénesis era imprescindible para el fin que se proponía el darwinismo, que no era otro que "demostrar" que la vida, su aparición y evolución, con su diversidad y complejidad se explica por azar y algún mantra del tipo aptitud o adaptación, que en realidad son palabras sin significado, u otra estupidez similar como reproducción diferencial.
Si el delirio se apoderó del discurso darwinista en lo que se refiere a la evolución, en cuanto se refiere a la aparición de la vida la cuestión es aún más divertida, cualquier estupidez, incluso las más surrealistas, fruto de imaginaciones desbordadas están permitidas. Nos ofrecen gran variedad de "modelos"y"mundos" además del "experimento"con rayos y truenos de Miller.
Aquí hay una buena muestra de lo que digo. Estos mundos y modelos solo necesitan ser expuestos, no importa lo ridícula que sea la propuesta, para ser aceptados como "hipótesis plausibles". Es muy cierto que en las últimas décadas los mundos y modelos están de capa caída y no hay ese torrente de propuestas con que avasallaron a la opinión informada.
El nivel de estas propuestas, como ya digo, ridículo, puede verse por ejemplo en la de Cairns-Smith que publicó su libro Siete pistas sobre el origen de la vida, y pronto fue traducido al español y publicado por Alianza editorial, en edición de bolsillo. Así decenas de miles de curiosos interesados por el origen de la vida pudimos leer con asombro que los cristales de arcilla se reproducían y pudieron servir de molde a moléculas orgánicas. Alguien comentó con razón, que eso era verdaderamente "sacar la vida de debajo de las piedras", y eso es lo que han hecho los fatuos y en el fondo inseguros darwinistas, que con ese enorme bagaje de "mundos y modelos"varios, se defienden como pueden de cualquier tentación de racionalidad que pudiera sobrevenirles por sorpresa, y sacan la vida de debajo de las piedras, de una sopa templada, de una burbuja costera o de una chistera; que todo vale si es por una buena causa, y esta lo es, porque como dice Dawkins, permite a tantos borregos sentirse ateos intelectualmente satisfechos.
Como afirma Hubert Yockey:La historia de la ciencia muestra que un paradigma, una vez que ha adquirido un estatus de aceptación (es incorporado en los libros de texto) y a pesar de sus fallos, solo es declarado inválido cuando se dispone de un paradigma para reemplazarlo. No obstante, con objeto de generar progreso en la ciencia, es necesario hacer limpieza en los anaqueles, por así decirlo, de paradigmas fallidos. Esto se debería hacer incluso si deja los anaqueles completamente limpios y no sobrevive ningún paradigma. Es una característica del verdadero creyente en la religión, filosofía e ideología que debe tener un conjunto de creencias pase lo que pase. La creencia en una sopa primitiva en base a que no tenemos ningún otro paradigma es un ejemplo de la falacia lógica de la falsa alternativa. En la ciencia es una virtud reconocer la ignorancia. Este ha sido el caso universalmente en la historia de la ciencia, tal y como Kuhn (1970) ha discutido en detalle. No hay razón para que esto sea diferente en la investigación del origen de la vida
.
Si la hay, y una razón muy poderosa, sin abiogénesis, sin sopa, u otra de esas estúpidas explicaciones, no hay satisfacción intelectual que valga, siempre está presente la evidencia del diseño de la vida y el Universo, y esto hay que taparlo aunque sea con verdaderas locuras.
sábado, 27 de junio de 2009
Haldane y el Naturalista Revolucionario, hombres de principios

El naturalista revolucionario en su fanática campaña antirreligiosa a propósito de la ciencia, traía en su anterior entrada mis opiniones sobre el darwinismo que Pedro Fernández Barbadillo trascribió en su blog, atribuyéndoselas a este. El revolucionario es bastante atolondrado.
No sé si atribuir a este atolondramiento la entrada que publica hoy, a su enorme ignorancia o su mala fe revolucionaria. Haciendo un juego de palabras, la titula "el principio de Haldane", este principio relacionaba el tamaño de los animales con su complejidad interna, pero el naturalista trae una frase en la que Haldane proclama su ateísmo integral.
Jhon Burdon Sanderson Haldane siempre se comportó respetando sus principios. Estos principios tenían una jerarquía en orden creciente de importancia: primero él era científico, después ateo, mas importante, marxista leninista (materialista científico) y por último lo más fundamental: adorador de papá Stalin.
Esta jerarquía de principios y obligaciones se vio claramente cuando Haldane primero miró para otro lado, y después apoyó al criminal-cientifico Lysenko, aunque entre las victimas estuviese su amigo y colega Vavilov.
Siempre adoró a Stalin, ya en los años sesenta cuando no podía haber duda sobre su régimen asesino, Haldane comentaba sobre el padrecito: fue un gran hombre que hizo un gran trabajo.
Este es el repugnante sujeto que nos trae el revolucionario Robredo, como ejemplo de racionalismo y honestidad intelectual.
Tenemos que saber con quién nos jugamos los cuartos. El naturalista revolucionario, a veces intenta dar una imagen liberal pero su verdadera cara aparece cuando menos se espera.
viernes, 26 de junio de 2009
Sigmund Freud, la ciencia y la nariz de Emma.

Darwin, Marx y Freud han sido grandes hitos en la gran lucha del racionalismo contra la superstición ancestral que hacia al hombre verse a si mismo como centro del Universo, y lo que es peor, autónomo y libre.
Estos genios han demostrado que esa libertad era un espejismo, que actuamos según nos lo ordenan nuestros genes (esto no lo demostró Darwin pero abrió el camino), nuestra clase social, o nuestro subconsciente.
Soy consciente de que Marx y Freud han sido desprestigiados por la reacción por pequeñas insuficiencias en sus teorías, y alegando que estas no son científicas porque sus conceptos no son mensurables, y ahora la caverna lo intenta con Darwin aplicando la misma táctica.
La historia de Freud, Fliees y la nariz de Emma, nos muestra como un sabio supo ver la verdad oculta a través de las apariencias engañosas.
Sigmund Freud era un gran amante de la precisión numérica y quedó deslumbrado cuando conoció al Dr Wilhelm Fliess, otorrinolaringólogo y numerólogo.
Los conocimientos sobre narices de Fliess, eran extraordinarios. Escribió una monografía: Die Beziebungen zwischen Nase und weibliche Geschlechtsorganen in iber biologischen Bedeutungen dargestellt (Las relaciones entre la nariz y los órganos sexuales femeninos desde el punto de vista biológico).
Diagnosticaba problemas sexuales y neuróticos inspeccionando las narices y los trataba aplicando cocaína a los "puntos genitales" que encontraban en el interior de estas, y posteriormente operaba narices sin parar para curar todo tipo de enfermedades, de hecho trasteó varias veces la nariz de su amigo y discípulo Freud para curar ciertos problemas extranasales.
Pero las habilidades del Dr Fliess no acababan ahí ni mucho menos, como más destacó fue como numerólogo, Realizó el extraordinario descubrimiento de la teoría de los ciclos que se conoció con el nombre de bioritmo, y que Freud consideró como uno de los mayores avances en biología. Creía que todos los procesos de la vida se conforman con dos ciclos: uno masculino de 23 días y otro femenino de 28. Naturalmente la cuestión era mucho más compleja. Fliess escribió muchos libros y artículos sobre el tema y su obra magna de 584 páginas: "El decurso de la vida: Fundamentos de una biología exacta".
Durante una década Freud y Fliess que vivía en Berlin intercambiaron correspondencia. Se conservaban 284 de las que escribió Freud, en algunas de ellas se habla del caso de Emma Eckstein, una joven paciente de Freud, a la que no conseguía curar de grandes dolores de estómago a los que el psicoanalista consideraba síntomas histéricos, como tenía gran aprecio por la joven
Freud trajo a su amigo a Viena para extirpar el hueso nasal perturbador de la joven. Fliess volvió a Berlin después de la operación y Emma comenzó a sangrar. La hemorragia proseguía durante días y el intercambio de correspondencia de la que solo se conservan las cartas de Freud, porque este destruyó las de su amigo.
Cuando el psiquiatra vio a su paciente a las puertas de la muerte, recurrió a un cirujano que se había opuesto a la operación. Este abrió la nariz de Emma y saco medio metro de gasa que se encontraba enrollada en la cavidad nasal. Emma curó pero permaneció toda su vida con una grave deformidad de la nariz.
Freud escribió en principio a Fliess "Así que hemos cometido una injusticia con ella, la hemorragia no era anormal, más bien se debía a que un trozo de gasa yodada se rasgó mientras la retirabas, y permaneció allí durante 14 días, impidiendo la curación... Qué equivocado estaba cuando te insté a que operases en una ciudad extranjera en la que no podías seguir el caso hasta el final."
Sin embargo Freud cambió de opinión posteriormente y llegó a la conclusión, siguiendo el método científico, que la hemorragia fue completamente histérica y dimanaba del deseo de la joven de ser amada. Esta había sido la opinión de Fliess que naturalmente las relacionaba con los ciclos de 23 y 28 días.
En las cartas que guardaba Anna Freud, su padre habla a Fliess de su "explicación completamente sorprendente de las hemorragias de Eckstein, que te dará mucho placer...Tenías razón en que los episodios episodios hemorrágicos eran histéricos, ocasionados por un deseo intenso, y probablemente tenían lugar en los momentos trascendentes sexualmente (la mujer, a causa de la resistencia, no me ha ofrecido aún las fechas)." Estas fechas trascendentes, se refieren naturalmente a la numerolgia de Fliess."Por lo que se refiere a la sangre estás completamente libre de culpa"
Estas anécdotas de la vida cotidiana nos dicen más de la dedicación a la racionalidad de estos genios que sus grandes obras. Freud en "El porvenir de una ilusión"contrapone su objetividad científica a las fantasías religiosas y llevaba razón, el siempre se destacó por esa objetividad.
Fuentes: "La nueva era" y "La ciencia. Lo bueno, lo malo y lo falso"
Martin Gardner
miércoles, 24 de junio de 2009
Eppur si muove

Sobrevivimos los más aptos, Darwin lo dijo
La publicación de la entrada de este blog"La locura darwinista"en la portada del Periodista Digital en el blog Bokabulario de Pedro Fernández Barbadillo ha producido, aparte de innumerables comentarios en esa página,(Pedro, deberías dejar a la vista todos los comentarios, no solo los últimos cuarenta) una reacción en cadena de comentarios en general adversos en otros blog. Debo destacar el blog Interlib, donde Francisco Capella ataca e insulta a Barbadillo y a un servidor. Desde luego yo no me quejo de los insultos, también yo insulto siempre que puedo a los borregos darwinistas. Pero lo mejor con mucho de este debate, son las aportaciones serenas equilibradas y pacientes de Iván Moreno, todo un ejemplo de seriedad, lógica, conocimiento y paciencia para intentar desasnar a tanto cretino pedante. Ciertamente Iván me tiene admirado. Hay otros blog que comentan mi comentario, pero no los enlazo, no porque me insulten, que eso me divierte, sino porque practican la censura previa.
Hay uno de estos censores que grita: Ya están aquííííí. No saben lo que les espera, hasta ahora podían decir todas las absurdas estupideces sin réplica y eso era muy cómodo. En fin, una de las cuestiones más llamativas es que la mayoría de estos pejes, algunos incluso que dan el pego, son incapaces de distinguir el hecho cierto de la evolución biológica de la estúpida "explicación" darwinista y gritan: ¡Están contra la evolución! -Ese plural están, se refiere a mi solo, pero los dedos se les hacen huéspedes.
Hoy lo he tenido que explicar unas veinte veces. No, no estoy contra la evolución biológica, aunque pensándolo bien si estoy contra el medio ambiente memético que le llaman, que ha llevado a la evolución de esta tropa de tontos pedantes con catecismo darwinista.
lunes, 22 de junio de 2009
La aberración más grande y exitosa que ha conocido la mente humana

Hay muchos lectores que manifiestan que los ataques al darwinismo que expongo en este blog son producto de las ideas religiosas, y no una expresión legítima de una mente racional ante las estupideces y absurdos de la doctrina de Darwin y de sus epígonos neo y la incompatibilidad flagrante de los hechos con las fantasías de esta filosofía pretendidamente científica.
Los párrafos que copio a continuación son de un ateo integral. Lo sé, no porque me interesen especialmente las convicciones religiosas y filosóficas de los críticos del darwinismo, sino porque él lo repite. No hay ateo que cuando critica al darwinismo no manifieste constantemente su ateísmo, porque tienen un gran temor a ser confundidos con unos abyectos seres cuyo nombre comienza con C, pero este casi llega al nivel de sarcasmo de algunos presuntos creatas.
"La supervivencia del más apto" es la tautología más hipócrita en toda la historia de la ciencia. Es el mismo argumento circular o petición de principio de la preservación de las razas favorecidas aunque más insidioso, oscurecido por uno de los conceptos más capciosos de la biología, el de adaptación, que pretende, por ejemplo que el pez está adaptado al agua porque puede vivir en ella. Por supuesto que puede. Y por supuesto que el más apto sobrevive. Pero el menos apto también. Y es que hablar del más apto y el menos no tiene sentido porque no hay manera de medirles la "aptitud"(fitness), como no sea por su descendencia. Pero resulta que en los organismos que se reproducen sexualmente, que son los que trata Darwin, cuando el más apto se cruza con el menos apto los hijos son de ambos, es común la descendencia. El menos apto perdura en la descendencia que tiene con el más apto
Darwin en el fondo, por más plantas que cultivó y por más que escribió sobre percebes y gusanos, no era biólogo, era un filósofo: un lobo disfrazado de cordero. Desde la escolástica, desde las discusiones de Tomás de Aquino con Duns Escoto sobre el radio de acción de un arcángel, la mente humana no ha conocido otra aberración más grande ni más exitosa que la selección natural de Darwin. O sí, la de Freud, quien construyó todo un edificio especulativo, un rascacielos, sobre el supuesto de que todo el mundo quería acostarse con su propia madre.
"La tautología darwinista" Fernando Vallejo
lunes, 15 de junio de 2009
La Coca Cola brebaje creacionista

Paleofriki, uno de los predicadores darwinistas más fanáticos y exitosos de la blogosfera, propone un boicot total a la Coca Cola, a la que califica de brebaje filocreata. Al parecer, pues los enlaces que tiene actualmente no aclaran nada, Coca cola ofrece toldos o luminosos al museo creacionista de Kentucky como hace con el Bar Pepe o cualquier otro.
Ya otros fundamentalistas, como los islámicos han propuesto boicot a la Coca Cola, a la que califican, naturalmente, de brebaje sionista, y la han prohibido allí donde tienen poder, pero sustituyéndola por otros refrescos islamistas como Meca cola o la Zam Zam cola. El darwinismo deberia buscar un buen sustituto como Darwin cola o Cola Científica. Pronto lo veremos, estos tipos se radicalizan cada día y todos los fanáticos se parecen aunque a primera vista se vean distantes.
Como buen creacionista voy a beberme una Coca Cola y brindar por la desaparición del fanatismo, aunque esté difícil la cosa.
jueves, 11 de junio de 2009
La locura darwinista
El darwinismo como ya saben los lectores de esta página y cualquier persona informada, es una doctrina esotérica que afirma que la vida comenzó en un charco templado por casualidad y que una bacteria llega a ser un elefante o una almeja aprovechando algunos errores que a veces se producen en la copia del genoma, y así acumulando errores aprovechables se hace la bacteria más grande y no sabemos si más adaptada, porque sobre este tema hay dudas, pero sobrevive y es apta por definición y con trompa.
Estas explicaciones son ciertamente absurdas para todos los no iniciados, y tamaños desatinos dejan perplejo a quien no esté abducido por esta secta, y son imposibles de tragar por cualquier persona con un mínimo de objetividad.
La cuestión que se plantea es la siguiente: ¿Cómo hay tantos creyentes en una doctrina tan absurda? La respuesta tiene mucho que ver con lo que podríamos llamar el espíritu de nuestro tiempo: el cientifismo, una actitud materialista extrema, que pretende saber lo que en realidad se desconoce y amparándose bajo el manto de la ciencia - una buena capa todo lo tapa- como también lo hicieron otras doctrinas cientifistas como el marxismo, tacha de ignorantes y retrógrados a quienes se atreven a reírse de tantas estupideces.
La persistencia de una doctrina tan estrafalaria y contraria al sentido común solo es posible explicar por motivos sociológicos y psicológicos.
La necesidad psicológica que alberga esta gente de ser producto del azar es posible que esté relacionada con el rechazo consciente o subconsciente de su progenie.
Dawkins nos dice que solo desde Darwin es posible ser un ateo intelectualmente satisfecho. Darwin inventó un mecanismo no teleológico pero absurdo y sin sentido: los más aptos sobreviven y eso explica el hecho evolutivo. Esto es fundamental, esa satisfacción que al parecer esta estúpida doctrina produce, es la responsable de la existencia de tantos tipos aparentemente normales, que son capaces de tragarse esas locuras, y de la censura y tergiversación tan imprescindible para la persistencia del darwinismo como teoría científica oficial.
Las locuras compartidas hacen mucho más fácil la ocultación de la realidad para los que comparten la insania. La población alemana que en su gran mayoría apoyó la locura de Hitler, era posiblemente en su vida normal, perfectamente razonable, lo mismo podemos decir de los innumerables intelectuales que durante generaciones fueron marxistas,y muchos adoraron a Stalin. Esas perversiones intelectuales que nos parecen increibles vistas hoy con perspectiva, no les impidió realizar una tarea a veces muy meritoria en otros campos. Unas locuras muy generalizadas, como hoy sigue siendo el darwinismo.
El darwinismo es tan científico como la alquimia, pero más milagroso. Como ésta aún no ha conseguido demostrar que el plomo se trasmuta en oro, pero como los alquimistas, están en ello, solo necesitan unos siglos o unos millones de años de prórroga para poder demostrarlo. Y también el darwinismo tiene su piedra filosofal, ésta es el error en la copia del genoma, que dándole tiempo al tiempo y con algo que llaman aptitud y adaptación, algo indefinible y mágico, hace que una bacteria transmute en una sardina con su raspa y todo como bien sabemos.
lunes, 1 de junio de 2009
Darwinismo: no ver ni oir, pero sí callar

Las expectativas de Darwin definían la evolución como cambio gradual. Generaciones de paleontólogos aprendieron a equiparar la documentación de la evolución con el descubrimiento de la intermediación imperceptible en una secuencia de fósiles.
En este contexto, la estasis solo podía significar fracaso y decepción.
Como todo paleontólogo sabía muy bien, la estasis era una observación abrumadoramente frecuente. Pero esta señal primaria del registro fósil, entendida como ausencia de datos que pudieran documentar la evolución, no hacía más que aumentar nuestra frustración, y desde luego no era algo digno de publicarse.
La paleontología cayó así en un literalmente absurdo circulo vicioso. Nadie se atrevía a a documentar o cuantificar (de hecho nadie se molestó siquiera en mencionar o publicar) la pauta más común del registro fósil: la estasis de la mayoría de las morfoespacies a lo largo de su vida geológica.
Todos los paleontólogos reconocían el fenómeno, pero muy pocos científicos escribieron artículos sobre sus intentos fallidos de documentar la evolución gradual. En consecuencia, la mayoría de los no paleontólogos nunca supo de la predominancia de la estasis, y simplemente asumió la prevalencia del gradualismo
La estructura de la teoría de la evolución.
Stephen Jay Gould
Gould nos muestra en este ejemplo como la ideología darwinista impidió ver durante generaciones algo que estaba delante los ojos, pero si el darwinismo predecía el gradualismo, poco importan los datos empíricos. Para mi, no está claro si los paleontólogos no veían, no querían ver o simplemente guardaban lo que llegó a llamarse posteriormente "el secreto profesional" de la paleontología. Creo que en contra de lo que afirma Gould, no fueron muy pocos los que escribieron artículos sobre el tema, creo que no hubo ninguno que lo hiciera antes de la publicación sobre el equilibrio puntuado de Eldredge y Gould.
Los prejuicios y el sectarismo darwinista han sido siempre un enorme obstáculo para el avance del conocimiento, esta ocultación de datos es paradigmática, pero en la actualidad la cuestión ha empeorado, cada vez son más temas los que deben permanecer ocultos bajo la alfombra para que no sufra la fe, pero los darwinistas no se rinden, solo tienen que aumentar la censura y las amenazas para que los que ven lo evidente no se atrevan a discrepar públicamente.
martes, 26 de mayo de 2009
A los creyentes darwinistas les faltan monos y tiempo, y les sobra fantasía

Hace unos meses, el profesor Herrero Brasas publicó este artículo en El Mundo. Para mi fue una sorpresa, nunca antes había visto algo parecido en la prensa española, solo conocía algún escrito de Juan Manuel De Prada. El artículo del profesor Herrero, expone con claridad los problemas estadísticos a los que se enfrenta el darwinismo, hace vislumbrar algo la inmensidad de los milagros que exige la doctrina a sus creyentes de una forma somera pero accesible a cualquiera aunque no esté familiarizado con el tema. To be or not to be es infinitamente más simple que la más sencilla de las enzimas que aparecieron por azar. Destaco estos párrafos centrales del articulo:
La idea de la supervivencia del más fuerte, versión original de la teoría de la evolución darwiniana, entendida como mecanismo exclusivo, carece de suficiente fuerza explicativa. Por ello daría paso en la segunda mitad del pasado siglo a la más sofisticada noción de mutación genética por azar (random genetic mutation). Las mutaciones genéticas, que se producen por azar, pueden ser positivas (las que favorecen una mejor adaptación al medio y proporcionan ventajas reproductivas), indiferentes o negativas. Las mutaciones favorables ocurridas al azar -estadísticamente muy improbables- se habrían ido acumulando hasta dar lugar al estado actual de la naturaleza. Por supuesto, según la teoría, el proceso es más complejo de lo que es posible explicar en un par de líneas, pero lo que subyace en definitiva es la noción del puro azar.
La idea de que, dada la suficiente cantidad de tiempo, el azar es capaz de dar lugar a todo tipo de combinaciones ha sido defendida por los teóricos más radicales del evolucionismo. Es famoso el planteamiento del astrónomo Sir Arthur Edington, que en 1929 afirmó que, dado el tiempo suficiente, un batallón de chimpancés tecleando al azar acabaría escribiendo todas las obras que hay en el Museo Británico. Hoy, sin embargo, una rama de las matemáticas, la probabilística, valiéndose de los últimos avances de la informática, ha demostrado la práctica imposibilidad de la predicción de Edington, y con ello, sin pretenderlo, ha planteado un imponente reto a la teoría de la evolución. Un ejemplo concreto que ponen matemáticos y expertos en probabilidad, como Michael Starbird, de la Universidad de Texas, es el análisis de las probabilidades que hay de que a base de teclear una combinación de 18 caracteres y espacios al azar surja de modo fortuito la shakespeareiana frase To be or not to be.
Este es el resultado: si tuviéramos mil millones de chimpancés tecleando al azar una vez por segundo una combinación de 18 letras y espacios (los que ocupa dicha frase) desde el inicio mismo del universo, hace aproximadamente 13.700 millones de años, la probabilidad de que para el momento actual en alguno de esos tecleos al azar hubiera surgido To be or not to be es una de entre mil millones. Es decir, pese a ese inimaginable número de tecleos, la aparición de dicha frase al azar es infinitamente más improbable que ganar la más difícil de las loterías a base de comprar tan sólo un billete.
Cada una de los millones de coincidencias fortuitas, mutaciones y combinaciones de mutaciones al azar que han tenido que ocurrir para dar lugar a la extrema sofisticación del organismo humano y del resto de la naturaleza implican una probabilidad menor que la aparición de To be or not to be en un tecleado al azar. No hará falta decir más para hacerse idea del descomunal problema que este hallazgo representa para una teoría de la evolución puramente ciega, al azar: dicho de modo simple, no ha habido, ni remotamente, tiempo suficiente desde que hay vida en el planeta Tierra para que se produzcan y acumulen al azar semejante cantidad de mutaciones.
martes, 19 de mayo de 2009
La gallina

Son muchos los físicos a los que cuando echan un vistazo a la doctrina darwinista, se les ponen los pelos de punta, viendo como esas estupideces pueden ser consideradas como ciencia válida. Para Robert B Laughlin, Nobel de física y que ha reflexionado mucho sobre que es la ciencia y el método científico, el darwinismo es el mejor ejemplo de una antiteoría, una ideología que realmente frena el pensamiento y el avance del conocimiento.Gran parte del actual conocimiento biológico, es ideológico.Una clave del pensamiento ideológico es la explicación que no tiene implicaciones y que no puede ser verificada. Yo llamo a tales caminos lógicos cerrados, antiteorías, porque tienen exactamente el efecto opuesto de las teorías reales: detienen el pensamiento en vez de estimularlo.
La evolución natural por selección natural, por ejemplo, que Charles Darwin concibió originalmente como una gran teoría, ha venido últimamente a funcionar más como una antiteoría, llamada para cubrir los resultados experimentales embarazosos y legitimar descubrimientos que en su mejor estado son cuestionables y en su peor estado ni siquiera equivocados. ¿Su proteína desafía las leyes de la acción de masas?¡La evolución lo hizo! ¿Su desorden complejo de reacciones bioquímicas se convirtió en un pollo? ¡La evolución! ¿El cerebro trabaja bajo principios lógicos que ningún computador puede igualar? ¡La causa es la evolución!
Robert B Laughlin
Lo que más me ha gustado de esta cita es como la evolución es la solución al problema que supone como un lío de reacciones químicas se trasformó en un pollo. La solución siempre es la evolución darwinista o en su defecto la gallina. Me ha recordado una reflexión de ese gran pensador darwinista, que según algunos es el mejor filosofo de los últimos siglos, que confunde o identifica la evolución con la gallina.
«¿Cómo de caro sería construir una máquina que partiendo de huevos revueltos a la entrada, entregase huevos enteros a la salida? La evolución nos da una solución inmediata; simplemente pon una gallina viva en una caja. Dale huevos revueltos para comer, y pondrá huevos enteros para ti.» —Daniel C. Dennett
viernes, 8 de mayo de 2009
El origen de la información biológica y las categorías taxonómicas superiores


En 2004 Stephen C. Meyer publicó un artículo titulado El origen de la información biológica y las categorías taxonómicas superiores, en la revista Proceedings of the Biological Society of Washington. El revuelo que se armó por la publicación precedió a la persecución del editor Richard Sternberg. La publicación había seguido las normas habituales, siendo revisada por tres especialistas de diversas universidades, y trata un problema muy importante de la evolución biológica, pero los capos darwinistas no podían permitir que se expusiese un problema que deja en evidencia las fantasías de la doctrina.
La revista es de bajo impacto, pero pertenece a la Smithsonian Institution, una poderosa organización en la que como en otras, sus dirigentes son fervientes defensores de la mitología darwinista y censores feroces de sus críticos. Aquí, o aquí se puede leer un relato de lo sucedido.
Por cierto, en los sótanos de la Smithonian permanecieron durante muchas décadas ocultos los miles de fósiles de Burgess Shale, los más maravillosos jamás vistos, pero que no se podían mostrar a la comunidad científica porque evidenciaban el alcance de la Explosión Cámbrica, tan poco compatible con la doctrina darwinista.
Lo cierto es que el darwinismo no puede persistir sin una feroz censura que frene desde la raíz cualquier crítica que desvele la estupidez de esta filosofía.
Recomiendo leer el artículo completo, pero aquí algunos párrafos:
Muchos científicos y matemáticos han cuestionado la capacidad de las mutaciones y de la selección para generar información, en forma de nuevos genes y proteínas. Tal escepticismo se deriva a menudo de las consideraciones sobre la extrema improbabilidad (y especificidad) de los genes y proteínas funcionales.
Un gen típico contiene más de mil bases precisamente ordenadas. Para cualquier ordenamiento específico de longitud n de cuatro nucleótidos, hay un número correspondiente de 4^n ordenamientos posibles. Por cada proteína, hay 20^n ordenamientos posibles de aminoácidos formadores de proteínas. Un gen de 999 bases de longitud representa una de 4^999 secuencias posibles de aminoácidos; una proteína de 333 aminoácidos, una de 20^333 posibilidades.
la extrema especificidad y complejidad de las proteínas presenta una dificultad, no sólo para el origen aleatorio de la información biológica especificada (esto es, para las mutaciones al azar actuando solas), sino también para la selección y las mutaciones actuando concertadamente. En efecto, los experimentos en mutagénesis arrojan dudas sobre cada uno de los dos escenarios mediante los cuales los neodarwinistas conciben la aparición de nueva información, surgida a partir del mecanismo de mutación/selección (para una revisión, ver Lonnig 2001). Para los neodarwinistas, los nuevos genes funcionales aparecen ya sea a partir de los segmentos no codificantes en el genoma, o bien a partir de genes preexistentes. Ambos escenarios son problemáticos.
los nuevos animales del cámbrico requerirían proteínas de mucho más de 100 unidades para llevar a cabo muchas funciones especializadas. Ohno (1996) ha observado que los animales del cámbrico habrían requerido proteínas complejas tales como la lisil-oxidasa para soportar sus robustas estructuras corporales. Las moléculas de lisil-oxidasa en los organismos vivos contienen más de 400 aminoácidos. Estas moléculas son, a la vez, altamente complejas (no repetitivas) y funcionalmente especificadas. Una extrapolación razonable a partir de experimentos en mutagénesis hechos en moléculas de proteínas más cortas, sugiere que la probabilidad de producir proteínas secuenciadas funcionalmente de esta longitud, al azar, es tan pequeña, como para hacer absurdas las apelaciones a la casualidad, aun concediendo la duración de todo el universo.
El mecanismo de la selección/mutación enfrenta otro obstáculo probabilístico. Los animales que aparecen en el cámbrico exhiben estructuras que habrían requerido muchos nuevos tipos de células, cada una de las cuales habría necesitado numerosas proteínas nuevas para llevar a cabo sus funciones especializadas. Además, los nuevos tipos celulares requieren sistemas de proteínas que deben, como condición de su funcionamiento, actuar en estrecha coordinación unos con otros. Esta unidad de selección en tales sistemas, alcanza a la totalidad del sistema. La selección natural selecciona a partir de una ventaja funcional. Pero los nuevos tipos celulares requieren sistemas enteros de proteínas para realizar sus funciones precisas. En tales casos, la selección natural no puede contribuir al proceso de generación de la información hasta después que la información necesaria para formar el requerido sistema ya ha aparecido. Por lo tanto, las variaciones al azar deben, una vez más, hacer el trabajo de generación de la información —y ahora no simplemente para una proteína, sino para muchas proteínas apareciendo casi al mismo tiempo. Por eso, las probabilidades de que esto ocurra solamente por azar son, desde luego, mucho más pequeñas que las probabilidades del origen al azar de un único gen o de una proteína —tan pequeña, de hecho, como para hacer problemático el origen aleatorio de la información genética necesaria para formar un nuevo tipo celular (una condición necesaria pero no suficiente para construir una nueva estructura corporal), aun teniendo en cuenta los cálculos más optimistas sobre la duración de la explosión del cámbrico.
El análisis del problema del origen de la información biológica, por lo tanto, pone de manifiesto una deficiencia en los poderes causales de la selección natural, que corresponde precisamente a los poderes que caracterizan singularmente a los agentes (inteligentes). Dichos agentes inteligentes tienen previsión y pueden seleccionar objetivos funcionales antes de que estos existan. Ellos pueden inventar o seleccionar los medios materiales para llevar a cabo aquellos objetivos, de entre un conjunto de posibilidades y luego realizar esos objetivos de acuerdo a un plan, designio o curso preconcebido de requerimientos funcionales. Los agentes racionales pueden restringir los espacios de combinación teniendo en cuenta resultados lejanos. Los poderes causales que la selección natural no tiene —casi por definición— están asociados a los atributos de la conciencia y la racionalidad —con inteligencia intencional. Por ello, al invocar el diseño para explicación del origen de la nueva información biológica, los actuales teóricos del diseño no están proponiendo un elemento explicatorio arbitrario, no motivado por la consideración de la evidencia. En lugar de eso, están proponiendo una entidad que posee precisamente los atributos y poderes causales que el fenómeno en cuestión requiere como condición de su producción y explicación.
Conclusión
Como sugiere el análisis, basado en la experiencia, de los poderes causales de varias hipótesis explicativas, el diseño intencional o inteligente es una explicación causalmente adecuada —y quizá la más adecuada— del origen de la información compleja especificada necesaria para construir los animales del cámbrico y las nuevas formas que ellos representan. Por esta razón, el reciente interés científico en la hipótesis del diseño es poco probable que disminuya, en tanto los biólogos sigan lidiando con el problema del origen de la forma biológica y de las categorías taxonómicas superiores.
miércoles, 29 de abril de 2009
Una digresión.

¿Para provecho de quién, han venido al mundo ratones, elefantes y flores?
Nos estamos acercando a una respuesta definitiva a todas las preguntas de esta clase. Las flores y los elefantes sirven "para" la misma cosa que todos los demás organismos de los reinos vivos, para diseminar programas "Duplícame" escritos en el lenguaje del DNA.[...]
El lector comprenderá que utilizo "elefante" para referirme a todos los organismos grandes y autónomos, flores o abejas, seres humanos o cactus, incluso bacterias. Las instrucciones de un virus como hemos visto, dicen "Duplicame" ¿Qué dicen las instrucciones del elefante? Esta es la idea principal que prefiero dejar para el final del capítulo. Las instrucciones del elefante también dicen "Duplícame" , pero lo dicen de una manera mucho más tortuosa. El DNA de un elefante constituye un programa gigantesco, análogo a un programa de ordenador. Al igual que el virus de DNA, es fundamentalmente un programa "Duplícame", pero contiene una digresión casi fantásticamente grande como parte esencial de la ejecución eficiente de su mensaje fundamental. Dicha digresión es un elefante. El programa dice: "Duplícame por la ruta tortuosa de fabricar primero un elefante". El elefante come para crecer, crece para hacerse adulto; se hace adulto para aparearse y reproducir nuevos elefantes; reproduce nuevos elefantes para propagar nuevas copias del de las instrucciones del programa original.
Escalando el monte improbable. Richard Dawkins
Siempre he pensado que la filosofía darwinista es ridícula y absurda, por supuesto sin ninguna relación con la verdadera ciencia, pero viendo estos discursos, se muestra claramente hasta que punto desvarían estos perturbados predicadores. Resulta que los elefantes, los humanos y las flores, somos una digresión.
Al parecer, lo importante para Dawkins, -solo le ha faltado decir"la cosa en si"- es el programa de DNA, que para duplicarse necesita en algún momento seguir la "ruta tortuosa" de fabricar un elefante o un humano, pero estos son, somos, algo accidental, máquinas ciegas utilizadas por el DNA para sobrevivir.
Se comienza abominado de la teleología y se llega a estas conclusiones. Ya lo había expresado Dawkins de otra forma:
Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.
digresión.
(Del lat. digressĭo, -ōnis).
1. f. Efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando.
jueves, 16 de abril de 2009
El cuello de las jirafas 2

Son muchos cambios conjuntos que afectan a la anatomía y fisiología de la jirafa, los que se necesitan para que sea posible que el animal adquiera un cuello tan largo. En la anterior entrada, solo se han mencionado algunos como la aparición "ex novo" de estructuras anatómicas en el sistema vascular para regular los cambios de presión al bajar la cabeza.
Que un error en la copia del genoma (muchos errores en la misma linea, no se trata de una pequeña modificación) de lugar a la aparición de una estructura anatómica nueva, una "rete mirabilis" para descargar la presión al bajar la cabeza el animal es realmente algo milagroso. Si a este se suman otros múltiples y complejos cambios necesarios, imprescindibles y simultáneos para el mismo fin: que el animal pueda bajar la cabeza, con la aparición de estructuras musculares contráctiles con "efecto corazón" en la venas de retorno del cuello y otros, el milagro es mucho mayor.
Los darwinistas no aprecian los milagros de la selección en lo que valen, no le dan la importancia que merecen. Los cambios (siempre basados en errores en la copia del genoma) que llevarían a la jirafa a tener un tercer ojo o una joroba no se produjeron, los "errores" son "direccionales" y coordinados.
Lo cierto es que una evolución compleja como el alargamiento del cuello de la jirafa con tantas modificaciones conjuntas imprescindibles, necesita una dirección de proyecto, muy probablemente con grandes cambios en los genes directores tipo hox, o la aparición de nuevos genes de este tipo que coordinen el trabajo evolutivo, ajustando los múltiples cambios en el sistema circulatorio, respiratorio y el tejido conjuntivo del animal. Para otros cambios evolutivos como la aparición de los ojos, existen estos genes directores como el pax 6, que es el mismo en todos los animales, aunque fabrica ojos con diseños muy diversos como el ojo múltiple de los insectos o el de los vertebrados, tan distintos. El pax6 es solo el director de la orquesta, son muchos los genes downstream que se ponen a sus ordenes para fabricar el ojo que convenga al animal.
Como las nociones de diseño y organización jerárquica, en biología tan evidentes, están abandonadas por culpa de la ideología darwinista, se hacen muy difícil de entender los cambios evolutivos complejos que se atribuyen a cambios basados en el azar, y en general los darwinistas no quieren entrar a fondo en estos temas porque ponen en evidencia las inconsistencias de la doctrina.
Para mi es significativo que el primero de los genes hox, biyhorax, se descubriese en en 1915 y realmente no se comenzasen a estudiar los genes reguladores hasta los años ochenta.
Las gafas de madera que se colocan los darwinistan parece que les impiden ver la realidad y han alejado su vista de la evolución direccional y jerárquica y se limitaban a repetir: un gen, una enzima. Solo cuando la evidencia se impone sin remedio, algunos hablan de "evolución modular", pero claro, es mucho más difícil imaginar como estos "módulos" (complejos programas evolutivos como podrían ser la fabricación de un ojo o el programa para alargar el cuello de la jirafa) con múltiples genes involucrados e interdependientes llegaron alguna alguna vez a aparecer por azar.
miércoles, 8 de abril de 2009
Jirafas hipertensas

En este video se explica la teoría darwinista con dos ejemplos.
Aquí el maestro Paleofriki nos muestra los errores y da la verdadera explicación darwinana del porqué del cuello largo de las jirafas. En realidad, una explicación típicamente darwiniana de la evolución del cuello jirafal (o jiráfico), y suponiendo que es la alimentación el factor clave de la ventaja adaptativa, sería así:
Las jirafas de cuello corto primitivas varían en longitud de su cuello: unas lo tienen un poco más largo, otras un poco más corto. Las de cuello un poco más largo se alimentan mejor y se reproducen más. Sus descendientes heredan ese cuello un poco más largo que la media. En la siguiente generación sigue habiendo variación en la longitud del cuello de las jirafas, unas lo tienen un poco más largo, otras un poco más corto. Pero por término medio, el cuello es ahora un poco mayor que antes. Si las de cuello algo más largo siguen teniendo ventaja reproductiva, con el paso de las generaciones, la población tendrá un tamaño medio del cuello cada vez mayor. Gradualmente se llega a un cuello extraordinariamente largo como el de las jirafas actuales.
Según la doctrina darwinista si hay una ventaja reproductiva al tener el cuello algo más largo, entonces se hace inevitable el alargamiento.
Lo cierto es que el alargamiento del cuello produce una serie de problemas que hacen que se necesite un rediseño total del sistema cardiovascular y respiratorio del animal, con modificaciones que afectan a toda su anatomía y con aparición de nuevas estructuras, y estas modificaciones y estructuras, este rediseño global, es producto de errores en la copia del genoma según afirma el dogma darwinista, y a tiempo justo para ser útiles. Naturalmente los creyentes darwinistas no reparan en estos "detalles", porque aunque la fe es grande, se deben evitar las tentaciones.
El corazón de la jirafa tiene que agrandarse mucho para poder lanzar la sangre hasta la cabeza con un cuello de tres metros. Pesa unos 12 kilos y tiene una longitud de 60 cm; la tensión arterial es mucho mayor del doble de cualquier otro mamífero y esto supone cambios muy significativos en el tejido conjuntivo del animal para que no se produzcan hemorragias por enorme hipertensión y extravasación de liquido al espacio extravascular en las patas. Sin duda hay muchos más cambios en la anatomía y fisiología, pero solo voy a fijarme en los específicos que permiten que la jirafa pueda bajar la cabeza.
Resulta que al bajar la cabeza, la gran presión sanguínea aumenta aún mucho más y el animal moriría, pero no es así, gracias a una serie de válvulas en las arterias del cuello que modulan el flujo. El retorno sanguíneo por el sistema venoso con la cabeza baja, sería imposible y de nuevo el animal moriría, pero el azar hizo que al mismo tiempo que el sistema valvular arterial, apareciese una modificación crucial en el sistema venoso del cuello, con venas con músculo en su pared que se contrae con un efecto impulsor como el corazón, para que la sangre no se acumule en la cabeza.
El azar, nos dice el darwinismo, ha producido estos milagros anatómicos conjuntamente y justo a tiempo, mientras alargaban su cuello, y han sido aprovechados por los supervivientes. Antes todas las jirafas morirían por hipertensión y por bajar la cabeza.
Realmente hay gente que piensa cosas muy raras, porque el fanatismo darwinista ciega.
jueves, 2 de abril de 2009
El Universo inteligente, Fred Hoyle.

Este es el Prefacio, con algún pequeño corte, del libro de Fred Hoyle, El universo inteligente. Aunque no suscribiría todo lo que afirma Hoyle, estoy de acuerdo en lo sustancial: la visión materialista estrecha y en el fondo nihilista que ofrece el darwinismo es un enorme peligro para el futuro de la humanidad. Hoy hay muchas más evidencias que cuando esto se escribió para desmentir las fantasías darwinistas, por eso sus ideólogos están enfurecidos y se revuelven con más furor contra todo el que disiente, pero espero que más pronto que tarde, la razón se impondrá.
Todo el mundo se ha preguntado en algún momento si existe un objetivo real en la vida. Evidentemente, todos tenemos objetivos inmediatos: lograr el éxito en nuestras carreras, educar a nuestros hijos y en muchas zonas del planeta, simplemente en subsistir. Pero ¿hay objetivos a largo plazo? ¿Por qué razón vivimos en definitiva nuestras vidas?
La biología, tal como se enseña en la actualidad, responde diciendo que para producir la siguiente generación. Pero muchos de nosotros seguimos preguntándonos si es así en realidad. Sí el objetivo de toda generación se limita a producir la siguiente, ¿tiene algún sentido, el resultado global que se alcance en un futuro más o menos lejano? No, responde otra vez la biología; no hay nada sino la continuidad, ningún objetivo salvo la prosecución de la existencia, ahora o en el futuro.
Entonces ¿para qué sirve esa característica única de nuestra especie, el código moral vigente en todas las sociedades humanas? Sirve para asegurar la continuidad de nuestra existencia, responde el biólogo. Puesto que los seres humanos alcanzan mejores resultados al trabajar conjuntamente en grupos, la preocupación por el bienestar de los demás, aparte del nuestro, favorece la supervivencia de la comunidad.
En principio demos por cierta esa proposición. Está claro que carecemos de muchas de las propiedades que favorecerían nuestra supervivencia: por ejemplo, el hombre no tiene la ventaja de huir del peligro corriendo como una liebre o elevándose al cielo como un pájaro. Esto evidencia una lógica no lineal; así como el deseo no genera automáticamente lo deseado, tampoco lo que constituye una ventaja se impone de de forma necesaria, ni en biología ni en cualquier otro campo.
El sentido del hombre es muy frágil, y requiere el reforzamiento de un entramado de leyes, pues por si misma la virtud no resulta especialmente ventajosa para la supervivencia. En nuestra vida cotidiana se saca, en muchos casos mayor provecho de la mentira que de la verdad, y demasiado a menudo la violencia y la agresión siguen siendo provechosas para la supervivencia de las naciones. En cambio, sería fácil elaborar una bien tramada argumentación para demostrar que el sentido moral persiste en el hombre, a pesar de todas las tentaciones que se le presentan constantemente en sentido contrario.
El punto de vista moderno según el cual la supervivencia lo es todo, deriva de la teoría de Darwin sobre la evolución biológica a través de la selección natural. Por muy desagradable que pueda parecer, ese es un capítulo abierto a todo tipo de oportunismos. Siempre que pueda presentarse como verosímil que incluso la mentira y el asesinato pueden contribuir a la supervivencia -la nuestra como individuos o la de la comunidad en que nos ha tocado vivir- ,entonces la lógica ortodoxa nos obliga a aceptar esas prácticas, solo porque no hay más moralidad que la de la supervivencia.
Si tuviese que defender la ciencia ortodoxa de esta desagradable acusación, insistiría en que no se trata tanto de que la biología influya en el estado de la sociedad, sino más bien que dicho estado controla el pensamiento de los biólogos. Empezaría demostrando que las ideas que informan la teoría de Darwin ya habían aparecido hacia 1830,casi un un tercio de siglo antes de la publicación de El origen de las especies. Sin embargo, aunque las ideas ya estaban ahí, el estado de la sociedad todavía no se hallaba a punto para asimilarlas. Se requería un cambio importante antes de que pudieran penetrar esas ideas.
Resulta fácil determinar en qué consistía el cambio. Hacia la década de 1860 florecía el mundo industrial. Las compañías competían ferozmente en la manufactura de productos análogos, las naciones competían por el Lebensraum. Esto último no era especialmente nuevo, pero sí lo era el comercio agresivo, con su secuela de desgracias a gran escala. De la experiencia práctica en el mundo del comercio no quedaba más que un pequeño paso para introducir el concepto de mejora de la especie mediante la selección natural, es decir, la teoría darwinista.
Exceptuando unos pocos científicos, nadie advirtió ese paso crucial en la analogía entre la selección comercial y la natural. La selección comercial sólo se da porque detrás tiene inteligencias humanas en un esfuerzo continuo por mejorar la gama y la calidad de sus productos; así pues, la selección comercial está muy lejos de carecer de objetivo, como se considera es el caso de la selección natural en biología.
En realidad la selección natural actúa como un cedazo. Puede distinguir entre las especies, pero no decidir a cuál de ellas le corresponderá ser separada en primer lugar. El control sobre lo que se presenta en el cedazo debe entrar en la biología terrestre procedente de su exterior (no solo del mundo viviente sino mucho más allá de los confines de nuestro planeta).
En la actualidad existe una montaña de pruebas o evidencias en que basar ese punto de vista. Exploraremos algunas en los primeros capítulos. En cuanto se admite que la biología terrestre ha sido empujada a través de la evolución por una fuerza exterior a la propia Tierra, entonces queda amenazada la visión ortodoxa: la ausencia de un objetivo. Pues así como como el comercio orientado por la inteligencia humana tiene un objetivo, lo mismo ocurre con la influencia orientadora de la biología.
Eso es justamente lo que los científicos ortodoxos se niegan a admitir. Como de ello pueden resultar connotaciones religiosas- a falta de de una palabra mejor-, y como los científicos ortodoxos se muestran más preocupados por evitar el retorno a los excesos religiosos del pasado que por mirar cara a cara la verdad, la visión nihilista descrita anteriormente ha dominado el pensamiento científico durante un siglo.
La presente obra es la protesta más decidida contra dicha visión de las que he formulado. Sinceramente, me obsesiona la idea de que las concepciones nihilistas -que la opinión cualificada prefirió adoptar tras la publicación de El origen de las especies -comprometieron a la humanidad en una vía de autodestrucción automática. Se puso una bomba de relojería. No está muy claro que esta situación pueda remediarse aún, que la bomba de relojería pueda detenerse de alguna manera.
Son muchas las personas que hoy advierten graves desajuste en la sociedad, pero por desgracia disipan sus energías protestando contra un asunto inconsecuente tras otro. Lo adecuado es protestar, como propongo hacerlo aquí de modo parecido a la precisión matemática, en torno a la naturaleza y el origen cósmico del hombre.

